miércoles, 12 de noviembre de 2014

Capítulo XXIII



La llamada se cortó. La breve conversación con el personaje misterioso, solo me había hecho aumentar el lío que tenía en mi cabeza.
Me volví hacia mi clase. Encima ahora la había liado buena. Me iba a caer una bronca importante.
Sonrojada y nerviosa a más no poder, llamé a la puerta de la clase, cohibida.
-F√°tima, siento haberlo cogido, y ya s√© que no deber√≠a tener el m√≥vil encendido, pero bueno, yo…- Empec√© a disculparme atropelladamente, pero apenas pude terminar la primera frase, cuando me interrumpi√≥ con una mirada fulminante.
-Ahora voy con usted. Espéreme ahí.- Dijo en un tono que no admitía réplica.
Asentí, cortada.
Esperé pacientemente en el pasillo a que Fátima acabase la explicación y mandase unos ejercicios.
Cuando salió, estaba más calmada que hace unos minutos. Sin embargo, su expresión seguía siendo gélida. Bajé la mirada, intimidada.
-Sabes que no puedes tener el móvil encendido en horario de clase.- Dijo muy seria, sin inmutarse.
-S√≠, es que se me olvid√≥ apagarlo, y como son√≥, pues era importante, y…
-Y mucho menos cogerlo y ponerte a hablar por teléfono en mitad de una explicación.- Me interrumpió sin elevar ni una décima su tono de voz.
-Sí, lo sé.- Respondí cohibida.
-Dame el móvil.- Su expresión no había cambiado ni un ápice desde que empezó a hablar.
Vacilé un momento, pero enseguida lo apagué y se lo tendí.
-La llamada era importante, de no serlo te aseguro que no habría contestado. No volverá a pasar, me llame quien me llame, lo prometo.
-Se lo dar√© a tus padres a partir de ma√Īana, cuando empiecen las clases.- Iba a replicar, pero sigui√≥ hablando.- Si quisiera podr√≠a conseguir que te expulsaran por este peque√Īo incidente, as√≠ que no se te ocurra quejarte. M√°s bien, deber√≠as darme las gracias.
-Pero mis padres a esa hora est√°n en el trabajo.
-Que vengan cuando acaben.
Ante la vista de que no podría mejorar mucho más la situación, me callé resignada.
*    *    *
-Me qued√© flipando cuando contestaste a la llamada.- Ri√≥ Jana a la salida.- ¡La cara que se le qued√≥ a F√°tima fue mortal!- M√°s risas.
No pude evitar que me contagiara la risa.
-La bronca que me va a caer en casa por la tonter√≠a va a ser…
-Joe, es que ya te vale. ¿Por qu√© lo cogiste?- Dijo en tono animado.
-Era… Importante.- Me justifiqu√© encogi√©ndome de hombros.
-¿Y la persona que llam√≥ no sab√≠a que estabas en el instituto?
-Probablemente sí.- Dije soltando un suspiro. Era obvio que quien quiera que fuese sabía perfectamente dónde estaba y lo que pasaría si me llamaba.
-No lo entiendo.
-Yo tampoco. Da igual.- Dije tratando de quitarle hierro al asunto. No me apetecía lo más mínimo ponerme a explicarle a Jana lo de la persona misteriosa que me llamaba.
De la que hablábamos, apareció Lucas en su moto.
-Buenos d√≠as, princesa.- Salud√≥ a Jana con un beso.- Buenos d√≠as a ti tambi√©n Miriam.- Me gui√Ī√≥ un ojo sonriente.
-Hola.- Dije sin mucho entusiasmo.
Por muchas veces que les viera juntos, no acabarían nunca de encajarme como pareja formal. Tanto Jana como Lucas nunca habían sido de comprometerse, y ahora llevaban juntos más de dos meses. Tenía gracia, además había sido yo la que había causado que se conocieran.
-¿C√≥mo te va Miriam?
-Ahí vamos. Me acaban de confiscar el móvil.
-¿Y eso?- Pregunt√≥ extra√Īado.
-¡Lo cogi√≥ cuando la llamaron en clase!- Dijo Jana, de nuevo entre risas.
Lucas me miró incrédulo. Tenía una expresión divertida. Yo me limité a bajar la mirada y encogerme de hombros.
-No me habría esperado eso de ti Miriam.- Dijo fingiendo ponerse serio.
-¿Te he decepcionado?- Pregunt√© en tono sarc√°stico.
-Más bien lo contrario.- Soltó una carcajada.
-Qué tonto.
Después de estar un rato más hablando, Lucas y Jana se fueron en la moto y yo eché a andar hacia mi casa. Ya era tarde.
Por el camino, estuve pensando en Sam. No hab√≠a hablado con √©l en toda la ma√Īana. En el recreo no nos hab√≠amos visto. Primero yo fui a hablar con F√°tima una vez m√°s para tratar de cambiar su opini√≥n, y cuando sal√≠, no le vi, as√≠ que me qued√© hablando con Marina y Ra√ļl.
No pod√≠a dejar de darle vueltas a sus palabras del otro d√≠a, cuando le cont√© lo de Marcos. ¿Y si ten√≠a raz√≥n? ¿Y si nunca pod√≠a olvidarle?
Una incómoda sensación me envolvió al recordar que él lo había hecho hace tiempo, al liarse con la tal Julia. Creo que incluso puse cara de asco al recordarlo.
Maldije mentalmente al anciano de la tienda. ¿Por qu√© hab√≠a tenido que aparecer para complicarlo todo?
Cuando llegué a casa, saludé a mis padres y fui a dejar mis cosas a mi cuarto.
Me quité el abrigo y la mochila sin demasiada prisa, calibrando cómo decirles lo del móvil sin que se enfadasen demasiado.
Cuando bajé, mis padres ya estaban sentados en la mesa.
-Miriam, después tienes que poner el Skype en el ordenador, hoy habíamos quedado para hacerle una videollamada a Vero.
-Claro.- Asentí en tono amable.
-¿Qu√© tal las clases?- Pregunt√≥ mi padre despreocupadamente, sin levantar la vista de su plato de lentejas.
-Bien.- Sab√≠a que era el momento de decirles lo de F√°tima. Cog√≠ aire.- Bueno, en realidad, he tenido un peque√Īo problema a primera hora.
-¿Y eso?- La expresi√≥n de mi madre reflejaba preocupaci√≥n.
-Es una tonter√≠a…- Empec√©.- Es que se me olvid√≥ desconectar el m√≥vil, y entonces me llam√≥ un n√ļmero privado.
-Ya te vale. No puedes tener esos despistes.- Me reprobó mi padre serio.
Y todav√≠a no le he dicho que contest√©…
-Lo sé.- Dije en tono arrepentido.- El caso es que pensé que pudiera ser importante y salí de clase para contestar.- Adorné un poco los hechos para que se lo tomase mejor, aunque la expresión de mi padre me indicó que no había servido de mucho.
-¡¿Qu√© hiciste qu√©?! ¡No me lo puedo creer! ¿Por qu√© narices contestaste?
-Miriam.- Mi madre tambi√©n me mir√≥, aunque ella ten√≠a una expresi√≥n m√°s extra√Īada que enfadada.
Francamente no lo sabía. Si es que soy tonta. La que había liado por seguirle el juego al gracioso de las llamadas. Me sentía como una imbécil. Y lo peor es que sabía que eso es lo que pretendía.
-No lo sé. Por un momento pensé que pudiera ser importante. Lo siento mucho.- Me encogí de hombros. No podía decir mucho más para justificarme.
-¿Qu√© te ha dicho la profesora?- Pregunt√≥ mi madre, serena.
-Que ten√©is que ir vosotros a buscar mi m√≥vil. Me lo ha confiscado hasta ma√Īana. Pero ten√©is que ir a partir de que empiecen las clases.
-Miriam, a esa hora estamos trabajando.
-Pod√©is ir por la tarde… No me ha dado m√°s opciones.
Mi padre y mi madre se miraron serios. Finalmente, fue mi padre el que habló.
-Ma√Īana me pasar√© a por tu m√≥vil, pero olv√≠date de verlo en una semana. Y no lo vas a volver a llevar al instituto. Que ya no eres una ni√Īa para hacer esas tonter√≠as, Miriam.
Suspiré. La semana sin móvil no me la quitaba nadie, pero sabía que lo otro se les olvidaría enseguida. Sin embargo, podría haber sido peor.
*    *    *
Cuando terminé de comer, subí a mi cuarto a hacer los deberes. Hoy me habían mandado un montón, así que no echaría mucho en falta el móvil por esta tarde.
Abrí el libro de Física y Tecnología II y me puse a hacer un esquema. Ya tenía programados varios exámenes para las semanas próximas.
Me tir√© mucho tiempo hasta que por fin acab√© con f√≠sica. Era una de las asignaturas que m√°s me estaba costando este a√Īo. Adem√°s mi profesor era insoportable, no me gustaba nada como daba las clases.
Para desconectar un rato, me puse a leer un poco. Ech√© un vistazo a mi librer√≠a, pero no vi nada que me apeteciera mucho, as√≠ que cog√≠ un libro que me hab√≠a regalado mi t√≠a hac√≠a poco. “M√≠rame y dispara”.
Llevaba un buen rato leyendo, cuando alguien llamó a mi puerta.
-Miriam, te he tra√≠do un batido caliente de vainilla. Es que estuvimos en la cafeter√≠a del novio de Lourdes  y pens√© que igual te apetec√≠a.
-Claro, muchas gracias mam√°.
Realmente me apetecía el batido. Me encantaba, y con el frío que hacía fuera, me vendría de maravilla. Mi madre me lo dejó en la mesa, me dio un beso en la frente, y salió de mi cuarto cerrando la puerta.
Cerré el libro, marcando por donde iba con mi marca páginas de hojas secas, y bebí un trago de mi batido.
Estaba buenísimo. Bebí más batido.
Mientras tanto, abrí el libro de inglés. Era una de las asignaturas más sencillas del curso. Además, el trimestre próximo me iba a apuntar a clases de inglés.
Después de terminarme el batido y estar estudiando bastante rato, bajé a la cocina a tirar el vaso de cartón y descansar otro poco.
Estaba a punto de subir las escaleras, cuando oí unos golpes provenientes de la puerta de entrada.
Con un mal presentimiento, me acerqué lentamente a esta.
-¿Qui√©n es?- Pregunt√© sin poder evitar sentir una sensaci√≥n de desconfianza y miedo. Ten√≠a la sensaci√≥n de que algo iba mal.
No contest√≥ nadie. Extra√Īada, mir√© por la mirilla. No hab√≠a nadie por la calle.
No me extra√Ī√≥ demasiado. Hac√≠a mucho fr√≠o hoy, estaba lloviznando, y ya hab√≠a anochecido.
Me había dado la vuelta para volver a mi cuarto, cuando volvió a sonar un ruido, como de alguien golpeando la puerta con la mano.
Me recorrió un escalofrío.
Esta vez no me molesté en mirar por la mirilla. Había empezado a tener en cuenta la posibilidad de que el tipo que llamaba fuese el mismo de las llamadas misteriosas.
Abrí la puerta repentinamente con la esperanza de pillarle a tiempo.
No había nadie en toda la calle. Me asomé a uno y otro lado de la puerta. Incluso salí para echarle un vistazo al otro lado de la calle, pero nada. Quien quiera que fuese se había esfumado.
Empec√© a tiritar de fr√≠o. Hab√≠a salido con mi jersey fino verde oscuro y con mis zapatillas de estar por casa. Acto seguido de darme cuenta me sonroj√©, a√ļn sabiendo que nadie me estaba viendo.
Suspir√©, y volv√≠ hacia la entrada de mi casa. Entonces, repar√© en que hab√≠a un sobre cerrado de color gris en el suelo. Extra√Īada, lo recog√≠ y mir√© la parte delantera.
Como cabía de esperar, no habían puesto remitente. Le di la vuelta al sobre. Sí que había puesto algo por detrás.
Con un nudo en la garganta, le√≠ la palabra “Samyaza”. Era lo √ļnico que pon√≠a. Ni direcci√≥n ni nada. Pero sab√≠a que era para m√≠.
Dud√© antes de abrirlo. Por un momento, baraj√© la posibilidad de que fuesen los que mandaban en el mundo de los √°ngeles. ¿Y si de pronto se hab√≠an acordado de m√≠ y de que sab√≠a que exist√≠an? Lo que quiera que hubiese en ese sobre, podr√≠a cambiar mucho las cosas. Si la persona que lo hab√≠a escrito sab√≠a qu√© soy, ya daba bastante miedo de por s√≠, la situaci√≥n.
Cogí aire.
Entonces me acord√© una vez m√°s de Axel. ¿Y si hab√≠a vuelto para vengarse?
No pod√≠a ser. Eso era imposible. Axel estaba muerto. ¡Lo vi con mis propios ojos!
Mir√© varias veces a mi alrededor. Me estaba congelando, y no me sent√≠a segura  aqu√≠ fuera. Ya iba siendo hora de entrar en casa.
Pero, ¿y si en realidad no estaba muerto? Tal vez fuese m√°s dif√≠cil que eso acabar del todo con un √°ngel. Y m√°s con uno tan audaz como √©l.
Sin embargo, yo lo vi. Y me costaba creer lo contrario. Además, la voz de las llamadas tenía un toque más ronco de lo que sonaba la voz del tío de Marcos.
Empujé la puerta de mi casa, pero comprobé desolada que se había cerrado.
Maldije mi despiste, y comprobé que, como ya me temía, no tenía las llaves en los bolsillos del pantalón.
Por suerte mis padres estaban en casa. Aunque si estaban en su cuarto y tenían la radio puesta, difícilmente me oirían. Llamé una vez.
Pasaron dos minutos sin que recibiese ninguna se√Īal de que me hab√≠an o√≠do. Volv√≠ a llamar.
Solté un respingo al oír un grito espeluznante detrás de mí.
No pude evitar gritar yo también, asustada.
Me volví para descubrir a Lucas detrás de mí, partiéndose de risa.
-¿Te asust√©, nena?
-¡Eres tonto!- Le golpe√© en el brazo.- ¡Claro que me has asustado! ¿Qu√© esperabas?
-La verdad, cuando sal√≠ de casa para ir a buscar a √ďscar no me esperaba encontrarte con el fr√≠o que hace tan fresca y con zapatillas de estar por casa en medio de la calle.- Se burl√≥.
El calor de mis mejillas aumentó varios grados.
-Alguien llamó a la puerta, pero no vi quién era.- Expliqué, avergonzada.
-¿Y fuiste a buscarle? Se llama pica timbres, preciosa. Y es uno de los juegos que m√°s gustan a muchos ni√Īos.- Dijo en tono burl√≥n.
-¿E iban a jugar a eso con el d√≠a que hace?- Pregunt√© sarc√°stica.- Adem√°s, que da igual. El caso es que ahora se me ha cerrado la puerta y no s√© como entrar.
-¿Has probado a llamar?
-Eres imb√©cil. ¡Claro que he llamado!
Cuando vi su expresión divertida, no pude evitar soltar una carcajada. Lucas es de lo que no hay.
Volví a llamar una vez más al timbre, con más insistencia.
Como pensado para dejarme mal, la puerta se abrió unos segundos después.
-Que pases una buena tarde, Miriam. Buenas tardes se√Īor.- Se despidi√≥ Lucas con una sonrisa de suficiencia de m√≠ y de mi padre.
Observé con la mirada como se alejaba andando de mi casa.
-¿Qui√©n era ese? No sab√≠a que hab√≠as salido.
-Y no había salido. Es que alguien llamó, pero cuando salí para ver quién era, se me cerró la puerta. Estuve llamando varias veces, pero no abríais, y después me encontré con Lucas. Es un amigo mío.- Expliqué.
Al ver la expresión de mi padre cuando terminé, comprendí lo poco creíble que sonaba mi historia.
-Sube a tu cuarto a cambiarte, anda, que es malo quedarte con la ropa h√ļmeda.
Asentí resignada e hice lo que me decía.
Cuando terminé de cambiarme, miré el sobre que había dejado sobre mi escritorio.
Había llegado la hora de abrirlo. Ya no podía alargar mucho más el momento de descubrir qué había en su interior. Cogí aire.
Con cuidado, lentamente, empecé a levantar la solapa. Estaba bien pegada, así que al final acabé rompiendo el sobre entero.
Cuando saqué la carta la miré atentamente.
Estaba escrita sobre un folio blanco, con letras negras.
Rele√≠ el contenido de la carta un par de veces. ¿Qu√© quer√≠a decir esto?

6 comentarios:

  1. Me animaré a leerla. Siempre es bueno conocer de una escritora independiente.
    Te invito a mi blog <3

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    1. ^^ Gracias. Me alegro de que pienses así. Ya me pasaré, un beso (:

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  2. OMFFFFGGG. Me encanta. Sigue así guapísima. A mi ya me has enganchado- tendré que ponerme al día con la historia :D.

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    1. Me alegro un monton de que te guste lindaa ^^
      muchas gracias por leerme, un beso(:

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