viernes, 17 de octubre de 2014

Capítulo XIX



¿C√≥mo pod√≠a conseguir el libro? Tal vez si se lo dec√≠a a Sam, √©l me lo consiguiese… Se lo dir√≠a el lunes en el instituto. Y hasta entonces, a esperar.
*   *   *
No volví a acordarme del libro hasta el jueves. En el recreo de ese día, esperé a Sam en la puerta, como llevaba haciendo toda la semana.
-Buenos días.- Le saludé con una sonrisa nada más verle.
-Buenos d√≠as.- Me salud√≥ con un beso suave en los labios. √öltimamente siempre me saludaba as√≠. ¿Eso quer√≠a decir que ya √©ramos oficialmente novios?
-¿Qu√© tal las clases?
-Aburridas. Además te echaba de menos.- Sonreía.
Me reí. Esto era demasiado perfecto. Sam era demasiado perfecto.
-Yo a ti también. Me encantaría pasar contigo cada segundo de cada minuto de cada hora.- Me brillaban los ojos.
-Te quiero, reina.
Puede que para una persona de fuera, nuestras conversaciones sean de lo más cursis y empalagosas, pero para mí era lo más bonito e increíble del mundo. Cuando estaba con Sam me sentía como en una nube. Ojalá esto nunca acabase.
-Tengo que pedirte un favor.- Dije volviendo a recordar el tema del libro.
-Dime.
-¿Sabes cu√°l es el libro de “La isla de los √°ngeles ca√≠dos”?
Me miró sorprendido.
-S√≠, claro. ¿Por?
-Vi un ejemplar hace ya tiempo, pero ya no… tengo acceso a √©l.- Expliqu√©.- Me gustar√≠a volver a leerlo, esta vez no como si fuese una novela de ficci√≥n, sino conociendo desde el principio en qu√© consiste en realidad.
Sam permaneció pensativo unos segundos.
-Abel tiene uno.- Dijo finalmente.
-¿Qui√©n es Abel?
-Abel es el hombre del que te hablé el otro día.
-Ah. ¿Y crees que √©l me lo dejar√°?
-No s√©, Miriam… ¿Para qu√© lo quieres? Es un libro muy valioso, a m√≠ nunca me dejaba sacarlo de su casa, cuando me mandaba estudiarlo.
-¿Te mandaba estudiarlo?
-Sí, bueno. Cuando me ayudó, una de las partes de ello, fue informarme sobre lo que era, y todo eso.
-Ah. Vaya…
-De todas formas yo se lo pedir√©, pero me extra√Īar√≠a mucho que accediese a dej√°rselo a alguien que ni siquiera conoce en persona.
-Ya.
-Francamente, me parece muy raro que hubiese alguien que te prestase el otro ejemplar que leíste.
Me sonrojé.
-En realidad, no me lo prestaron, exactamente.
Sam me miró con gesto de duda, pero enseguida soltó una carcajada.
-Que mala Miriam. Anda que robar el libro…
-¡No lo rob√©!- Me defend√≠.- Despu√©s lo devolv√≠…
Bueno, m√°s bien, me lo quit√≥ Marcos… Record√© el d√≠a en que lo descubri√≥ en mi cuarto. Ese d√≠a me sent√≠ fatal por estropearlo todo. Si supiese c√≥mo iban a acabar las cosas, no me habr√≠a remordido tanto la conciencia.
Sam volvió a reírse.
-¿Lo devolviste, o descubrieron que te lo hab√≠as llevado?
¿C√≥mo lo sab√≠a?
-Bueno, yo…- Balbuce√©.
-Tranquila, no tienes que darme explicaciones.
Se inclinó a darme un beso suave en los labios. Cuando se separó de mí, yo ya estaba visiblemente más relajada.
-¿Tienes algo que estudiar para el finde que viene? Osea, este no, el siguiente.
-Tengo un examen de bioqu√≠mica esa semana, ¿por?
-Hab√≠a pensado que pod√≠amos ir a pasar el s√°bado a la capital. No s√©, dar una vuelta por el centro, comer algo por ah√≠, ir al cine…- Sonri√≥ contento de haber captado mi atenci√≥n.
-Estaría genial.- Dije sin pensar en los exámenes, ni en el transporte.
-Perfecto. 
-Tenía ganas de ir a la capital.
-Me alegro de que te apetezca.
-¿Cu√°nto se tarda en llegar all√≠? Quiero decir, ¿c√≥mo pensamos ir?- Dije recordando que ninguno de los dos ten√≠amos carn√© de conducir ni coche.
-Tres cuartos de hora en tren. No es mucho. Y adem√°s el billete es muy barato.
Problema resuelto.
-¿Y cada cu√°nto pasan los trenes?
-Podemos coger el de las 12 del mediodía para ir, y para volver, pasan trenes hasta las 11 y media, siendo fin de semana.
-Lo tienes todo controlado, ¿eh?- Dije con una mezcla de burla y asombro.
Me gui√Ī√≥ un ojo.
-No lo dudes.
Reí.
-Muy bien. Consultar√© mi agenda, y si tengo un hueco…- Brome√©.
-Oh, entonces d√©jalo.- Me interrumpi√≥ Sam.- Tambi√©n hab√≠a pensado en dec√≠rselo a una chica de mi clase, as√≠ que si t√ļ no vas a poder…
-Tonto.- Le golpeé suave en el brazo. Sam se rió.
-Encima de que empezaste t√ļ…- Se quej√≥ divertido.
Y entre bromas, tocó el timbre que anunciaba el nuevo comienzo de las clases
*   *   *
Me había costado convencer a mis padres para que me dejasen ir a la capital en tren, y con exámenes a la vista, pero después de insistir mucho lo había conseguido.
Me desperté con tiempo para poder prepararme sin prisas.
Despu√©s de ducharme, fui al armario para decidir qu√© ponerme. Empezaba a hacer fr√≠o, pero hac√≠a sol, as√≠ que me puse mi falda de vuelo granate con unas medias negras trasl√ļcidas debajo. Me calc√© unas bailarinas, y de parte de arriba me puse una camiseta de tirantes y un jersey corto blanco.
Cuando termin√© de vestirme, fui al ba√Īo a peinarme. Me cepill√© bien el pelo, y ya que me sobraba tiempo, con las planchas me hice unos tirabuzones en la parte delantera.
Por √ļltimo, me pint√© la raya del ojo, y me puse un poco de r√≠mel. Lista.
Cog√≠ mi bolso peque√Īo negro y met√≠ dentro la cartera, el iPod con los cascos, y el m√≥vil.
Cuando baj√© a la planta de abajo, mis padres a√ļn no hab√≠an ido a desayunar. Alguien estaba duch√°ndose en el ba√Īo, y  me imagino que el otro seguir√≠a durmiendo.
No tenía demasiada hambre, así que solo me tomé un vaso de descafeinado con dos galletas.
Cuando fui a lavarme los dientes, me crucé con mi padre en el pasillo.
-Qu√© guapa te has puesto, ¿no?
-Gracias.
-¿Ya te vas?
-S√≠, voy un segundo al ba√Īo y salgo.
-Ten cuidado, ¿eh?
-S√≠, s√≠. ¿Vosotros qu√© vais a hacer?
-Supongo que iremos a comer por ah√≠. Despu√©s iremos a dar un paseo por la playa. ¿Seguro que no quieres quedarte?
- Seguro. No te preocupes.
Mi padre se encogió de hombros, y yo seguí mi camino.
*   *   *
Cuando llegué a las estaciones, Sam estaba de espaldas, mirando un tablón con los horarios de los trenes.
Me acerqué silenciosamente hasta estar a unos pocos centímetros de su espalda, y le tapé los ojos con las manos.
-Buenos días, Miriam.- Dijo con voz suave al segundo.
Me cogió las manos y se dio la vuelta.
-Buenos días.- Saludé.
-¿C√≥mo est√°s?
-Bien. Tenía ganas de lo de hoy.- Dije contenta.
-Yo también.- Admitió, sonriente.
De la mano, compramos los tickets y pasamos a la estaci√≥n. Todav√≠a quedaban unos minutos para que saliese el tren, as√≠ que aprovechamos para comprar unas chocolatinas para el viaje y una botellita de agua peque√Īa.
Cuando subimos al tren, a√ļn quedaban cinco minutos.
-¿Sabes? Est√°s guap√≠sima.- Dijo Sam cuando nos sentamos.
Sonrojada, sonreí.
-Gracias.
Me rodeó con el brazo y apoyé la cabeza en su hombro.
-Cuéntame algo de ti.- Pedí.
-Mm. ¿Qu√© quieres que te cuente?
-No s√©. ¿C√≥mo era tu hermano?
Su expresión reflejaba melancolía. Empezó a hablar mientras miraba por la ventanilla. El tren estaba arrancando.
-Era el típico chico que os encanta a las chicas. Guapo, atlético, listo y simpático. Yo siempre quise ser como él. Era mi modelo a seguir.
-Vaya.- Me impresionó la admiración con la que hablaba de él.- Entonces os parecíais.- Sonreí.
Sam rió.
-Ojalá. Me gustaría verle, saber qué ha sido de él.
-Ya… Lo entiendo.
-Espero que est√© bien. Quiero decir, la √ļltima vez que le vi, estaba huyendo con mi madre para salvarse. No podr√≠a soportar que le hubiesen hecho algo para vengarse de mi error.
-¿Y tu madre?
-Mi madre… No la guardo rencor, entiendo que quisiese proteger al menos a uno de sus hijos al ver que no podr√≠a salvar a los dos, pero no siento l√°stima por ella. Quiero decir, ella no se preocup√≥ por m√≠ en su momento, y yo no me preocupo por lo que la haya podido pasar.
Sonaba cruel, pero en el fondo supongo que era justo. No sé que habría hecho yo en su lugar. Probablemente rendirme.
-Ah.
-No hace falta que sientas lástima por mí.- Dijo como si me leyese el pensamiento. En el fondo merezco todo lo que pasó.
-No digas eso.- Dije con expresi√≥n sorprendida. ¿C√≥mo pod√≠a pensarlo siquiera?
-Cr√©eme si te digo que s√≠. Adem√°s, hay personas que lo pasaron a√ļn peor entonces, por mi culpa.
Me quedé pensativa. Prefería no imaginar a qué se refería, aunque no podía evitar pensar en la posibilidad de que Lucas tuviese algo de razón.
-Sam, ¿qu√© es eso tan terrible que has hecho?- Pregunt√© por fin.


2 comentarios:

  1. http://titoritoyblizzard.wordpress.com/
    es del insti entra y ayudanos jeje :D

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    1. Ahora me paso, seguro que est√° geniaal ^^ con quien lo haces??

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