s√°bado, 26 de abril de 2014

Capítulo I



Primer día de instituto. Qué ganas.
El a√Īo pasado Marcos y yo estuvimos hablando antes de entrar por skype. Cada ma√Īana me despertaba con una llamada o un SMS que dec√≠a "Buenos d√≠as, princesa"
Hoy sonó el despertador.
 Lo que menos me apetec√≠a ahora mismo era ir al instituto. Me dol√≠a la cabeza y encima me mor√≠a de sue√Īo. √öltimamente apenas pegaba ojo.
A pesar de ello apagu√© el despertador de un manotazo y me levant√©. Cog√≠ mi m√≥vil. No hab√≠a ninguna llamada perdida, y tampoco ning√ļn SMS.
Lo dejé en la mesa y abrí el armario.
Despu√©s de un rato, cog√≠ mi pantal√≥n corto negro y una camiseta b√°sica tambi√©n negra. Despu√©s me puse una camisa de cuadros rojos y negros desabrochada encima. Por √ļltimo me puse las vans y me recog√≠ el pelo en un mo√Īo mal hecho.
Miré la hora en mi móvil. Llegaba tarde. Genial. Último curso y yo llegaba tarde. Cogí mi mochila y bajé a la cocina para avisar de que me iba.
-Buenos días, Miriam.
-Buenos d√≠as. Me voy ya al instituto, ¿vale?
-¿No desayunas?- Pregunt√≥ mi madre con expresi√≥n preocupada.
-No tengo hambre. Adem√°s, ya llego tarde. Me pillar√© algo en el recreo, ¿vale?
-Llévate una magdalena anda.
- Jope, enserio, que no tengo hambre.
-¡Miriam!
Refunfu√Īando, cog√≠ la magdalena y sal√≠ de casa con la mochila colgando del hombro. En vez de com√©rmela, saqu√© del bolsillo mi paquete de tabaco y saqu√© un cigarro. Lo encend√≠ y pegu√© una calada. A√ļn recuerdo la primera vez que lo hice…
-Venga, Miri, seguro que te gusta. Te ayudar√° a desconectar.- Me aseguraba Blas mientras le pegaba una calada a su cigarro.
-Enserio, que no quiero
-Blas, déjala. Ella se lo pierde.- Lucas me sonrió.
Yo le saqu√© la lengua pero le estaba agradecida. No quer√≠a fumar me lo hab√≠a prometido  a m√≠ misma hace tiempo. Aunque en aquel entonces tambi√©n pensaba que Marcos y yo seguir√≠amos juntos para siempre.
Esos pensamientos, juntados al mensaje que recibí antes de Jake, que decía que Daniel estaba peor, terminaron de convencerme.
-Blas, pens√°ndolo mejor… ¿Me das una calada?
-Claro preciosa.
Me tendió el cigarro sonriendo.
Recuerdo que al principio tos√≠ un poco, pero enseguida me acostumbr√© a esa sensaci√≥n que sent√≠a al echar el humo, esa sensaci√≥n que √ļltimamente notaba tan a menudo.
Sacudí la cabeza. Entonces alguien me abrazó por detrás.
-¿C√≥mo est√° esta ni√Īa tan guapa?
-Bueno. He estado mejor.- Respond√≠ a Lucas gui√Ī√°ndole un ojo.- Como este s√°bado.- Sonre√≠ al recordar esa tarde. Lo pas√© muy bien, aunque puede que el responsable fue el que bebiese m√°s de la cuenta.- Voy al instituto.
-Bua, qu√© co√Īazo. Lo siento por ti.
-Y t√ļ, ¿qu√© haces despierto a estas horas? ¿No es muy pronto?
-Bueno, quer√≠a preparar unas cosas mientras estabas en el instituto. ¿Vienes a comer con nosotros?
-Mm… Le preguntar√© a mi madre luego.
-Te vendré a buscar en la moto. Si no puedes, ya te llevo a casa y hablamos. Tengo que decirte algo.- Se puso serio.
-¿Ha pasado algo?- Pregunt√© preocupada. Sus ojos color miel brillaban de forma especial. Ten√≠a el semblante serio. No ten√≠a nada que ver con el Lucas sarc√°stico y risue√Īo que sol√≠a ser.
-No te preocupes. Luego hablamos.
Me dio dos besos y desapareci√≥ calle arriba. Extra√Īada, camin√© r√°pidamente hacia el instituto. Ya pod√≠a olvidarme de llegar a tiempo a primera hora. Por suerte, hoy solo ser√≠an presentaciones y cosas de ese estilo. Nos contar√≠an c√≥mo evaluaban y todo ese rollo.
Cuando llegué, casi estaba hiperventilando. Había llegado corriendo, pero la puerta ya estaba cerrada.
-Mierda.
Me sent√© a esperar a que saliese la profesora de literatura. Cuando lo hizo entr√© en clase. Fui hacia un sitio de la √ļltima fila. Me sent√© al lado de Jana, una de mis mejores amigas. O por lo menos ex mejores amigas. Ya nunca hablaba con ellas. Desde que pas√≥ lo de Marcos, y lo de Daniel, me hab√≠a distanciado mucho de mis antiguos amigos, y hab√≠a empezado a ir con Lucas y sus amigos. Eran m√°s brutos, pero me ayudaban a desconectar. Y era lo que necesitaba en esos momentos.
-¡Miriam! Jo, cu√°nto tiempo. ¿C√≥mo est√°s?
-Bien. ¿T√ļ?
Bien. Ja. Bueno, supongo que detr√°s de cada bien siempre hay un poco de mentira. ¿No?
-Bueno. Rompí con Hugo.
-Jo, qu√© pena. Me ca√≠a muy bien, y hac√≠ais muy buena pareja. ¿Qu√© pas√≥?
-Es una larga historia. Apenas nos vimos en verano, pasó la mayor parte en Londres, y eso nos ha alejado mucho. Finalmente, hemos decidido tomarnos un tiempo.
-Vaya.
-¿T√ļ con Marcos?
No sé por qué me sorprendió la pregunta. En el fondo era muy previsible. Les había hablado miles de veces de ese chico rubio de ojos azules.
-Hemos salido una temporada, pero finalmente lo hemos dejado.
-Oh, vaya. ¿Por qu√©?
-Bueno, lo nuestro era… Complicado. Las cosas hab√≠an cambiado un poco √ļltimamente.
-Jo, qué pena. Pero no te preocupes, seguro que lo arregláis. Estáis hechos el uno para el otro.
Me dieron ganas de soltarle todos y cada uno de los motivos que habían llevado a que Marcos y yo lo dejásemos. Finalmente solo le dije lo que había sido la gota que colmó el vaso, lo que me hizo darme cuenta de que lo nuestro no funcionaría.
-Me puso los cuernos.
-¡¿Qu√©?! No jodas.- Se qued√≥ mir√°ndome con los ojos como platos. Las hab√≠a hablado demasiado bien de Marcos siempre. Lo que le estaba contando resultaba muy chocante con la imagen que ten√≠an de √©l mis amigas de Galicia.
-Ajá.- Murmuré escueta. No quería hablar del tema.
-¿C√≥mo? ¿Por qu√©? ¿Con qui√©n?
- No sé por qué lo hizo, ni cómo fui tan gilipollas de no darme cuenta. Me puso los cuernos con una zorra pelirroja que se llamaba Julia.- Echaba chispas al recordarlo.- Y por favor, no quiero hablar más del tema.
Las lágrimas trataban de aflorar una vez más. Ese era el motivo de que ahora prefiriese salir con Lucas y sus amigos. Ellos no removían pasados dolorosos. Simplemente se divertían viviendo el presente.
Sonó el timbre y salió el profesor de Matemáticas, al que apenas había escuchado en toda la clase.
No me dio tiempo a levantarme si quiera cuando aparecieron Helena y Marina.
-¡Miri! Jo cuanto tiempo.
-¡Ya! No has llamado en todo el verano.
-¿Cu√°ndo viniste de Galicia? Te estuve llamando.- Insisti√≥ Helena.
-Hola. Es que tenía que acabar unos deberes. En el pueblo no he hecho nada de lo que nos mandaron para verano.
En realidad lo hice en la primera semana de vacaciones. Era poco y prefer√≠a quit√°rmelo de encima cuanto antes, pero era una buena excusa y no quer√≠a explicarlas el verdadero motivo de que no hubiese dado se√Īales de vida desde que volv√≠ a Galicia.
-Ah.- Marina pareció poco convencida, pero no insistió.
El profesor de historia entró poniendo fin a la conversación.
-Miri.- Llamó Jana.
-Dime.
-Que no te preocupes. Estás guapísima y vas a ligar con un montón de chicos que te hagan olvidar a Marcos para siempre.
Sonreí. Lo dudaba. Sin embargo preferí no decir nada.
-Pero Sam es m√≠o, ¿eh?
-¿Y qui√©n es ese Sam?
-Es uno de segundo B que está buenísimo. Es rubio oscuro y tiene los ojos de un color gris precioso. Me encanta. Ya te invitaré a mi boda cuando me case con él.
Reí.
Los profesores entraron y salieron hasta que por fin son√≥ el timbre que anunciaba el final de la √ļltima clase.
Baj√© con Jana y con Ra√ļl las escaleras. Jana se detuvo de golpe en la puerta.
-Se me ha olvidado coger unos papeles para inscribir a mi hermano el a√Īo que viene. Me pidi√≥ mi madre que los recogiese en secretar√≠a. Si no los llevo me mata. Ahora vengo. ¿Me esper√°is aqu√≠?
-Claro, No tardes.
Salimos al patio y esperamos sentados en las escaleras. Entonces un tío moreno con gafas de sol se acercó a nosotros.
-¿Ten√©is fuego?
Se se√Īal√≥ un cigarro que llevaba en la boca.
-No.- Contest√≥ Ra√ļl serio.
-Estos dos que van a tener. Si solo son una ni√Īa pija y un maric√≥n de mierda.- Se rio otro que iba con √©l. Por la expresi√≥n de Ra√ļl, ya se conoc√≠an.
-¿De qu√© vas, gilipollas?- Respond√≠ mir√°ndole enfadada.
-Uy, que la ni√Īa pija se nos revela.
Rieron. Con ellos iban otros dos tíos, pero no me fijé. Mi atención estaba centrada en el tío que tenía delante.
-Eres un imbécil.
-¿C√≥mo has dicho?
Dio un paso al frente.
-Sergio, relaja.- Intervino otro. Por primera vez, me fij√© en los otros dos chicos. Uno era bajito, feucho. El que hab√≠a hablado, estaba buen√≠simo. Era un chico alto de cabello dorado oscuro y ojos grises brillantes. Sonre√≠a. Ten√≠a una sonrisa muy bonita. Casi tan bonita como… Apart√© esos pensamientos de mi cabeza.
-M√°s te vale callarte, bonita.-Dijo a√ļn as√≠ el que hab√≠a hablado primero
No contesté, más que por hacerle caso, porque no me dio tiempo a reaccionar. Mi atención estaba centrada en el otro chico, el guapo.
Se dio la vuelta el que nos hab√≠a insultado y desapareci√≥, seguido de los otros dos. El guapo se qued√≥ m√°s atr√°s. Me gui√Ī√≥ un ojo.
¡Era el chico que vi en la playa! Record√© aquel d√≠a de surf. Me qued√© impresionada por su aspecto. Aunque estuvo a punto de chocar conmigo y me lo llen√≥ todo de arena.
-Gracias.
-De nada.- Se inclin√≥ hacia m√≠ y yo me puse nerviosa. ¿Qu√© iba a hacer?- Ni√Īa pija.- A√Īadi√≥ susurr√°ndome al o√≠do.

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