lunes, 5 de mayo de 2014

Capítulo IV



Le miré sorprendida. No me esperaba verle.
-Bueno. He tenido días mejores.
-Vaya.- Se sent√≥ a mi lado en el muro que rodeaba la playa.- ¿Por qu√©?- Dud√©.- Si puede saberse, claro.- Me sonri√≥ amable.
-Discut√≠ con mi mejor amigo.- ¿Mejor amigo? ¿Desde cu√°ndo? Apenas hac√≠a tres semanas que le conoc√≠a.- Adem√°s, me han avisado de que un amigo que est√° en coma, est√° cada vez m√°s grave.
-Jope. Creí que me dirías que era por haber empezado el instituto.- Pareció sorprendido
¿Por qu√© le hab√≠a contado eso? No le conoc√≠a casi. Sin embargo su expresi√≥n amable me daba confianza. De todas formas, decid√≠ no seguir hablando. Por si acaso.
-Ya ves que tengo problemas más graves que eso.- Se quedó pensativo un momento.
-¿Qu√© escuchabas?
-Radioactive, de Imagine Dragons
-Me encanta su m√ļsica. Est√° genial.
-A mí también me gusta.- Sonreí.
-Van a dar un concierto en Madrid en diciembre. Un amigo me iba a conseguir unas entradas.- Me gui√Ī√≥ un ojo.
No pude evitar sonrojarme. Era muy guapo. Sus ojos grises eran preciosos, brillantes y cargados de sentimiento. Me encantaban.
-Tengo un pueblo cerca de Madrid al que voy en Navidad.- Le sonreí.- Siempre vamos unos días en Madrid. Si vas al concierto tal vez nos encontremos.
-Tal vez sí. Aunque por si acaso no coincidimos, te puedo conseguir una entrada y así nos vemos seguro.- Se inclinó hacia mí.
-Mm… Me lo pensar√©.
-¿No quieres ir conmigo?- Nuestros labios estaban separados por escasos cent√≠metros.
-Me encantaría.- Murmuré.
Noté sus labios contra los míos. Fue un beso suave y dulce, pero sentí como una descarga cuando nuestros labios se encontraron por primera vez. Me separé un poco de él.
-Pero todav√≠a falta mucho para eso…- Le mir√© sonriendo.
-Tiene f√°cil arreglo. ¿Quedamos el viernes?
-Tendré que consultar mi agenda.- Se rió.- Sí que iré.- Le sonreí.
Sonó mi móvil. Era Jana. No podía creérmelo. De pronto me envolvió una sensación de culpabilidad. Me había dicho expresamente que Sam era suyo. Jope. No se iba a tomar bien esto. Lo cogí.
-¿S√≠?
-Hola Miri.
-Holi.
-¿Sabes qu√©?
-¿Qu√©?
-Sam me ha seguido en twitter.
¿Enserio? Parec√≠a una broma cruel del destino. Desde Marcos, Sam era el primer chico que… En realidad no sab√≠a muy bien qu√© sent√≠a. ¡Le hab√≠a conocido esta ma√Īana! Sacud√≠ la cabeza confundida. Adem√°s, me hab√≠a prometido no enamorarme de nuevo. Un momento. ¿Estaba hablando de enamorarme? Le acababa de conocer. Creo que me estaba volviendo loca.
-Nena, ¿sigues ah√≠?
-Sí, claro. Perdona.
-Bueno, ¿crees que significa algo?
-Cari√Īo, solo te ha seguido en twitter.- Me estaba poniendo nerviosa.
-Ya, ya lo s√©… Quiz√° tengas raz√≥n. Pero no s√©, tengo un presentimiento. Adem√°s, ¡es tan mono! Tienes que ver su foto de perfil. ¡Est√° buen√≠simo!
Evit√© decirle que ya la hab√≠a visto, y que a m√≠ tambi√©n me hab√≠a seguido. Y obviamente, tampoco la dije que acababa de besarle. A√ļn no pod√≠a creer que lo hubiera hecho. La culpa era suya por tener esos ojazos.
-No s√©. No me he fijado.- Mentira n√ļmero uno.
-Querida, est√°s loca si no te has fijado en √©l. ¿No has visto sus ojazos?
-No me acuerdo bien. ¿Eran verdes?- Mentira n√ļmero dos. Suspir√©.
-¡Grises!- Se resign√≥.- Mejor que no te hayas fijado. Ten√≠a miedo de que a ti tambi√©n te gustase. Cuando os vi hablando a la salida, me preocup√©. Me alegro de haberme equivocado.- Sonri√≥.
-Yo  tambi√©n me alegro.- La cosa mejoraba por momentos.
-Bueno, me tengo que ir. ¿Ma√Īana te paso a buscar? Era para eso para lo que te hab√≠a llamado.
-Vale. Ma√Īana te veo. Un beso guapa.
-Otro amor.
Colgu√© el tel√©fono. Jope. ¿Pod√≠a ser peor la cosa?
-¿Est√°s bien? ¿Otra mala noticia?
¿Tan evidente era? ¡Si acab√°bamos de conocernos! Me sorprendi√≥ que notase que estaba preocupada.
-No, no es nada. Es una tontería.
-Ah.
-Sam, m tengo que ir.- Me sentía mal por seguir ahí todavía.
-Ah. Bueno, hasta ma√Īana.- Sonri√≥.- Me alegro de haber hablado contigo.- Me gui√Ī√≥ un ojo de nuevo. 
-Yo también.- Admití. No pude evitar esbozar yo también una sonrisa.
Empecé a alejarme, pero me llamó de nuevo.
 -Miriam.- Me volv√≠.- ¿Sabes? Mi d√≠a no ha estado tan mal. He conocido a alguien muy especial hoy.- Sent√≠ que me ard√≠an las mejillas. Sonri√≥ de nuevo y se dio la vuelta, echando a andar.
Cuando volví a casa, mi madre estaba preocupada de nuevo. Había tardado más de lo que pensaba. Ya eran casi las 7. Entre que se tardaba bastante en ir a la playa, y que me encontré a Sam me había retrasado más de lo que pretendía. Pero me había merecido la pena, sonreí recordando a ese chico de ojos grises.
No me rega√Ī√≥ mucho, y sub√≠ a mi cuarto de nuevo. Lo que quedaba de tarde lo pas√© leyendo el √ļltimo libro de Canciones para Paula. Solo me quedaba ese para acabar la colecci√≥n.
A eso de las nueve y pico bajé a cenar. Después me fui directamente a la cama. Estaba cansada.
Por primera vez en mucho tiempo dormí toda la noche del tirón. Cuando me desperté, no tenía las ojeras permanentes a las que me estaba empezando a acostumbrar. Me metí en la ducha.
Cuando acabé abrí el armario.
Saqué mi peto vaquero y mi camiseta corta rosa. Me puse mis zapatillas también rosas y me hice una trenza. Sonreí al espejo. En fin. No estaba muy guapa precisamente, pero por lo menos, habían desaparecido mis ojeras. Tenía mejor aspecto que ayer. Aunque estaba demasiado delgada.
Bajé a la cocina. Mi padre estaba leyendo el periódico, y mi madre acabando de preparar la comida.
-Buenos días Miriam.
-Buenos días.
Me senté a desayunar. Hoy me tomé un zumo de naranja y un vaso de leche con cereales. No quería que mi madre se enfadase otra vez.
Cuando terminé, me lavé los dientes y metí los libros en mi mochila. Después me la colgué al hombro y salí afuera. Hacía sol.
Llegu√© pronto. A√ļn faltaban 10 minutos para que empezasen las clases. Enseguida lleg√≥ Marina, que se acerc√≥ a m√≠. Empezamos a hablar. Me cont√≥ que hab√≠a empezado con Celia, otra amiga que iba a un curso menos, un canal de youtube en el que sub√≠an videos de ellas cantando. Bueno, Marina cantaba, y Celia tocaba la guitarra. Me pas√≥ la URL. Me meter√≠a cuando llegase a casa. En eso, llegaron Helena y Jana.
Seguimos hablando del canal de Celia y Marina hasta que entró la profesora de biología.
El resto de la ma√Īana hasta el recreo transcurri√≥ sin incidentes. Despu√©s, salimos a comprar una bolsa de palomitas y estuvimos hablando del verano. Bueno, ellas hablaban y yo escuchaba y sonre√≠a. No quer√≠a contarles yo mi verano…
A la salida, me despedí de ellas sonriendo. Me lo había pasado bien hablando con ellas. Había olvidado lo bien que lo pasábamos antes.
Ech√© a andar hacia casa, pero no hab√≠a dado ni dos pasos cuando empez√≥ a sonar mi m√≥vil. Mir√© la pantalla. Era Lucas. Frunc√≠ el ce√Īo. No quer√≠a hablar con √©l. Ya no era solo que estuviese molesta. Simplemente no quer√≠a hablar con √©l.
Colgué. No insistió. Supongo que mejor así.
Cuando llegué a casa comí e hice los deberes. No me habían mandado muchos, así que acabé enseguida, y comprobé mi twitter.
Tenía un mensaje directo de Lucas. No lo abrí. No me apetecía leerlo. Ya lo miraría más tarde.
Puse m√ļsica de Avicii en el ordenador. Estaba extra√Īamente contenta. Hac√≠a mucho que no me sent√≠a as√≠.
No volví a hablar con Lucas en toda la semana. A Sam tampoco le vi. No coincidimos en el recreo ni a la salida. Sé que parece una tontería, pero le echaba de menos.
El viernes me desperté tarde. No me había sonado el despertador.
Me preparé lo más rápido que pude, me puse mis vaqueros rotos y mi camiseta del pull&bear negra con los tirantes anchos. Me puse un bandeau debajo y me calcé las vans negras. No me recogí el pelo. Me lo peine un poco y bajé a la cocina. No iba a llegar a tiempo.
-Buenos días.
Me cogí una magdalena para comérmela por el camino. Esta vez sí que me la tomé. Tiré el papel a la basura, y oí una voz que me llamaba.
-¿Miriam?
Me di la vuelta. Genial, era Lucas. Iba en su Yamaha negra.
-Hola.- Dije seria. Después volví a echar a andar sin mirarle.
-Te mandé un mensaje directo al twitter.- Estaba serio.- No contestaste.
-Se me olvidó.
-Ya. ¿Y tiene algo que ver un gilipollas de ojos grises?
-No hables así de él.- Le fulminé con la mirada.- No le conoces.
Se rió sarcástico.
-Ahora le defiendes.- Parec√≠a divertido.- Cuando se meta en tus pantalones te dejar√° tirada.- Me mir√≥ a los ojos.- Entonces no vengas a m√≠ llorando como una ni√Īa peque√Īa. Como hiciste con el otro. ¿C√≥mo se llamaba? Ah, s√≠. Marcos.- Me qued√© helada. Solo hab√≠a hablado de √©l una vez. Cuando quedamos para tomar aquella coca cola, le cont√© que lo hab√≠amos dejado, y que segu√≠a mal por ello.- Apuesto a que √©l tambi√©n te dej√≥ despu√©s de haberte quitado la ropa.
Pasaron unos segundos en silencio. √Čl permaneci√≥ impasible, y yo a√ļn estaba tratando de asimilar lo que hab√≠a dicho. No pod√≠a creerlo.
-Llego tarde.
Seria, segu√≠ andando hacia el instituto. No pod√≠a dejar de pensar en sus palabras. Cuando me di cuenta, ten√≠a los ojos h√ļmedos.
Miré el reloj. Hacía cinco minutos que había empezado la clase. No iba a poder pasar hasta la hora siguiente, así que no fui al instituto directamente. No tenía fuerzas para ver a nadie.
Me  acerqu√© al puerto. Estaba muy cerca. Viv√≠a en una ciudad de A Coru√Īa, en la que llegabas enseguida a todas partes. Era muy peque√Īa.
Hab√≠a olas muy grandes. El mar estaba revuelto. Un ni√Īo detr√°s de m√≠, grit√≥ de repente. Me gir√© asustada.
-¡Mi globo!
Ten√≠a el  brazo estirado apuntando hacia un globo de Nemo que volaba cada vez m√°s alto. Sonre√≠.
Era un ni√Īo muy mono. Deb√≠a tener unos cuatro  a√Īos. Ten√≠a el pelo rubio y los ojos azules.  El coraz√≥n me dio un vuelco. Me recordaba demasiado a Marcos.
Me qued√© inm√≥vil.  
-Vamos, cari√Īo. Ya te compraremos otro. Ahora hay que irse.- Dec√≠a una se√Īora que deb√≠a ser su madre.- No pasa nada, ¿vale?
Se alejaron mientras yo me quedé mirando hacia el mar con la mirada perdida.
Enseguida volví hacia el instituto. No quería llegar tarde también a segunda hora. Cuando llegué quedaban diez minutos para que saliese el profesor de la clase anterior. Me senté en las escaleras a esperar.
Entonces vi a un chico que sal√≠a del ba√Īo mirando su smartphone azul.
-¿Sam?
Se giró hacia mí.
-Miriam.- Sonri√≥.- ¿Qu√© haces aqu√≠?
-Me dorm√≠. Acabo de llegar. ¿T√ļ?
-Es una larga historia.- Le mir√© extra√Īada y me gui√Ī√≥ un ojo.- ¿Sigue en pie lo de esta tarde, no?
Vaya. Se me había olvidado. Me caía muy bien, pero no me apetecía quedar con nadie. Tenía pensado irme a casa directamente y pasar allí toda la tarde.
-No me encuentro demasiado bien.- Menuda excusa.
-Mientes muy mal.- Me sonrojé.
-No  he mentido.
Sonrió divertido.
-¿Nunca te han dicho que est√°s muy mona cuando te sonrojas?- Creo que eso solo lo empeor√≥.- ¿Por qu√© no quieres quedar conmigo?- Pregunt√≥.
-No lo s√©…- No estaba para inventar excusas.- No estoy teniendo un buen d√≠a. No me apetec√≠a salir… Si te digo la verdad se me hab√≠a olvidado que √≠bamos a quedar.
-Vaya. Siempre que te veo estás teniendo un mal día.- Sonrió.- No te preocupes. Pero creo que estarías mejor si salieras. Si te quedas en casa estarás comiéndote la cabeza todo el tiempo.
-Sam, yo no…
-No te preocupes, enserio.- Segu√≠a sonriendo.-Pero, por si cambias de opini√≥n…
Sacó un boli de su mochila y arrancó un trozo de papel de un cuaderno. Apuntó algo.
-Lo siento, Sam.- Me sentía mal por darle plantón y por haberme olvidado. Con lo bueno que era conmigo.
-No pasa nada. Pero aqu√≠ tienes mi n√ļmero de tel√©fono por si al final te decides a salir.- Me dio el papel. Antes de que pudiese decirle que no iba a cambiar de opini√≥n, son√≥ el timbre, y la gente empez√≥ a salir de sus clases. Enseguida perd√≠ de vista a Sam.
-Hola Miri.- Salud√≥ Helena al verme.- ¿Te dormiste?
-Sí.- Creo que me sonrojé un poco. Era la segunda vez que llegaba tarde, y solo llevábamos una semana de clase.
-Vaya.- Sonri√≥.- ¿Vienes a Qu√≠mica?
-Claro.
Fuimos juntas al laboratorio, mientras yo buscaba con la mirada a un chico de ojos grises y pelo rubio oscuro. No le encontré.
Por el camino fuimos hablando, y despu√©s de un rato, consegu√≠ olvidarme a media de lo que hab√≠a pasado  con Lucas, y despu√©s con Sam.
La ma√Īana se me hizo eterna. Cuando acabaron las clases, sal√≠ con Jana y Ra√ļl. Antes de acab√°semos de bajar las escaleras, o√≠ a Sam que me llamaba. “Mierda”.
-¡Miriam!
Hice como que no le había oído, pero Jana no iba a dejarlo pasar.
-Miriam, Sam te ha llamado.- Parec√≠a extra√Īada.
-¿Ah, s√≠?
-Miriam.- Sam ya nos hab√≠a alcanzado.- Lo siento.- Se disculp√≥ ante Jana y Ra√ļl. Jana le sonri√≥, y  Ra√ļl le mir√≥ con mala cara. Nada raro de momento.- Solo ven√≠a a preguntarte si ya te hab√≠as pensado lo de esta tarde.
-¿Qu√© ten√≠a que pensarse?- Las alarmas de Jana se dispararon.
-Nosotros…- Sam me mir√≥ extra√Īado.
-Es una tonter√≠a.- Interrump√≠  nerviosa.- No es nada.
-¿Qu√© pasa?
-Nosotros solo íbamos a quedar esta tarde, y luego íbamos a tomar algo.- Explicó, algo confundido.
La expresión de Jana pasó de preocupación a enfado en un segundo. Después, su rostro se volvió inexpresivo.
-Ah.
-¿Por qu√©? ¿Ha pasado algo?- Ahora era √©l quien parec√≠a preocupado.
-No,  no pasa nada.- Contest√≥ ella sin  mirarnos.- ¿Vamos?
-Sam, ya te lo dije. No  creo que pueda ir. Si eso ya te aviso  por WhatsApp, ¿vale?
-Claro.- Me sonrió. Después se alejó en dirección al aparcamiento.
Desapareci√≥ montado en su moto azul. Le persegu√≠  con la mirada hasta que dobl√≥ la esquina.
-Jana, yo lo siento.- La mir√©. Me sent√≠a fatal.- El  lunes estaba de baj√≥n,  y me le encontr√© en la playa. Luego…
-¿Os enrollasteis, no?- No me mir√≥.
-Claro que no, tonta.- La mir√©. Ella segu√≠a mirando hacia ning√ļn lado en particular.- Solamente me propuso quedar el viernes para que me animase. √öltimamente no estoy pasando una buena racha.- Admit√≠.
Entonces el m√≥vil de Ra√ļl empez√≥ a sonar. Se me hab√≠a olvidado que estaba ah√≠.
-Me tengo que ir chicas. Ya hablaremos.
Le vimos alejarse.
-Yo también me voy.- Echó a andar Jana.
-Espera, por favor. Esc√ļchame.
-No tengo nada que escuchar, Miriam.- Por fin me miro. Creo que prefer√≠a lo de antes. Su mirada echaba fuego.-  Es el √ļnico chico que te dije que me gustaba. Lo √ļnico que te ped√≠, es que Sam me le dejaras a m√≠.- Neg√≥ con la cabeza.- No puedo creerme que tuvierais una cita y no me dijeras nada.
-No era una cita.
-Vete a la mierda.
-Esc√ļchame por favor.- Me mir√≥. No estaba segura de hasta d√≥nde pod√≠a contar, pero  empec√© a narrar lo que hab√≠a sucedido intentando que no me temblara la voz.- El lunes me llam√≥ por tel√©fono una amiga de mi pueblo. Tengo un amigo, Daniel…
-El rarito.-  Interrumpi√≥, a√ļn seria. Alguna vez les hab√≠a hablado de √©l.
-Aj√°. Bueno Daniel este verano, se hizo uno de mis mejores amigos. Pero despu√©s entr√≥ en  coma.- Me tembl√≥ la voz.- Fue por mi culpa. El lunes me llamaron para decirme que segu√≠a grave. Hab√≠a empeorado hac√≠a poco, pero le hab√≠an dado no se qu√©.   Sin embargo, ya hab√≠a pasado el tiempo suficiente para saber que no iba a hacer efecto.
-Yo…- Pareci√≥ conmovida.
-Si yo no me hubiese enamorado de Marcos, y le hubiese metido a √©l en mis l√≠os, no estar√≠a as√≠ ahora. Luchando entre la vida y la muerte en un hospital.- Vacil√©.- El lunes, me encontr√©  a Sam en la playa cuando sal√≠ a dar un paseo para despejarme. Estuvimos hablando y me lo pas√© bien con √©l. Despu√©s me propuso lo de quedar el viernes. Pens√© que me ayudar√≠a.- La mir√©.- Pero no te preocupes. Ya le he dicho que no voy a ir. Y entiendo que est√©s enfadada.
Baj√© la mirada. Sent√≠a que hab√≠a hecho  el tonto cont√°ndola todo eso. Qu√© la iban a importar mis problemas despu√©s de lo que hab√≠a pasado.
-Bueno. Yo mejor me voy.- Me despedí.
-Miriam.- Me giré.
Para mi sorpresa, Jana me dio un abrazo.

.-No te preocupes tonta. No sab√≠a nada de eso. Y tranquila. Por m√≠ puedes quedar con √©l si crees que te va a ayudar. Si total, ya se ha enamorado, as√≠ que poco voy a poder hacer yo.- Me gui√Ī√≥ un ojo.
¿Estaba loca?
-No está enamorado de mí.
Rió sarcástica.
-Cree lo que quieras.- Iba a protestar, pero ella siguió hablando.- Pero hay una condición para que te perdone.
-¿Cu√°l?
-Necesito que me hagas un favor.
-Claro, lo que sea.- Me alegraba de que hubiese decidido perdonarme.
-¿Lo prometes?
-Sí.
-Quiero que me consigas una cita con Lucas.- Me mir√≥ ilusionada.- √Čl tampoco est√° nada mal.
-¿Lucas?

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