domingo, 2 de noviembre de 2014

Capítulo XXI



Pasé al restaurante sin dejar de mirar a mi alrededor, a la espera de que sucediese algo raro. La llamada misteriosa me había puesto más nerviosa de lo que debería.

-¿Ha pasado algo?- Pregunt√≥ Sam extra√Īado cuando volv√≠ a la mesa.
-No, est√° todo bien.
-¿Seguro?
-S√≠, s√≠. ¿Ya has pedido?
-Te he pedido una coca cola y he pedido lo que me dijiste para picar. También he pedido una especie de ensalada que hacen aquí, que le puedes echar distintas salsas. Creo que está muy buena.
-Perfecto.
-¿Qui√©n te llam√≥?
Me puse rígida. Ni siquiera yo lo sabía.
-Era Jana.- Mentí.- Quería ver si me iba con estas al cine esta tarde.
-Ah. Si lo prefieres…
-No, no. Estoy bien.
-Me alegro.- Sonri√≥.- Ahora vengo. Voy un momento al ba√Īo.
-Vale.
Sam se fue después de dedicarme una sonrisa amable. No sabía cómo agradecerle lo bueno que estaba siendo conmigo. Ojalá le hubiera conocido antes. Con tres meses antes me habría bastado. Lo suficiente para no cagarla.
Cogí mi móvil mientras le esperaba. Había una petada importante en un grupo que habían hecho a principio de curso para toda la clase, y además tenía un WhatsApp de Jessie. Hacía muchísimo que no hablaba con ella. Me sorprendió y alegró ver que iba a tener noticias suyas.
Solo me hab√≠a puesto “Hola. Cu√°nto tiempo. ¿Qu√© es de ti?”.
La contesté. Estaba en línea.
Hola Jess. ¿C√≥mo est√°s? Hac√≠a mucho que no habl√°bamos. ¿C√≥mo fueron las fiestas del pueblo? Yo estoy bien, liada con el instituto. Segundo de bachiller es dif√≠cil
Cuando acabé de escribirlo, llegó Sam.
-¿qu√© hac√≠as?
-Nada, hablando con una amiga de mi pueblo. Hacía mucho que no sabía nada de ella. Un momento, que la digo que luego hablamos.
-Claro, no te preocupes.
Jess estaba escribiendo. Esperé a que contestara.
Yo genial. El m√≥dulo me est√° yendo genial. Hay que estudiar mucho, pero estoy contenta. De esto va a salir algo bueno, estoy segura. Y las fiestas del pueblo fueron genial. Aunque faltaste t√ļ. No s√© por qu√© te dio pereza venir este a√Īo L Bueno, me alegro de que est√©s bien, y suerte con las clases. Un besazo
Jessie era un a√Īo mayor que yo, y este a√Īo hab√≠a empezado un m√≥dulo superior de enfermer√≠a. Ten√≠a muchas ganas, y le pon√≠a mucho empe√Īo a las cosas. Seguro que lo sacaba bien.
Me alegro de que te vayan bien las cosas. Luego cuando pueda hablar te mando un whatsapp, ¿va? Estoy comiendo con un amigo. Un besazo”.
Titube√© al poner amigo. ¿No se supone que ya √©ramos novios oficialmente? Esta era nuestra segunda cita como tal, y hasta ten√≠amos planeado ir juntos a un concierto de Madrid.
Vale, amor. Un beso, pasadlo bien. Por cierto, ya me contar√°s qu√© tal te fue con Marquitos. Al final del verano los dos estabais m√°s raros que un perro verde jaja”
Rele√≠ un par de veces el mensaje. En fin. Jessie ten√≠a raz√≥n. La pr√≥xima vez que fuese al pueblo, ser√≠a una situaci√≥n rara. Los √ļltimos d√≠as fueron demasiado extra√Īos, y a eso hab√≠a que a√Īadirle mi desaparici√≥n de cuando estuve secuestrada en casa de Axel, y la bipolaridad de la relaci√≥n entre Marcos y yo. En fin. Eran demasiadas cosas que explicar. Suspir√©.
-¿Malas noticias?- Pregunt√≥ Sam.
-Qu√© va. Malos recuerdos, m√°s bien…
-Puedes contar conmigo para lo que sea Miri. Si necesitas hablar de algo…- Dijo cogi√©ndome la mano, transmiti√©ndome una c√≥moda sensaci√≥n de confianza.
-Prefiero no hablar de ello. Es algo que es mejor olvidar.- Dije guardando el móvil en mi bolso.
-Hay veces que es mejor hablar de ello. Sirve para desahogarse y para liberarse. Así el problema, no será solo tuyo. Compartiremos tus malos recuerdos.
Sonreí conmovida.
-Gracias, pero de verdad que es mejor no darle vueltas a esto. Adem√°s hay una cosa mejor que puedes hacer para que deje de pensarlo.
-¿Qu√©?- Pregunt√≥ con gesto de duda.
Esbocé una sonrisa pícara.
-Adivinas.
Primero parecía confundido pero un minuto después, se le iluminó el gesto.
-Mm. Creo que ya s√© qu√© tengo que hacer…- Dijo con voz melosa.
-¿Y bien…?
-Ahora vengo.
Observ√© confundida c√≥mo se alejaba e iba a hablar con un camarero. ¿Qu√© hac√≠a? No sab√≠a si fiarme. Sam era capaz de todo.
El camarero mir√≥ en mi direcci√≥n y sonri√≥ divertido. ¿Qu√© narices le hab√≠a dicho Sam?
Después pareció buscar algo en un cajón de un mueble, y finalmente sacó algo que no distinguí, y se lo entregó a Sam. Este se lo guardó en el bolsillo de su cazadora y le dio las gracias. Después echó a andar hacia aquí.
-¿Qu√© hab√©is hablado?
-Le he dicho que si me pod√≠a dar una de las pizarritas que le dan a los ni√Īos para ti. As√≠ estar√°s entretenida y pensar√°s en otra cosa.- Me mir√≥ con expresi√≥n de chico bueno.
Le mir√© flipando. No pod√≠a haber sido capaz, ¿verdad?
Observ√© boquiabierta como sacaba de su cazadora una pizarrita de Foster’s Holliwood. ¡Hab√≠a sido capaz!
-Samuel Bossi, no me lo puedo creer. ¡No me hables!
Fingí estar enfadada, aunque más bien estaba sorprendida y avergonzada. El camarero me miró divertido. Noté como se incrementaba el calor de mis mejillas.
-Te mato.
-A besos.- Sonrió.
Intenté encontrar una respuesta que sonase inteligente, y permanecer impasible, pero no pude evitar soltar una carcajada.
-Eso lo negociamos luego.- Dije sin conseguir dejar de sonreír.
Rio. Sam parecía contento de haber causado esa reacción en mí. Me mordí el labio.
-Los dos sabemos que quieres.- Dijo en voz baja en mi oído.
-Lo que t√ļ digas.- Dije en tono sarc√°stico a√ļn a sabiendas de que ten√≠a raz√≥n.
Despu√©s de la “peque√Īa broma” de Sam, no tardaron mucho m√°s en traer la comida, entre miradas c√≥mplices del camarero de la pizarrita y Sam.
*   *   *
-Estaba todo muy rico.- Dije cuando salíamos, mientras me tomaba una pastilla de menta. No soportaba el mal aliento. Sam me cogió otra.
-Mm, no s√©…
-¿No te ha gustado?- Pregunt√© extra√Īada.
-No tanto como t√ļ.- Esboz√≥ una peque√Īa sonrisa que me encantaba.
-Ains.- Ten√≠a los ojos brillantes. ¿Por qu√© era tan perfecto?- ¿Te he dicho que me encantas?
-¿Nunca has o√≠do que un beso vale m√°s que mil palabras?- Dijo con una sonrisa traviesa.
Me reí, y lentamente, recorrí los pocos centímetros que separaban su boca de la mía, mientras posaba una mano en su mejilla y él me cogía de la cintura.
Cuando nos separamos, los dos sonre√≠amos. Un √ļltimo beso, y de la mano, fuimos andando hacia la calle comercial.
Pasamos a varias tiendas, en las que no compramos nada. Incluso fuimos a una tienda antigua como de máscaras. Nos probamos muchas, y nos estuvimos sacando fotos con mi móvil. Hasta que al dependiente se le acabó la paciencia y dijo que o comprábamos algo o teníamos que salir.
Salimos riéndonos del establecimiento, y seguimos andando.
-¡Ay, vamos al fotomat√≥n!
Le conduje a la peque√Īa cabina del fotomat√≥n. Siempre hab√≠a querido ir con mi novio a sacar fotos a uno de estos.
-Mm, ¿cu√°nto cuesta?- Dije buscando el cartelito con las tarifas.
-¿Sacamos dos copias de una tira de cuatro fotos?
-¡Va!
Esta vez fui yo la que metió la moneda. Seguimos las instrucciones, y empezamos a posar para las fotos.
En la primera, salimos sonriendo, muy juntos. En la segunda, yo le daba un beso en la mejilla mientras el miraba hacia arriba. En la tercera sal√≠amos abrazados, ri√©ndonos. Por √ļltimo, en la cuarta sal√≠amos d√°ndonos un beso.
Divertida, salí del fotomatón, seguida por Sam y esperamos a que saliesen las fotos.
Miré las fotos, entretenida.
-Me encantan. Son perfectas.
-Sí, sales guapísima en las fotos.- Comentó observándolas embelesado.
-¡Qu√© va!- Me re√≠.- Pero a√ļn as√≠ me encantan.
Sam me miró divertido, mientras guardaba las fotos en su cartera. Yo guardé las mías en mi bolso.
-¿Ahora d√≥nde vamos?
-¡Mira! Vamos a pasar al ale-hop. ¡Me encanta esa tienda!- Dije llev√°ndole hasta el sem√°foro. La tienda estaba en la otra acera.
Esperamos pacientes a que se pusiera verde y cruzamos. Cuando entramos en la tienda, notamos una sensación fresquita y agradable. Se agradecía el aire acondicionado. Hacía mucho calor para estar en noviembre.
-¿Esta tienda no es m√°s de verano?
Le miré con gesto de fastidio.
-Pero est√° guay.
Se encogió de hombros y seguimos andando por el establecimiento.
-Me encantan estas pulseras.- Dije mirando un estante lleno de ellas. Eran preciosas, pero me conocía y sabía que si me las compraba no aguantaría mucho con ellas. Las pulseras siempre se me acababan haciendo demasiado incómodas.
-Son bonitas.- Asintió Sam.
*    *    *
Ya era de noche cuando pasamos a la √ļltima tienda. Era un peque√Īo local muy acogedor, con antig√ľedades, colgantes, libretas y m√°s cosas.
 El se√Īor que hab√≠a detr√°s del mostrador, un anciano entra√Īable, nos salud√≥ con una sonrisa amable.
-Os esperaba.- Dijo, o al menos eso entend√≠. Lo dijo en voz melosa, y muy suave. Le mir√© extra√Īada, pero enseguida sigui√≥ hablando.- Buenas noches. ¿Puedo ayudarles en algo?
-No, gracias, solo queríamos echar un vistazo.- Contesté yo correcta.
Dimos una vuelta por la tienda. Había cosas muy originales y bonitas, pero nada llamó especialmente mi atención. Ya íbamos a salir cuando el anciano volvió a hablarnos.
-Perm√≠tanme ense√Īarles una cosa. Apuesto a que son una joven pareja que ha pasado un d√≠a estupendo en la ciudad, y que les gustar√≠a tener un recuerdo de este d√≠a.
Le miramos curiosos.
-Claro.
Le observamos sacar de un caj√≥n de detr√°s del mostrador un peque√Īo saquito granate decorado con motivos dorados. Lo abri√≥ y sac√≥ dos colgantes, que juntos formaban un taijitu con el yin y el yang. Eran como de piedra, m√°s bonitos que cualquiera que hubiera visto de ese estilo.
El negro, colgado de una fina cadenita de plata, atrapó mi mirada. Era realmente bonito.
El blanco, por otra parte, estaba colgado de una cuerdecita de cuero marrón oscuro.
-El colgante negro para la hermosa se√Īorita, y el colgante blanco para su amado hombre.
Cogió el colgante negro y salió de detrás del mostrados. Me lo puso en el cuello.
-Esto te ayudará a aclararte, querida. Cuando estés con la persona adecuada, el colgante te lo hará saber. No lo dudes.
-Gracias.- Murmuré confusa, y agradecida.
Me entregó el saquito con el colgante negro.
-No olvides lo que te he dicho.
Asentí confusa.
Sam nos miraba a uno y otro confundido. Se preguntaba si nos conocíamos de antes. Le miré tratando de mostrarle que estaba tan sorprendida como él.
Me cogi√≥ la mano, como mostr√°ndole al anciano que yo ya hab√≠a elegido, sin ayuda de su est√ļpido colgante.
Yo volví a mirar al anciano.
-Esto… ¿Cu√°nto te debemos?- Pregunt√©.
Soltó una carcajada, que terminó en una tos con muy mala pinta. Preocupada, esperé a que se le pasara.
Carraspeó y me sonrió. Luego miró a Sam con lástima.
-¡Nada, por favor! Esto es un presente, querida. Y dale recuerdos a Marcos. Siempre pens√© que ser√≠a √©l quien te acompa√Īar√≠a en este d√≠a.

2 comentarios:

  1. Woow, me encanta!!!! ¡Siguiente!

    ¿Podr√≠as hacerme un favor: votar en la encuesta? Significar√≠a mucho para m√≠, y tan s√≥lo te llevar√° un minuto o menos...
    http://secretsofdirectioners.blogspot.com.es/
    ¿Por qu√© sigues mi novela, no? ¿La lees? Es que se est√° acabando y quiero saber si la gente quiere segunda parte.

    Besitos. XOXO

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    1. Me alegro de que te guste ^^ Ya estoy escribiendo el siguiente (:
      Ahora me paso por tu nove, un beso *___*

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