s√°bado, 20 de diciembre de 2014

Capítulo XXIX



Lucas se qued√≥ parado sorprendido, y ante su mirada de sorpresa, y la de alguno m√°s que estaba a mi alrededor y se hab√≠a extra√Īado por los gritos, me di media vuelta tratando de salir de entre la gente.
Tard√© un rato en dejar atr√°s la mara√Īa de gente. No hab√≠a sido buena idea venir. Podr√≠a haberme tomado un descanso viendo la tele o cualquier otra cosa desprovista de escenas rom√°nticas, y despu√©s haber seguido con mis averiguaciones.
Una vez estuve tranquila respir√© profundamente. Ten√≠a las mejillas h√ļmedas, y las l√°grimas no dejaban de brotar de mis ojos. Pero no eran l√°grimas de tristeza. Eran l√°grimas de impotencia, l√°grimas de rabia.
Me detuve a observar el vaso lleno de licor que me había dado el chico de antes. Con una inexplicable sensación de enfado, tiré su contenido a la carretera.
-Miriam, ¿est√°s bien?- Lucas me cogi√≥ del brazo, oblig√°ndome a girarme para mirarle. Sus ojos reflejaban una sensaci√≥n de preocupaci√≥n.
Le mir√© con gesto fastidiado. ¿Acaso no era obvio? Por m√≠ pod√≠a volverse a su est√ļpida fiesta para desfasar todo lo posible y m√°s.
-Perfectamente.- Mentí secamente.
Me quedé sin palabras cuando Lucas se acerco a mí y me secó las lágrima.
-Yo no dir√≠a lo mismo. ¿Qu√© es lo que te pas√≥ con Sam?
Al pronunciar su nombre, pareció hacer un enorme esfuerzo por no poner una mueca despectiva, haciendo patente el odio irrevocable que sentía hacia él.
-Nada de tu incumbencia.- En el fondo agradecía su preocupación, pero no me resultaba cómodo hablar de este tema con él, teniendo en cuenta la relación que tenían Sam y Lucas.
Apretó los dientes, dolido por mi desconfianza.
-No quiero forzarte a contarme nada si no quieres, pero creo que contar las cosas siempre viene bien para aclararse. Adem√°s, tal vez pueda ayudarte a resolver lo que te preocupa.
Iba a rechazar amablemente su oferta cuando caí en lo que había dicho.
-¿A ti se te ocurre un lugar de Galicia en el que habit√≥ gente malvada anta√Īo, que fue castigada?- Pregunt√©, a sabiendas de lo extra√Īo que sonaba. Al fin y al cabo, por probar no perd√≠a nada.
-¿Me est√°s vacilando?- Pregunt√≥ Lucas directo alzando una ceja.
-Claro que no. Es importante.
-Y me imagino que no puedas decirme por qué.- Supuso en tono condescendiente.
Me encogí de hombros.
-Me temo que no… Pero te lo agradecer√≠a mucho si pudieses ayudarme. S√© que parece una tonter√≠a, pero en verdad es importante.
Lucas me miró con perplejidad, pero después desvió la mirada pensativo.
-¿No puedes decirme nada m√°s?
-No… Solo s√© eso. En el acertijo pon√≠a que era un lugar cercano a mi tierra en el que habitaron personas malvadas que obtuvieron su castigo finalmente. Solo eso.
-Ya…
Pasaron unos segundos en silencio.
-Si no se te ocurre, no pasa nada.- Dije con resignación. Tampoco es que me hubiese hecho muchas ilusiones de que lo supiese.
-¿Puede tratarse de una leyenda?- Pregunt√≥ finalmente.
-S√≠, claro. Ahora que lo dices, recuerdo que tambi√©n dec√≠a algo de que era un lugar encantado. ¿Por qu√©, se te ha ocurrido algo?
-¿Te sabes la leyenda de la laguna de Doni√Īos?
Negué con la cabeza, con nuevas esperanzas.
-Soy toda oídos.
Lucas sonrió, satisfecho con haber dado con la posible solución, y enseguida empezó a relatar la historia:

Cuenta la leyenda, que un d√≠a, hace muchos a√Īos, se encontraba la virgen paseando por la zona, cuando dio con la ciudad de Doni√Īos. Cansada por el largo viaje que llevaba, se acerc√≥ a esta en busca de provisiones y un merecido descanso. Sin embargo, el panorama que encontr√≥ no pod√≠a ser m√°s desalentador.
Los habitantes de la ciudad eran orgullosos, egoístas y crueles, y no la acogieron ni de lejos como se merecía. Desanimada, la virgen no tuvo más remedio que seguir su camino.
Pero por obra del azar, encontr√≥ a poca distancia, en la colina, una casa peque√Īa, aunque acogedora, que estaba habitada por un matrimonio de buena fe. Cuando llam√≥ a la puerta, se encontraba la mujer sola en casa, pero no dud√≥ en acoger a la virgen como deb√≠a. Le dio una bienvenida cordial y cari√Īosa, mientras charlaban sobre las gentes del pueblo, donde hab√≠a ido su marido a hacer unos recados.
La virgen no tardó mucho en irse de la casa, pero no había acabado todo.
Esa noche, el esposo de la mujer que la acogió, como consecuencia por una alucinación, corrió de vuelta a casa sin mirar atrás, con el miedo metido en el cuerpo. Cuando llegó allí, descubrió que solo eran imaginaciones suyas, pero no volvió a la ciudad por el momento.
A la ma√Īana siguiente, descubrieron que la ciudad entera hab√≠a sido cubierta completamente por las aguas, y que en su lugar se encontraba la ahora llamada laguna de Doni√Īos, bajo la cual, tradicionalmente estaba sepultada la ciudad con todos sus habitantes.

-Yo creo que se ajusta bastante a la descripción.- Dijo Lucas finalmente.
Me quedé pensativa reflexionando sobre la historia. La verdad es que podía ser. Tenía sentido.
-¿Y ese lugar existe realmente?
-Claro que existe. De hecho es un paraje precioso de Galicia. Te encantar√°.
-Muchas gracias, Lucas. Al final sí he hecho bien en venir.- Admití sonrojada.
Lucas se rió y miró al aparcamiento.
-¿Quieres que te lleve?
Le miré con gesto de sorpresa. Después me volví hacia la fiesta. Había un ambientazo, no me parecía bien hacerle venir conmigo en su propia fiesta.
-No hace falta. Vuélvete, que para algo están celebrando tu cumple.
-¿Y c√≥mo pretendes ir?- Buena pregunta.
-Andando. O en bus. O haciendo autostop.
-No digas tonter√≠as, Miriam. Est√° a dos kil√≥metros y medio. No es demasiado, pero dudo mucho que la encuentres en plena noche si no sabes d√≥nde est√°. Adem√°s, no hay autobuses que lleven all√≠, y me extra√Īar√≠a que te atrevieses a hacer autostop.
-Lo que t√ļ digas.- Repliqu√©, a√ļn a sabiendas de que ten√≠a raz√≥n.
-No te preocupes por la fiesta. No me cuesta nada llevarte. Si estos van a estar hasta tarde, me da tiempo de sobra de ir y volver quince veces.
-No es necesario.
-No es molestia.- Rebatió.
Finalmente suspiré resignada.
-Est√° bien. Pero, ¿no habr√°s venido en la moto?
Lucas se encogió de hombros.
-Di que es de noche y el viaje es corto. Es mejor que nada.
Solt√© un quejido al o√≠rle, pero no puse ninguna objeci√≥n. Encima de que hac√≠a el esfuerzo de llevarme, no me iba a poner yo a quejarme, ¿no?
Lucas se puso de pie en la moto para dejar que me subiera. Con cuidado de no moverme demasiado el vestido, me monté detrás suyo. Se sentó, y me agarré a su cintura, como había hecho tantas otras veces a finales de verano.
-¿Cu√°nto tardaremos en llegar?
-No mucho.- Dijo un segundo antes de arrancar.
No creo que nadie reparara en que nos hab√≠amos ido. La m√ļsica estaba demasiado alta, y hab√≠a demasiada gente como para eso.
Me agarré con fuerza a su cintura, con cuidado de no apretarle demasiado. Pero la verdad es que con el tiempo que hacía que no montaba en moto, me daba un poco de respeto. Sin embargo, igual que las otras veces, me gustaba la sensación.
Lucas ten√≠a raz√≥n. No se tardaba casi nada en llegar a Doni√Īos. Apenas si tardamos cinco minutos.
Aparcó la moto cuando terminó la carretera para empezar un sendero que se metía entre los árboles.
-¿Ya estamos?
-No creo que sea buena idea seguir con la moto. Pero te acompa√Īar√© hasta que lleguemos. Si es que puedo, claro.- A√Īadi√≥ r√°pidamente.
-Vale, como quieras.- Dije encogiéndome de hombros.
-Miri, ¿qu√© se supone que debemos encontrar all√≠?
Reflexioné sobre la pregunta. La verdad, es que ni siquiera yo sabía responder a ello. Imagino que a Sam, o una pista que nos llevase a él. Pero no tenía demasiada confianza. Podría esperarme cualquier cosa de esta gente.
-No lo sé exactamente. Pero imagino que sabré lo que es cuando lo vea.
Lucas me miró incrédulo. Finalmente puso gesto de resignación.
Yo misma sab√≠a lo raro que le deb√≠a de estar sonando todo esto. Lo que no me cuadraba era por qu√© me ayudaba. Y menos sabiendo lo… tirante, que hab√≠a sido nuestra relaci√≥n √ļltimamente. Pero a pesar de todo se lo agradec√≠a. Si no fuera por √©l, estar√≠a yendo a casa, andando y sola, y comi√©ndome la cabeza sobre el maldito acertijo.
-No quisiera sonar entrometido…- Comenz√≥ mientras and√°bamos por el sendero, con paso cauteloso.-, pero, ¿esto tiene algo que ver con Sam?
Di un respingo, aunque traté de disimularlo con el fin de que no notase que había dado en el clavo.
-¿Por qu√© dices eso?
-Por tu reacci√≥n cuando le mencion√© en la fiesta.- Empez√≥, haciendo aumentar el calor de mis mejillas.- Y por el hecho de que quieras explorar la laguna de Doni√Īos, en la cual tradicionalmente hay cientos de muertos, en plena noche.
Busqué la forma de responder a eso sin contarle demasiado.
-Es complicado de explicar.
-Trataré seguirte.
-No lo entiendes. No se trata solo de eso.- Dije mirándole a los ojos.- Hay cosas que no puedes, ni debes saber. Es mejor así.
-Ya he venido hasta aqu√≠. Por implicarme un poco m√°s no creo que pase nada.- Guard√≥ silencio, esperando una respuesta que no lleg√≥. No me atrev√≠ a mirarle, temiendo derrumbarme de un momento a otro.- Muy bien. Al menos, ¿puedes contarme qu√© es lo que ha pasado?
¿Es que no iba a hacerme ninguna pregunta f√°cil de responder aquella noche? Tragu√© saliva. No pod√≠a evadir tambi√©n responder a esto. Al fin y al cabo, al menos as√≠ no le pon√≠a m√°s en peligro de lo que ya estaba.
-“No puedes pasar a un nuevo cap√≠tulo si no has dejado de leer el anterior”.- Dije bas√°ndome en una frase de tumblr que le√≠ el otro d√≠a.- La culpa fue m√≠a por intentar mantener una relaci√≥n con Sam cuando a√ļn no hab√≠a aclarado las cosas con Marcos.
No s√© por qu√©, pero me dio la impresi√≥n de que mi respuesta no le extra√Ī√≥ demasiado.
-Lo imaginaba. No sé que tendrá ese tal Marcos. Me gustaría conocerle.- Comentó en tono petulante.- Y me gustaría decir que lo siento, pero mentiría.- Me miró a los ojos.
-¿Qu√© quieres decir?- Dije ante su mirada seria de color miel.
-Quiero decir que no puedo fingir que siento que lo hayáis dejado, porque más bien siento justamente lo contrario. Sigo pensando lo mismo que el primer día respecto a Sam.
Le miré incrédula.
-No puedo creer que hayas dicho eso.
-Lo siento por ti, Miri.
Desvié la mirada molesta.
-Puedes irte ya. Encontraré el camino yo sola.- Dije sin mirarle.
-No digas tonterías. No pretendía contrariarte. Solo quería que supieses que puedes contar conmigo , pero que no puedes pretender que finja que lo siento.
-Vale. Puedes irte.
-Vamos, Miriam, no puedes enfadarte por esto.
-¿Ah no?- Me volv√≠ a mirarle con expresi√≥n enfadada.- ¿Y me puedes decir de una maldita vez qu√© narices ha hecho Sam para que todos pens√©is que es un mierdas?
El rostro de Lucas se ensombreció.
-¿No lo recuerdas?
Le mir√© extra√Īada.
-¿Recordar el qu√©?
-Ya te lo dije en una ocasi√≥n. Creo recordar que era un d√≠a de madrugada, tras una noche que yo hab√≠a estado de botell√≥n con estos. Nos encontramos cuando t√ļ te dispon√≠as a encontrarte con √©l. ¿De verdad lo has olvidado?

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lovely blog award

Buenas tardes ūüíē
En esta entrada, no voy a subir un capítulo, como es habitual, lo subiré a lo largo de esta semana y la que viene. En vez de eso, os dejo este premio, al que me han nominado las bloggeras de Pursuit it y de In my world. Muchas gracias, chicas ^__^




Las normas son:


1. Agradecer al blog que te nominó
2. Responder a 11 preguntas que propone el blog que te nominó
3. Nominar 11 blogs
4. Informar de la nominación a los blogs
5. Seguir al blog que te nominó






Preguntas


1. ¿C√≥mo empezaste a leer?
Primero le√≠a de vez en cuando porque me lo dec√≠an mis padres, pero a partir de 2¬ļ de primaria mi t√≠a me regal√≥ un libro de kika superbruja y empez√≥ a gustarme m√°s. Desde entonces le√≠a un mont√≥n, los libros eran mi pasatiempo favorito de m√°s peque√Īa.

2. ¿Cu√°l es la mejor secuela que has le√≠do?¿Y la peor?
Yo creo que la que m√°s me gusto fue la de "Cazadores de sombras", la verdad es que me encant√≥, y la que menos la de "Juego de tronos", porque era muy l√≠o y ten√≠a partes desagradables. Esta √ļltima no llegu√© a acab√°rmela, me qued√© en el cuarto libro.

3. ¿Cu√°l fue el √ļltimo libro que le√≠ste?
The Duff

4. ¿Te resulta dif√≠cil tener un blog?
La verdad es que sí, por una parte en vacaciones, me suele dar pereza ponerme a escribir, o no saco tiempo entre salir, ir a la playa y todo eso, y durante los periodos de clases, me cuesta combinarlo con los estudios y el voleibol.

5. ¿Cu√°l fue el peor libro que le√≠ste?
El laberinto de las aceitunas, casi ni me enteré, fue un libro obligatorio que tuve que leer para la clase de lengua, y la verdad no me gustó nada.

6. Si est√°s por la calle y ves que a una persona se le cae un libro que te encanta pero que no compraste ¿lo devolver√≠as?
Sí. A mí me fastidiaría mucho perderlo, y lo puedo descargar o coger en una biblioteca si no quiero comprármelo.

7. ¿Cu√°l es tu hobby?
Voleibol, salir e ir a la playa principalmente.

8. ¿Lees c√≥mics o novela gr√°ficas?
Antes sí los leía, pero hace bastante tiempo que prefiero las novelas.

9. ¿Autor favorito?
Laura Gallego.

10. ¿Tienes alguna man√≠a a la hora de leer?
No se me ocurre. Lo m√°s "raro" es que muchas veces estoy deseando acabar el libro pero cuando lo termino me da mucha pena que se haya acabado y a veces me lo vuelvo a leer si me ha gustado mucho.

11.¿te gusta leer en ingl√©s, por qu√© o por qu√© no?
Solo lo intenté una vez hace tiempo, pero me acabé cansando, porque era un libro que ya me había leído hacía poco y no me enteraba de mucho.





Mis preguntas

  1. ¿Por qu√© decidiste escribir un blog?
  2. ¿Qu√© es lo que m√°s te gusta de tu blog?
  3. ¿Cu√°l es tu libro favorito?
  4. ¿Alguna vez has terminado una novela?
  5. Di algo que te gustaría decir a tus lectores.
  6. ¿Alguna vez has pensado en dejar el blog?
  7. ¿Cu√°l es el tipo de blog que m√°s te gusta?
  8. ¿Cu√°l es tu pasatiempo favorito?
  9. ¿Por qu√© te gusta escribir?
  10. ¿Te gustar√≠a que tu blog se hiciese m√°s famoso, o no es eso lo que buscas?
  11. ¿Cu√°ndo te cuesta m√°s sacar tiempo para escribir tu blog?


Mis nominados son:


domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo XXVII



Enseguida un √ļnico objetivo ocup√≥ mi mente. La carta. La carta de esta ma√Īana ten√≠a que ver con esto, estaba segura de ello.
No me molest√© ni en colgar el tel√©fono. En lugar de ello, lo solt√© sin ning√ļn cuidado y sal√≠ corriendo hacia mi casa. Sam estaba en peligro, por mi culpa principalmente, y puede que en esa carta hubiese alguna pista sobre su paradero.
Si es que soy tonta. Llevaba recibiendo advertencias del personaje misterioso de las llamadas, e incluso de Marcos desde hacía días, y no me había tomado ninguna enserio. Y ahora era Sam el que iba a pagarlo.
Impaciente a más no poder, traté de abrir la puerta, pero me costó hacer encajar la llave con lo nerviosa que estaba. Cuando por fin conseguí entrar, no me paré a saludar a nadie, sino que subí directamente a mi cuarto lo más rápido que pude. Estaba segura de que esta gente no se andaba con rodeos, y cuanto antes le encontrase, mejor.
Me sentía fatal por haber estado pensando más en el imbécil de Marcos que en Sam.
Sin poder dejar de recriminarme lo que me temía que había pasado, por fin encontré la carta, entre los muchos papeles del cajón. Lo deje todo tirado por la mesa y por el suelo. Solo me importaba una cosa.
Cardiaca, abrí el sobre.
Desdoblé el papel de color blanco impoluto que contenía el mensaje. Como la otra vez, estaba escrito a mano, con una preciosa caligrafía en color negro azabache.
Sin poder tranquilizarme, leí lo que ponía, descubriendo que había acertado en mis suposiciones.

Querida Miriam:
Lo primero de todo, buenos d√≠as, querida. No queda nada para que volvamos a encontrarnos. ¿No te emociona la idea? Claro, que me imagino que t√ļ a√ļn no sabes qui√©n soy. A veces olvido que eres tan ingenua.
Pero no cometeré las mismas equivocaciones de la otra vez. Esta vez no, Miriam. Es mi turno. He de admitir que ya te subestimé en una ocasión. Y no volveré a cometer el mismo error.
El tiempo corre para tu querido Sam. Qué poco tiempo has tardado en reemplazar a tu amado Marquitos. Y cuán triste se pondría este de enterarse de que andas dándote besitos con otros.
Bueno, no quiero enrollarme demasiado. Ese no es el asunto que nos interesa ahora mismo.
Si quieres volver a ver a Sam antes de que sea demasiado tarde para ambos, has de ir a ese lugar encantado cercano a tu tierra, ese sitio que en su día fue habitado por personas crueles y paganas, que no tardaron en recibir su castigo. Como te pasará a ti.
Recuerda. La vida de Sam depende de ti. T√ļ le has metido en esto.

Un escalofrío me recorrió. Esta vez no se había limitado a darme a entender que algo malo iba a pasar. Esto era una amenaza real. Una amenaza hacia mí, pero también hacia Sam.
Respiraba entrecortadamente. Un lugar encantado cercano a mi tierra que hab√≠a sido habitado por personas malvadas, que hab√≠an recibido su castigo. Era una adivinanza. Pero, ¿qu√© significaba eso?
Ten√≠a los pensamientos bloqueados. No consegu√≠a definir nada con claridad. ¿Qu√© querr√≠a decir?
No dejaba de darle vueltas, pero no conseguí sacar ninguna conclusión en claro. Bueno, en realidad sí. Que había sido una egoísta, y que todo esto es culpa mía.
S√© lo que me dir√≠an Carla y Sara de o√≠rme. Que era una exagerada, y que yo no ten√≠a la culpa, pero esta vez, estaba segura de que s√≠ la ten√≠a. Yo hab√≠a metido a Sam en este l√≠o,  cuando ni siquiera le correspond√≠a a lo bien que me trataba, y ahora no pod√≠a ni sacarle de √©l.
Un lugar cercano que hab√≠a sido habitado por personas malas que hab√≠an sido castigadas. ¡¿Qu√© quer√≠a decir eso?! Necesitaba m√°s pistas. As√≠ no iba a llegar a ning√ļn lado.
Trat√© de encontrarle alg√ļn sentido, alguna semejanza con un sitio al que hubiese ido, pero result√≥ in√ļtil. No ten√≠a ni idea de lo que quer√≠a decir.
*    *    *
En todo el día, no dejé de darle vueltas en busca de una respuesta al acertijo. Además, tenía la sensación de que la respuesta estaba delante de mí, pero que no era capaz de verla.
Me estaba poniendo de los nervios.
Ya eran las cinco y media cuando alguien llamó al timbre. Mis padres se habían ido a dar un paseo. Me dijeron que si iba con ellos, pero realmente no me apetecía demasiado.
Con dolor de cabeza, bajé a ver quién era.
Abr√≠ la puerta envuelta en mi suave bata de color rosa claro. Era Jana. ¡Mierda! Se me hab√≠a olvidado completamente la fiesta de Lucas.
-Hola, Miri.- Salud√≥ con una amplia sonrisa.- ¿Qu√© haces todav√≠a as√≠?- Pregunt√≥ alzando una ceja en se√Īal de desconfianza.
-No me encuentro demasiado bien, Jana. No creo que pueda ir a la fiesta. Lo siento un montón. Puedes felicitar a Lucas por mí.
-¡Vamos, Miriam! ¿Podr√≠as haberte inventado una excusa m√°s original, al menos, no? O haberme dicho que no te apetece ir directamente. Y no finjas que lo sientes.
La miré con los ojos muy abiertos.
-Eso no es justo. Mira Jana, tengo un l√≠o encima que no consigo resolver por mucho que lo intente, y me est√° dando un dolor de cabeza que no puedo con √©l. Lo √ļltimo que necesito es ir a una fiesta. Solo quiero aclararme.
-Miriam, ¿y realmente piensas que aqu√≠ encerrada podr√°s aclarar tus ideas? Mira, ya s√© que hace mucho que no me cuentas ni la mitad de las cosas que te pasan, y lo entiendo perfectamente, pero por tus gestos y expresiones, s√© que no est√°s pasando por el momento m√°s sencillo de tu vida precisamente. Y lo que m√°s te conviene es una fiesta, aunque te cueste entenderlo. Te ayudar√° a desconectar, a relajarte. Apuesto a que no desconectas ni a la hora de dormir. Eso no es sano, querida. Y puede que una vez hayas conseguido dejar atr√°s todo durante un rato, retomes tus pesquisas con nuevas energ√≠as y resuelvas lo que tengas que resolver.
Me quedé callada. Francamente, me había dejado sin palabras. Lo peor era que sabía perfectamente que tenía razón.
-Puede que tengas razón.
-Sabes que la tengo.- Replicó.- Mira, tómate un ibuprofeno, te das una ducha para relajarte y en una hora vengo aquí a ayudarte a que te prepares para la fiesta. Mientras ayudaré en la playa a prepararlo todo.
-Est√° bien.
Jana se fue como había venido, dejándome en la puerta sin saber qué hacer. Había cambiado totalmente el panorama de lo que me esperaba para este sábado en un momento.
Aunque me alegraba de que hubiese venido. En el fondo sabía perfectamente que esto es lo mejor que podía hacer ahora. Y aunque me sintiese fatal por Sam, por muchas vueltas que siguiese dándole, no conseguiría nada yo sola.
Además, podía sacar el tema en la fiesta. Habría mucha gente, seguro que a alguien se le ocurría alguna idea respecto al acertijo.
Con nuevas esperanzas, fui a tomarme algo para el dolor de cabeza. Esperaba que surtiese efecto.
*    *    *
Estaba empezando a plancharme el pelo cuando Jana llamó a la puerta.
Bajé corriendo a abrirla.
-¡Hola!- Salud√≥. Tra√≠a consigo una bolsa enorme. La mir√© con desconfianza.
-Hola.- Sonre√≠.- ¿Qu√© has tra√≠do?
-Mi ropa para la fiesta y un par de cosillas por si querías algo.
-Ah. Bueno, no hace falta que…
-Venga vamos arriba, que tenemos muy poco tiempo.
-Vale, vale.
Subimos a mi cuarto y Jana se dejó caer en mi cama.
-Hay que ver c√≥mo pesa esto. ¿Qu√© te pensabas poner t√ļ?
-Yo hab√≠a pensado en pis pantalones negros y una blusa rosa y negra que tengo…
-Ni hablar.- Se negó Jana rotundamente. Esta fiesta la organizo yo, y tienes que ir algo más arreglada.
La miré dudando. La verdad, no había pensado demasiado en mi vestuario. Abrí mi armario en busca de algo que pudiese ponerme.
-¿T√ļ qu√© vas a ponerte?- Pregunt√© mientras segu√≠a pensando qu√© ponerme.
-Mira, me compré este vestido, y creo que es perfecto para la fiesta.
Abrió su bolsa y sacó un vestido con vuelo en la falda de color violeta, con la parte de arriba en forma de palabra de honor.
-¡Te vas a helar!- Dije observando el minivestido con gesto cr√≠tico.
-Dudo mucho que en la fiesta de esta noche vaya a tener fr√≠o.- Me gui√Ī√≥ un ojo. La mir√© con una mirada reprobatoria, entre risas.- Adem√°s, me voy a poner una chaqueta que me ha dejado mi t√≠a que abriga mucho, y eso con las medias va perfecto.
-Pero, ¿esto para la playa no es muy…? No s√©… ¿Inc√≥modo?
Jana se encogió de hombros.
-Vamos a estar la mayoría del tiempo en la parte del aparcamiento y la pasarela, y no te creas. Hoy no ha llovido en todo el día, así que imagino que esté seco, y la marea estará bajísima. Hazme caso, estará precioso.
- Si t√ļ lo dices… Pero yo no tengo nada tan… Arreglado para llevar a la fiesta, ¿eh?
-Para eso estoy yo y mi bolsa mágica.- Dijo segura de sí misma.
Sacó una falda de tubo con estampado étnico de la bolsa y una blusa negra. Paseó una mirada de esta hacia mí un par de veces, y finalmente la apartó a un lado.
-La verdad, yo eso lo ve√≠a bien, ¿eh?
-Confía en mí.
Qué miedo me da esa frase
Rebuscó un poco en la bolsa, y finalmente se le iluminó la expresión.
-Mira este.
-Oye, ¿cu√°nta ropa de fiesta tienes t√ļ?
-Me dio por ella este verano… Pero hoy nos ha salvado.- Dijo con expresi√≥n despreocupada.
Sac√≥ de la bolsa un vestido negro, compuesto por una especie de falda de tela muy fina que ca√≠a suavemente hasta por encima de las rodillas, y un top que ten√≠a forma de palabra de honor, y por la parte de adelante ca√≠a de la misma forma que la falda, y por la de atr√°s ten√≠a una apertura que dejaba entrever la espalda. Ten√≠a unos tirantes met√°licos muy finos, a juego con un bolso que ten√≠a de la fiesta de fin de curso del a√Īo pasado.
-¿No me voy a congelar con esto?
Me miró con cara de que hubiese dicho la mayor tontería del mundo.
-¿Fr√≠o? ¡Qu√© dices!- Replic√≥ confiada.- Te puedes poner tu cazadora de cuero marr√≥n claro. Te va perfecta. Con eso, con las medias, y con un poco de actitud,- me hizo un gesto c√≥mplice,- no pasar√°s ni pizca de fr√≠o.
-La verdad es que el vestido es precioso.
-Adem√°s, seguro que te queda genial. Vamos a prob√°rnoslos.- Dijo con un repentino entusiasmo.
Saqu√© unas medias trasl√ļcidas de mi caj√≥n y me las puse. Eran m√°s o menos gruesas, as√≠ que con un poco de suerte no pasar√≠a demasiado fr√≠o, al menos en las piernas.
Cogí el vestido y le eché un nuevo vistazo. La verdad es que me gustaba mucho.
Me lo puse y fui hacia el espejo.
-Te queda perfecto, Miriam.- Dijo Jana en tono alegre.
-Como pase frío, la culpa será tuya.
-Cae bajo mi responsabilidad.- Dijo en tono solemne.
Reí y volví a mirarme al espejo. Jana era algo más alta que yo, pero el vestido me estaba muy bien.
Jana mientras tanto acabó de probarse el suyo. El violeta la sentaba muy bien. Estaba realmente guapa.
-Me encantas.- Comenté.
Jana sonrió.
-Gracias. Ahora, me voy a poner las medias…- Dijo mientras rebuscaba en su bolsa.
Finalmente sac√≥ unas medias trasl√ļcidas con topitos opacos muy peque√Īos. Se las puso y volvi√≥ a mirarse al espejo. Tras un √ļltimo repaso, sac√≥ de la bolsa unos taconazos negros de impresi√≥n.
-¿D√≥nde vas con eso?- Dije con gesto de sorpresa.- ¿La fiesta no es en la playa?
-Así es, pero no pretenderás que vaya hasta allí con playeras.- Replicó en tono burlón.- Allí, para bajar a la playa nos descalzaremos de todas maneras.
-Es la fiesta más rara que he oído.
-Original.- Se defendió.- Es original, no rara. O especial, como lo prefieras.
No pude evitar soltar una carcajada. Puede que en otra cosa no, pero en eso tenía razón Jana. Su idea era verdaderamente muy original.
-Lo que t√ļ digas.- Buf√≥.
-¿Tienes zapatos para ponerte?
-Sí, de eso sí tengo.
Saqu√© de mi armario dos pares de zapatos. Unos eran plateados, los que utilic√© este verano para la fiesta de V√≠ctor… Y los otros eran unos botines negros con la suela marr√≥n oscuro. Ten√≠an un par de cent√≠metros de plataforma, y se ataban con cordones. Me los compr√≥ mi abuela por Navidad las navidades pasadas.
-Son preciosos los dos, Miriam.- Dijo.- Pero te pegan m√°s los botines. Lo √ļnico que igual son un poco inc√≥modos de poner y quitar…
Observé ambos pares de zapatos.
-Bueno, da igual. Si igual ni bajo a la arena.
Se encogió de hombros y sacó un neceser plateado de su bolsa.
-Ahora toca maquillarse.
Perd√≠ la cuenta del tiempo que estuvimos prepar√°ndonos. Me extra√Ī√≥ la falta de preocupaci√≥n de Jana por llegar tarde a una fiesta que ella misma hab√≠a organizado. Dudaba mucho que fu√©semos a llegar a la hora, a este ritmo.
Cuando terminamos de maquillarnos y peinarnos, nos miramos al espejo.
Jana se hab√≠a recogido la mayor parte del cabello con unas horquillas. Los mechones de la parte de delante le ca√≠an describiendo suaves hondas. Se hab√≠a pintado los labios de color rosa fuerte y se hab√≠a puesto sombra de ojos a juego con el vestido. Hab√≠a conjuntado este con un abrigo corto de pelo de color negro, que ten√≠a pinta de abrigar mucho. As√≠ cualquiera no ten√≠a fr√≠o…
Yo, por el contrario, me hab√≠a dejado el pelo suelto, cayendo libremente sobre los hombros. No me lo hab√≠a cortado √ļltimamente, y como me lo hab√≠a planchado parec√≠a un par de cent√≠metros m√°s largo de lo normal.
Respecto al maquillaje, me había pintado los labios de rojo, ante la insistencia de Jana, aunque por lo general no suelo usar ese color de pintalabios. Y en los ojos, me había aplicado sombra en distintos tonos de grises y pintado la raya. Con eso y con el rímel, mis ojos verdes parecían más grandes que otras veces.
-Perfectas. Simplemente eso. ¿Nos vamos?
-Claro.
Bajamos las escaleras mientras Jana charlaba despreocupadamente sobre la fiesta.
-Me alegro de que al final te hayas decidido a venir. Pero, ahora, ser√° mejor que vayas yendo t√ļ sola a la playa Cari√Īo. Ya sabes que tengo que encargarme de llevar a Lucas.
-¿Y c√≥mo se supone que tengo que ir?
Jana se quedó pensativa.
-Alba iba a ir ella sola con el coche de sus padres. Me lo dijo, porque me pidió que comprásemos también licor sin alcohol, teniendo en cuenta que después tendría que conducir. Si quieres la llamo.
Me encogí de hombros. No me entusiasmaba la idea. Me acordaba perfectamente de Alba. Una chica menuda, con el pelo claro y muy cortito, y con muchísimo carácter. Habíamos discutido millones de veces, pero en vista de que no me quedaban muchas más opciones, tuve que acceder.
-Est√° bien, como veas.
*    *    *
No es que resultase incómodo, precisamente, pero no fue una sensación demasiado agradable. Reencuentros con personas a las que no conocí demasiado, pero a las que probablemente conté más de lo que debiera en mis pasadas noches de borrachera, no son precisamente algo que disfrutar.
Me alegré más de lo esperado cuando llegaron Lucas y Jana.
Lucas fue felicitado por todos, entre risas y bromas, mientras Jana observaba satisfecha que su “original” idea hab√≠a resultado buena, al fin y al cabo.
Enseguida empezaron a sonar canciones de reggaet√≥n por los altavoces. Las luces creaban un ambiente espectacular, y por las mesas plegables que hab√≠an estado preparando empezaron a circular todo tipo de bebidas y alg√ļn que otro aperitivo.
-Hola, preciosa.- Me salud√≥ un chico con el que hab√≠a estado en varias ocasiones, pero que no recordaba ni su nombre.- ¿C√≥mo andas? Hac√≠a mucho que no te ve√≠a.
-Bueno, ahí vamos. He pasado por momentos mejores.
-Toma esto.- Me tendi√≥ su vaso, lleno de un l√≠quido de color oscuro, que desprend√≠a un fuerte olor a vodka.- Puede que el alcohol no sea la respuesta, pero en la mayor√≠a de las ocasiones, al menos hace olvidar la pregunta.- Me gui√Ī√≥ un ojo.
Esboc√© una fingida sonrisa y me moj√© los labios con el l√≠quido que me hab√≠a dado. Sin embargo no beb√≠. Lo √ļnico que me faltaba ya era ir ebria.
-¿Te gusta?
-Sí, esta bueno.- Mentí sin mucho entusiasmo.
-Quédatelo si quieres.
Se lo agradecí y estuve hablando un rato más con él. Después vi que Lucas estaba en una de las mesas sirviéndose bebida y decidí acercarme. Lo menos era felicitarle, teniendo en cuenta que era su fiesta.
-Voy a ver a Lucas. Me ha gustado hablar contigo. Ya nos veremos.- Evité tener que decir su nombre. La verdad es que me sentía fatal por no acordarme. Era un chico muy majo, aunque el físico no era su fuerte precisamente.
-Igualmente. Espero que sea así.- Se despidió con una sonrisa.
Me acerqué a Lucas sin demasiada prisa. Saludé tratando de parecer alegre, aunque no estoy segura de que funcionase.
-No esperaba verte por aquí.- Comentó sin mucho detenimiento al verme.
-Vaya, yo tambi√©n me alegro de verte.- Respond√≠ en tono sarc√°stico. Qu√© borde. Encima de que ven√≠a…
-No, no, si me alegro. Es solo que me ha sorprendido.- Se corrigió divertido por mi reacción.
-Ah.- Respondí seca. Tenía una inminente sensación de malestar que me impedía entablar una conversación medianamente decente con Lucas. Me volvió a la cabeza el acertijo. Traté de pensar en otra cosa.
-Pues me complace ver lo guapa que te has puesto para venir a mi fiesta.- Dijo con una irritante sonrisa.- L√°stima que ya tenga chica.- Me gui√Ī√≥ un ojo bromeando.
No pude evitar reírme.
-Sí, es una verdadera lástima.- Respondí siguiéndole la broma.
-Aunque claro, que t√ļ tambi√©n tienes a tu chico, ¿me equivoco?
Se me hizo un nudo en la garganta, y de pronto, me envolvieron unas irrefrenables ganas de romper a llorar. Desvié la mirada. Me entraron ganas de salir de aquí.
-Venía para felicitarte.- Dije sin mirarle a los ojos.
-No es que no te lo agradezca, pero no he podido evitar reparar en que has esquivado mi pregunta.
Tragué saliva. Busqué la manera de evadir la pregunta, y barajé la posibilidad de mentir, pero finalmente, no pude evitar que las lágrimas empezaran a correr por mis mejillas, rindiéndome y olvidándome completamente de la fiesta, del maquillaje y del hecho de estar rodeada de gente con la que no tenía ninguna confianza.
-Pues s√≠, te equivocas. Sam y yo ya no estamos juntos. Pero ni se te ocurra decir que me lo advertiste, porque aunque te cueste creerlo, ha sido mi culpa totalmente. M√°s bien, Sam ha sido el que se ha portado de maravilla conmigo y yo la que lo ha estropeado todo por mi ego√≠smo. Y por mi culpa Sam ha desaparecido. ¡Y en vez de buscarle no se me ha ocurrido otra cosa que venir a esta est√ļpida fiesta!