domingo, 31 de agosto de 2014

Capítulo XIII



Cuando llegué a casa, me quité la ropa de mal humor y me di una ducha. No me apetecía hacer nada.
Cuando sal√≠, a√ļn envuelta en la toalla, cog√≠ mi m√≥vil esperanzada. Lo encend√≠.  Ten√≠a cuatro mensajes, dos eran de WhatsApp, y los otros dos eran dos SMS. Abr√≠ primero los WhatsApp. Ambos era de Carla.
“Miri, ¿est√°s bien? Ll√°mame cuando puedas, ¿vale?”
El siguiente era de diez minutos después.
“Cari√Īo, estoy hist√©rica. ¿Est√°s bien? Ll√°mame. O por lo menos m√°ndame un mensaje diciendo que est√°s bien”
Abrí los SMS. Uno era de Carla.
“Nena, estoy enloqueciendo. Ll√°mame ya o me presento en tu casa, me da igual la hora que es.”
Suspir√© resignada. La culpa es m√≠a. Si es que soy tonta… Eso me pasa por mentir a Carla…
*   *   *
Unas horas antes…
Estaba casi temblando de nerviosa. El corazón me iba a mil. Iba a volver a hablar con él, y quién sabe si iba a volver a verle.
Me qued√© sin habla cuando la comunicaci√≥n se cort√≥ despu√©s del primer “pi”. Me hab√≠a colgado. Pod√≠a sentir la mirada de Carla fija en m√≠, esperanzada.
No quer√≠a decirle que me hab√≠a colgado. Hab√≠a depositado todas mis esperanzas en esta llamada. Y √©l no hab√≠a contestado. Peor. Hab√≠a colgado…
Y en vez de consolarme contándole la verdad a Carla y desahogándome diciéndole lo que pensaba de Marcos, decidí mentirle. No sé muy bien por qué lo hice.
-Hola. Soy Miriam.- Hice una pausa.- Ya, ya lo s√©.- Volv√≠ a parar. Carla me observaba expectante.- Te he llamado… Vi a alguien que se me pareci√≥ a ti por Galicia, y record√© que todav√≠a me debes una explicaci√≥n. Y creo que por fin estoy preparada para recibirla.- Par√© una √ļltima vez.- Si, ahora nos vemos.
Dos segundos después, fingí que colgaba, y miré a Carla con un fingido nerviosismo.
-¿Qu√© te ha dicho? ¿Vais a quedar? ¿Est√° aqu√≠?
-Vamos a quedar. En media hora, he quedado con √©l. ¿Te importa…?
-¡Claro que no! Pero en cuanto puedas me llamas y me lo cuentas todo, ¿eh? ¡Joder t√≠a, que fuerte!
-Ya…
-¡Vas a volver a verle! ¡Ha venido por ti!- Exclam√≥ entusiasmada.
Tuve que luchar por contener las l√°grimas. Ojal√° fuera verdad.
-Ahora me tengo que ir. Ya hablaremos.
Y sin darla tiempo a a√Īadir nada m√°s, me fui en direcci√≥n a mi casa.
Por el camino, ni siquiera intent√© retener las l√°grimas. No sab√≠a por qu√© lloraba. ¿No se supon√≠a que ya lo ten√≠a superado?
Encima hab√≠a mentido a Carla. ¿Por qu√© hab√≠a hecho eso?
Joder. ¿Por qu√© narices me hab√≠a colgado? Se supone que soy yo la que estaba enfadada con √©l, no al rev√©s.
No podía sacármelo de la cabeza. Se suponía que ya lo tenía olvidado. Es lo que debería haber hecho hace mucho tiempo. Olvidarme de todo lo que había tenido que ver con Marcos. Mis recuerdos solo empeoraban las cosas.
Cuando llegué a casa, mis padres no estaban. Debían de haber salido. De todas formas eso no era lo que más me preocupaba en ese momento.
Sub√≠ a mi cuarto mientras me secaba las l√°grimas. Todos los recuerdos de lo que hab√≠a vivido con Marcos se amontonaban en mi cabeza, impidi√©ndome pensar en nada m√°s. Nuestro primer beso, nuestra primera cita, aquel d√≠a en el lago…
Me tumb√© en la cama. Acab√© de secarme las mejillas h√ļmedas y respir√© hondo. Ya hab√≠a llorado bastante por Marcos. Hab√≠a decidido darle una oportunidad y hab√≠a pasado esto. Yo ya lo hab√≠a intentado. Ahora ya era hora de olvidarle. No m√°s oportunidades, no m√°s decepciones.
Determinada, cogí mi móvil. Busqué en contactos. Si le eliminaba, reprimiría las posibles tentaciones de llamarle. Sí, era eso lo que tenía que hacer.
Le encontré. Marcos Pueblo.
Justo cuando le iba a dar a eliminar, el móvil emitió un pitido. Era un sms. Decidí mirarlo antes de hacer nada.
Me quedé de piedra al leerlo.

Te est√°s equivocando. Nunca te olvides de nada.
Los buenos recuerdos te harán sonreír, y los malos te servirán para corregir.
~Alguien que te aprecia m√°s de lo que crees

Tragu√© saliva entre recelosa y asombrada. ¿Era coincidencia?
No val√≠a la pena intentar creer eso. Sab√≠a que no lo era. Pero, ¿de qui√©n era el mensaje? ¿Y por qu√© me hab√≠a escrito eso?
El n√ļmero me aparec√≠a como desconocido.
En lugar de comerme la cabeza con ello, borr√© el mensaje y despu√©s pas√© a borrar el n√ļmero de Marcos. Hab√≠a tomado una decisi√≥n, y esta vez iba a seguirla.
*   *   *
Tenía que contestar a Carla. La conocía, y si decía que se iba a presentar en mi casa si no tenía pronto noticias mías, es porque lo va a hacer.
Perdona. Acabo de llegar a casa. Estoy bien. Y de lo de Marcos, no ha salido como esperaba. Sigue siendo un imbécil, aunque me alegro de haber hablado con él. Así me quedo más tranquila.
Otra cosa, prefiero olvidarlo, no te preocupes que no es por nada, pero prefiero no hablar m√°s de esto.
Gracias por preocuparte por mí. Un beso.
Lo envié. Se lo puse en un SMS, porque el wifi de mi casa iba y venía cuando le daba la gana.
Justó cuando acabé, alguien llamó a mi puerta. Di un respingo sobresaltada por la sorpresa, pero enseguida me recompuse.
-Pasa.
Mi madre abrió la puerta y se asomó.
-Vamos a cenar ya. ¿Bajas?
-Ahora voy.
Asintió y bajó las escaleras.
Volví a comprobar el móvil, para ver si Carla me había contestado, y porque en el fondo, sabía que seguía teniendo esperanzas de tener noticias de Marcos. No tenía ninguna notificación.
A Carla no hay quien la entienda. Parecía histérica porque no tenía noticias mías, y ahora no comprobaba su móvil.
Porque no estar√≠a viniendo hacia aqu√≠, ¿no? Intent√© convencerme de que no, y baj√© a cenar. La verdad es que ten√≠a mucha hambre.
Cuando pas√© a la cocina, la mesa a√ļn no estaba puesta. Ayud√© a mi madre a acabar de ponerla. Cuando terminamos, vino mi padre y empezamos a cenar.
-He o√≠do que han robado este fin de semana en la gasolinera.- Empez√≥ a contar mi padre distra√≠do.- Eran unos chavales de dieciocho a√Īos armados con navajas, pero que parece ser que eran unos chapuzas. No se preocuparon por la c√°mara de seguridad, y hay dos a los que se les distingue perfectamente. La polic√≠a ya est√° estudiando el caso. A√ļn as√≠ tienes que tener cuidado cuando salgas, Miriam. √öltimamente esto est√° muy peligroso.
-Descuida.- Respondí enseguida.
-Vaya. Dieciocho a√Īos. Casi de la edad de Miriam.- Dijo mi madre negando con la cabeza desalentada.
-Ya ves. Cada vez est√° peor la cosa… Adem√°s dicen que despu√©s se fueron montando en un cochazo. Creo que dijeron que era un mercedes o algo as√≠. Pero parece que con √©l s√≠ tuvieron la decencia de tapar la matr√≠cula.
Dej√© de escuchar. En la tele local estaban poniendo las im√°genes de los tipos que hab√≠an atracado la gasolinera. Me qued√© de piedra cuando reconoc√≠ el tatuaje de Lucas en uno de los chicos que estaban de espaldas. Por suerte a √©l no se le ve√≠a la cara en ning√ļn momento de la grabaci√≥n. A los dos chicos que s√≠ se les ve√≠a no les conoc√≠a, aunque uno me sonaba de haberle visto alguna de las veces que hab√≠a salido con Lucas y estos.
En menudo l√≠o se hab√≠an metido. Me costaba asimilar que yo hab√≠a estado saliendo con ellos hac√≠a no tanto tiempo. Y sab√≠a que si en su momento me hubiesen pedido que les acompa√Īara, probablemente lo habr√≠a hecho.
Sacudí la cabeza intentando apartar esos pensamientos de mi mente. Ya hablaría con Jana, o con Lucas.
Cuando termin√© de cenar, me qued√© yo fregando los platos y despu√©s sub√≠ a mi cuarto a escuchar m√ļsica. Quer√≠a descansar lo que me quedaba de noche, y ya ma√Īana me pondr√≠a a estudiar, que me empezaba a hacer falta.
Encend√≠ mi ordenador y lo conect√© a internet. Tard√≥ un poco en encontrar la red. √ćbamos a tener que mirar el internet, porque cada vez iba peor…
Me met√≠ en youtube y ech√© un vistazo en sugerencias. No me apetec√≠an temas en ingl√©s. Lo malo de esas canciones es que con mi nivel de ingl√©s, no entend√≠a todo lo que dec√≠an. Ese es uno de los motivos de los que empiece a preferir la m√ļsica en espa√Īol.
Finalmente me decanté por una lista de reproducción de critika y saik, y cali y el dandee entre otros.
La primera canci√≥n que son√≥ fue la de “No digas nada”, de Cali y el Dandee. Mientras sonaba, volv√≠ a mirar mi m√≥vil. Ahora s√≠ ten√≠a un WhatsApp de Carla.
¡Ya te vale! Menudo susto me hab√≠as dado. ¡Tienes que estar m√°s atenta al m√≥vil!
Me alegro de que est√©s bien. No pienses en Marcos, ¿eh? No vale la pena.
Un besazo. Descansa. Ya nos veremos.
Me quedé algo más aliviada. Por lo menos Carla ya no estaba preocupada, y no creía que volviese a sacarme el tema de Marcos.
Aun as√≠, no pod√≠a evitar sentirme mal por haberla mentido. Con lo que se hab√≠a preocupado por m√≠, y lo que me hab√≠a ayudado…
Suspiré resignada e intenté no pensarlo.
En lugar de eso me concentré en la letra de la canción que había empezado a sonar.
Explícame como me olvido de todo,
si todo eras t√ļ, y me dejaste solo.
Por mucho que intente, no puedo olvidar,
a la persona que me ense√Īo a amar.
Y dame una oportunidad,
a√ļn no s√© lo que hice mal,
tu eres qui√©n me ense√Īo a volar
y a no mirar hacia atr√°s.

Se me hace imposible olvidar,
no puedo parar el tiempo,
de qué vale si lo intento, si no volverá.
Se me hace imposible olvidar
todo lo que llevo dentro,
mira ni√Īa, si te pierdo,
no saldr√° el sol, no saldr√° el sol,
no saldr√° el sol... uhh

He intentado olvidarte,
pero es que no puedo,
eres lo m√°s importante.
Lo √ļnico que hice fue amarte,
te di mis días como si de respirar se tratase.
Y no me dejes volar,
para luego caer en este mundo sin ti...

Se me hace imposible olvidar,
no puedo parar el tiempo,
de qué vale si lo intento, si no volverá.
Se me hace imposible olvidar
todo lo que llevo dentro,
mira ni√Īa, si te pierdo,
no saldr√° el sol.

Te deseo corazón
que te vaya bien la vida,
aunque ya no seas mía,
me acostumbro al dolor,
me conformar√© so√Īando con tus besos.

Se me hace imposible olvidar,
no puedo parar el tiempo,
de qué vale si lo intento, si no volverá.
Se me hace imposible olvidar
todo lo que llevo dentro,
mira ni√Īa, si te pierdo,
no saldr√° el sol.
Siguieron sonando las canciones, hasta que sin darme cuenta me quedé dormida.
*   *   *
Me despert√© sobresaltada en medio de un sue√Īo. ¿O no era un sue√Īo?
Por un momento me había parecido que alguien me quitaba los cascos, me metía en la cama y me daba un beso en la frente.
Creo que me estaba empezando a obsesionar, pero por mucho que no quisiera reconocerlo, la persona de mi “sue√Īo” era ese chico de ojos azules que hac√≠a unas horas me hab√≠a colgado cuando le hab√≠a llamado para pedirle una explicaci√≥n.
Me incorpor√© un poco. Ya no ten√≠a los cascos. Y estaba metida en la cama, aunque a√ļn segu√≠a vestida de calle.
Me levant√©, pero un viento fr√≠o me provoc√≥ un escalofr√≠o, y enseguida comprob√© que la ventana estaba abierta. ¿Y si no hab√≠a sido un sue√Īo?