jueves, 6 de noviembre de 2014

Capítulo XXII



Me qued√© de piedra. Abr√≠ los ojos como platos, ante la sonrisa del anciano, y la mirada extra√Īada de Sam. ¿A qu√© ven√≠a eso? ¿Qu√© sab√≠a este anciano sobre m√≠?
-¿Disculpe?

-Vamos, Miriam. Sabes perfectamente de qu√© te estoy hablando. ¿O acaso ya no te acuerdas del joven de ojos azul mar que conquist√≥ tu coraz√≥n hace no tanto tiempo?
No sab√≠a qu√© responder. ¡Tambi√©n se sab√≠a mi nombre! Y sab√≠a el color de ojos de Marcos. Era imposible que fuera una coincidencia. ¿Qu√© significaba esto?
Por un momento, barajé la posibilidad de que tuviese algo que ver con la llamada que recibía hacía unas horas.
-Le agradecemos mucho los colgantes, pero tenemos que irnos.- Sam estaba impasible.- Que pase usted una buena noche.
Agradecí las palabras de Sam para sacarnos de aquella incómoda situación.
-Buenas noches.- Se despidió.
Salimos de la tienda y empezamos a caminar hacia la bahía.
No podía estar más tensa. Las palabras del anciano me habían pillado totalmente desprevenida. Jamás me hubiera imaginado que dijese algo así.
Aguant√© unos segundos a la espera de que Sam me preguntara qui√©n era Marcos y por qu√© hab√≠a dicho ese hombre que hab√≠a esperado que fuese √©l mi acompa√Īante hoy.
-Qu√© t√≠o m√°s raro. ¿Me ense√Īas mi collar?- Dijo Sam como si lo que hab√≠a pasado fuese lo m√°s normal del mundo.
Claro.- Dije después de un par de segundos en los que estuve asimilando la pregunta.
Saqué el saquito de mi bolso y le entregué el colgante blanco. Era muy bonito, de piedra fría y suave. Colgaba de un cordoncito de cuero negro. Se lo tendí a Sam.
-Un collar de nudos. ¿Me ayudas?
Asentí y le ayudé a engrandecer el collar lo suficiente para que cupiese su cabeza por él. Después se lo ajusté hasta que dejó de colgarle demasiado.
-Ya est√°.
Estuvimos unos segundos quietos, mir√°ndonos a los ojos, y sin que pasase nada. Muy en el fondo, ten√≠a la esperanza de que el collar me mandase una se√Īal de que esto era lo correcto.
-Gracias.
Nos separamos y seguimos andando, en un envolvente silencio.
¿Por qu√© no me hab√≠a preguntado por Marcos? Estaba segura de que si hubiese sido al rev√©s, Marcos se habr√≠a pillado un cabreo curioso
-¿No me vas a preguntar por el chico del que habl√≥ el anciano?- Pregunt√© despu√©s de andar un rato, sin poder aguantar un segundo m√°s sin saberlo.
Sam me miró con una media sonrisa.
-Podría pensar que solo era un anciano demente que había dicho el nombre de Marcos como podría haber dicho cualquier otro, pero por tu reacción sé que no era un simple pensamiento suyo. Sin embargo, si estás conmigo ahora y no con ese tal Marcos, será por algo.
Me quedé un tanto sorprendida por sus palabras. Su reacción me decepcionó un poco, aunque en el fondo era mejor así. No sabría que contarle en caso contrario.
-Así es.
-Sin embargo…- Volvi√≥ a hablar, mir√°ndome fijamente a los ojos.- Despu√©s de todo lo que te he confiado estos d√≠as, me gustar√≠a que tu tambi√©n te sintieses capaz de hablarme de ello. Al fin y al cabo, no creo que sea peor que lo m√≠o… Pero no quiero forzarte a nada, Miriam.
Me qued√© pensativa. En el fondo sab√≠a que ten√≠a raz√≥n Sam. √Čl hab√≠a confiado en m√≠ casi desde el principio, y yo no me sent√≠a capaz de hablarle de mi relaci√≥n con un chico que hac√≠a tiempo que hab√≠a superado. O por lo menos eso quer√≠a creer…
A√ļn as√≠, no pude decirle nada. No todav√≠a.
-Yo… ¿Por qu√© no vamos a echar un vistazo a las ruinas del castillo?- Dije finalmente, con aprensi√≥n.
Sam esbozó una media sonrisa, que en el fondo reflejaba decepción.
-Claro.
Me envolvió con un abrazo protector y fuimos andando por el casco viejo de la ciudad en dirección a las murallas.
Me sent√≠a fatal por no decirle nada. ¡Si es que √©l ten√≠a raz√≥n!
-¿Sigues enganchada a la serie √Īo√Īa esa?- Pregunt√≥ Sam, como para relajar el ambiente.
Le mir√© con gesto de duda. Me cost√≥ un par de segundos descubrir que se refer√≠a a “Peque√Īas mentirosas”, una serie que me ten√≠a s√ļper enganchada desde hac√≠a un par de semanas.

-¡No es √Īo√Īa!- La defend√≠.- Es una serie muy interesante, seguro que si la vieses, t√ļ tambi√©n te enganchar√≠as.
-Una serie en cuyos créditos iniciales aparece un cadáver al que están maquillando, no puede ser buena.- Se burló.
Le miré ofendida.
-Pues está genial. Mezcla amor con intriga, y me encanta. Es mejor que los videojuegos de la play que tanto te gustan.- Dije en tono burlón.
-Me ir√°s a comparar…
-¡No hay comparaci√≥n! Pero porque la serie es much√≠simo mejor.- Rebat√≠ en tono convencido. No entend√≠a c√≥mo pod√≠a pasarse tanto tiempo jugando a esas cosas.
-¡M√°s quisieras!- Se ri√≥.
Iba a contestar, pero sus ojos grises me hicieron decidir que besarle era una idea mejor.
Cuando nos separamos, Sam sonreía.
-Sigo prefiriendo mis videojuegos, ¿eh?
-¡Tonto!- Me re√≠. No ten√≠a remedio.
El paseo se hizo mucho m√°s agradable desde ese punto.
Nos hicimos varias fotos en la muralla, incluso le pedimos a un joven matrimonio que nos sacase unas fotos en las que se viese la muralla y el mar de fondo.
-Mm. Tengo hambre.- Dije después de un rato.
-¿D√≥nde quieres cenar?
-No s√©…- Mir√© a mi alrededor.
-Mira. Esa terraza del puerto tiene buena pinta.- Se√Īalo una terraza que hab√≠a unos metros m√°s all√°, con vistas al mar.
-Vale, vamos ahí.
De la mano, fuimos a la terracita que hab√≠a se√Īalado Sam. No estaba muy llena, y los precios estaban bastante bien. Nos sentamos en una mesa de fuera, ya que no corr√≠a mucho aire, ni nada.
-¿Qu√© te apetece?- Pregunt√≥ ojeando la carta.
-Podemos pedir raciones para compartir.- Propuse.
-Como quieras.
-¿Pedimos una ensalada mixta y croquetas de bacalao?
-Por mí vale.- Asintió Sam.
Vino una camarera bajita y con gesto amigable. Era muy maja. Pedimos la bebida y la comida y se despidió de nosotros con una sonrisa.
Mientras esperábamos, Sam comprobó con su móvil una vez más el horario de los trenes.
-Podemos coger el de las 11 y cuarto.
-¿Qu√© hora es?- Pregunt√©. Hac√≠a rato que hab√≠a perdido totalmente la noci√≥n del tiempo, aunque era bastante de noche.
-Son las diez y veinte.
-Va, pues cogemos ese.
La comida no estaba especialmente buena, pero las vistas desde aquí eran impresionantes.
El mar azul oscuro se extendía por todo el horizonte, y el cielo estaba repleto de estrellas. La luna estaba casi llena, y no había ni una sola nube en el cielo. La luz del faro iluminaba el mar desde un acantilado.
-Me encanta este sitio.- Dije ensimismada.
-A mí también. Debe ser precioso ver una puesta de sol aquí.
Asentí, convencida de ello.
-Podemos venir otro día a contemplar alguna.- Propuse.
-Estaría bien.
*    *    *
Cuando bajamos del tren, era muy tarde. Sam se ofreci√≥ a acompa√Īarme a casa, y acept√© encantada. No me gustaba ir sola por la calle a estas horas.
Ya casi estábamos llegando a mi casa cuando recordé las palabras de Sam al salir de la tienda de aquel anciano. Me volví a mirarle, decidida. Había llegado el momento.
Hoy había sido uno de los mejores días de mi vida, con sus cosas buenas y sus cosas malas, como la llamada o las palabras del anciano, y había sido gracias a él.
Y si hab√≠a confiado en m√≠ para contarme algo tan traum√°tico como lo que le hab√≠a tocado vivir hac√≠a unos a√Īos, yo deb√≠a confiar en √©l para hablarle de Marcos.
-Sam, ¿te acuerdas de lo que dijo el anciano ese? El de la tienda de los colgantes.
Me miró sorprendido.
-Sí, me acuerdo.
-¿Sigues queriendo que te cuente qui√©n era Marcos?
-Si t√ļ quieres s√≠.
-Est√° bien.- Respir√© hondo.- Marcos es un chico de mi pueblo, en Cuenca.- Vacil√© un momento.- Es verdad que… bueno… En realidad, Marcos y yo nunca tuvimos nada serio, pero siempre hubo algo. Pero hace tiempo que… lo dejamos.- Dud√©.- Bueno no se puede dejar algo que a√ļn no ha empezado.- Me correg√≠. En realidad nunca hab√≠amos sido m√°s que eso.
-Gracias por contármelo.- Dijo Sam con la mandíbula tensa. No parecía muy contento.
Repas√© mentalmente lo que hab√≠a dicho. No encontr√© nada que hubiera podido molestarle. ¿Por qu√© estaba as√≠? Volv√≠ a hablar.
-Pero hace ya tiempo que lo tengo superado.- Dije, como a modo de disculpa.
Sam solt√≥ una risa sarc√°stica. Le mir√© con gesto de sorpresa. ¿A qu√© ven√≠a eso? Todo lo que hab√≠a dicho era muy serio. Al menos para m√≠. ¿No se daba cuenta?
-Miriam, si tan superado lo tuvieses, no habrías reaccionado así tras las palabras del anciano, y tampoco te habría costado tanto hablar de ello.- Su expresión era amable y cálida, pero sus palabras eran gélidas.
Lo √ļltimo que dijo cal√≥ en m√≠ como una jarra de agua fr√≠a.
-Eso no es así.- Me defendí, aunque ya nada segura. En un segundo, había perdido toda la confianza en mí misma.
-Miriam, ese es un asunto que solo te incumbe a ti. Pero para superar algo, el primer paso es asumir que a√ļn no lo has hecho.- Esboz√≥ una sonrisa carente de alegr√≠a.- Buenas noches.
Me quedé parada en la puerta, mientras le observaba irse por donde habíamos venido.
Y es que, muy en el fondo, sab√≠a perfectamente que ten√≠a raz√≥n, a pesar de todo el empe√Īo que hab√≠a puesto en olvidar a Marcos de una vez por todas.
Y a eso deb√≠a a√Īadirle las palabras del anciano, tanto sobre Marcos, como sobre los colgantes. ¿Y si hab√≠a dicho la verdad?
*    *    *
Me despert√© cuando empez√≥ a sonar la canci√≥n de “Wake me up”, de Aviicii, como cada ma√Īana.
Me cost√≥ un mont√≥n levantarme de la cama. Me hab√≠a costado un mont√≥n dormirme anoche, con la tonter√≠a de Marcos, y Sam, y el est√ļpido anciano, que no hab√≠a hecho nada m√°s que complicarme a√ļn m√°s la existencia.
En el fondo, puede que él no lo hubiese dicho con mala intención, o eso creía, pero solo me había hecho poner en duda todo lo que ya había dado por sentado.
Y una vez m√°s pens√© que deb√≠a escuchar la explicaci√≥n de Marcos. Al irme as√≠, solo hab√≠a conseguido dejar el tema sin zanjar, por lo que olvidar era a√ļn m√°s dif√≠cil.
Pero entonces recordé la llamada que le hice hacía ya bastante, con Carla, cuando me colgó.
Me estaba rallando.
Me met√≠ en la ducha con la esperanza de que eso me ayudase a despejar un poco mis pensamientos. Mientras me puse los altavoces, donde sonaba “Rude”. ¡Me encantaba esa canci√≥n!
Cuando terminé de ducharme, me puse mis pantalones pitillo de flores con fondo granate y mi camiseta amplia de color gris. Era comodísima, me encantaba. Me calcé mis botines marrones y empecé a secarme un poco el pelo. Hoy hacía bastante frío.
Cog√≠ mi chaqueta con pelo por dentro, que era s√ļper calentita y baj√© a desayunar.
-Buenos días, Miriam.- Saludaron mis padres.
Di los buenos días y empecé a hacerme una tostada. Mientras se hacía, saqué dos naranjas para hacerme un zumo.
-¿Hoy tienes alg√ļn examen?
Negué con la cabeza.
-Qué va. Tengo uno de física el miércoles.
-A mí la física se me daba fatal.- Comentó mi madre distraída.
Cuando terminé de desayunar, subí a lavarme los dientes y a acabar de peinarme. Me pinté la raya inferior, con intención de disimular mi cara de dormida.
Llegué al instituto diez minutos antes de que empezaran las clases.
Me junt√© con Marina y estuvimos hablando de la que esper√°bamos a que tocase el timbre. El viernes hab√≠a ido a hacerse las lentillas, y estaba muy guapa. Llevaba gafas desde los trece a√Īos, y llevaba intentando convencer a sus padres de pasarse a las lentillas desde entonces.
Jana llegó tarde, como todos los lunes a primera hora. La profesora de geología la echó la bronca, también para variar.
-Qué tía más pesada.- Se quejó dejándose caer en la silla de al lado mío.
-Buenos días a ti también.- Dije en tono burlón.
-Buenos d√≠as.- Dijo con una sonrisa sarc√°stica.- ¿Qu√© tal el finde?
-Genial.- Dije pensativa.- ¿T√ļ qu√© tal?
-Muy bien. Estuve con Lucas en su pueblo. Está a tres cuartos de hora de aquí, pero es bastante agradable. La gente es muy maja.
-Vaya. Parece que vais enserio.- Coment√©. Nunca dejaba de sorprenderme el cambio de actitud que estaba experimentando Lucas en las √ļltimas semanas. Era alucinante.
Me dirigió una mirada burlona.
-¿Tanto te sorprende?
-¿Quieres que responda a eso?
Negó con la cabeza con expresión divertida.
-Pues ya ves que te equivocabas, amore.
-Ya veo.
La profesora se volvi√≥ a dirigirnos una mirada g√©lida. Jana la respondi√≥ con otra a√ļn peor, y yo me limit√© a bajar la cabeza cohibida.
-Por cierto.- Volvi√≥ a hablar Jana.- Este jueves es el cumple de Lucas. El s√°bado le vamos a hacer una fiesta sorpresa en la zona de los jardines y la playa. De momento dan buenos para ese d√≠a. Sino ya veremos qu√© hacemos. Van a ir todos, y hab√≠a pensado en que t√ļ tambi√©n pod√≠as pasarte, si quieres.
La miré pensativa.
-No s√© si es lo mejor. √öltimamente Lucas y yo no nos hemos llevado tan bien como antes…
-Lo sé. Pero también sé que ha sido por terceros. Y tal vez eso sirva para ayudar a mejorar vuestra relación. Os llevabais muy bien antes.
-No sé. Ya te diré.
-Claro. T√ļ no tengas prisa.
En ese momento, el móvil empezó a sonar en el interior de mi mochila. Me sonrojé rápidamente. Se me había olvidado ponerlo en silencio.
-Perdón.- Me disculpé mirando a la profesora que debía estar ya harta de mí, entre esto y que no había dejado de hablar con Jana.
Saqué el móvil para silenciarlo, mientras maldecía a quien quisiera que estaba llamándome.
Mir√© la pantalla un segundo. N√ļmero privado. Vacil√©.
-Perdón, solo será un momento.
Ante la mirada at√≥nita de la profesora y el resto de mis compa√Īeros, contest√© a la llamada.
-Se te acaba el tiempo, querida. Ya te he encontrado.- Era la misma voz melosa del otro día.
-¡Miriam Mart√≠n! ¡Deje el tel√©fono inmediatamente!
Hice un gesto de que esperara y contesté.
-¿Qui√©n eres?
-¡Salga de clase ahora mismo!- La profesora estaba fuera de s√≠.
Me levanté y salí al pasillo a continuar hablando.
-¿A√ļn no lo has adivinado? Te consideraba una chica m√°s inteligente, Miriam. Me est√°s decepcionando mucho.- Su tono burl√≥n era envolvente.
-¿¡Qui√©n eres!? ¡D√©jame en paz!
Una risa hipnótica sonó al otro lado de la línea.
-Gu√°rdate las espaldas, Miriam. Recuerda, estoy m√°s cerca de lo que crees. Y yo que t√ļ dejaba el m√≥vil. Te vas a llevar una buena bronca por coger el m√≥vil en medio de la clase de geolog√≠a.

2 comentarios:

  1. Jajaja Sam diciendo que es una serie √Īo√Īa :,D como se nota que no ha visto Pretty Little Liars. ¡Es que adem√°s hablas de mi serie favorita! Que me enamoroooo *___*.

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    1. Jajaja también es mi serie favorita ^^ ya ves jaja me alegro de que te guste (:
      graciaas por leerme

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