sĂĄbado, 26 de abril de 2014

PrĂłlogo



Salí del agua. Empezaba a hacer frío. Dejé la tabla en la orilla y me escurrí el pelo.
No podĂ­a dejar de pensar en Marcos. Apenas habĂ­a conseguido surfear una buena ola. Solo podĂ­a pensar en Marcos con Julia.
RecordĂ© las Ășltimas palabras: "No te olvidarĂ© nunca". Me da que yo a Ă©l tampoco iba a poder olvidarle fĂĄcilmente. Dicen que el primer amor nunca se olvida.
Justo antes de eso me dijo otra cosa: "No llores princesa".
Todas las princesas tienen su prĂ­ncipe. Al menos en todas las pelis de disney.
Pero supongo que la vida no tiene nada que ver con un cuento de hadas. Ni todas las princesas tienen su prĂ­ncipe ni todas las zorras estĂĄn en el bosque.
Saqué la toalla de mi mochila y me envolví con ella.
Entonces, alguien pasĂł corriendo al lado mĂ­o, llenĂĄndome todo de arena. Me di la vuelta cabreada. No era un buen momento para tocarme las narices.
-Lo siento guapa.
AbrĂ­ la boca para decirle un par de cosas.
La volví a cerrar. Era un chico de unos 19 años con el pelo rubio oscuro y los ojos grises. No sé por qué, pero me resultaba familiar, a pesar de que estaba segura de no haberle visto nunca.
  De pronto olvidĂ© todo lo que iba a decirle. SonriĂł. Entonces me guiño un ojo y desapareciĂł.

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