miércoles, 19 de noviembre de 2014

Capítulo XXIV



Se te acabó el tiempo. Te encontré, y ya ha empezado la cuenta atrás. En menos de diez días, por fin me vengaré. Llevo meses esperando este momento. Te queda menos, mi querida Samyaza.
PD: Ninguna historia se vive dos veces. Cuidado con lo que quieres.
¿Qui√©n narices podr√≠a ser? No dejaba de darle vueltas, pero no se me ocurr√≠a nada.
Las palabras de la carta daban vueltas y m√°s vueltas en mi cabeza, pero no consegu√≠a terminar de encajarlas. Que yo recordase no le hab√≠a hecho demasiado mal a nadie √ļltimamente.
En todo caso a Axel, pero eso ya hab√≠a quedado descartado hac√≠a tiempo. √Čl estaba muerto, estaba casi segura de ello. No pod√≠a ser √©l, ¿verdad?
También podía ser una broma de muy mal gusto. No sé cómo puede haber gente a la que le gusten y diviertan este tipo de bromas, pero sé que las hay. Siempre me podía haber tocado ser víctima de una de estas bromas.
Pero, en caso de que fuese as√≠, ¿cu√°ndo iba a parar? Porque estaba empezando a darme muy mala espina el asunto. Un escalofr√≠o recorri√≥ mi cuerpo al pensarlo.
Pero no podía ser eso. No podía ser un sencillo adolescente aburrido al que se le había ocurrido vacilarme con una broma macabra para echarse unas risas. Sabía lo que era. Porque por mucho que hubiera intentado dejar atrás ese pasado no muy lejano, y corto, no dejaba de ser una Samyaza.
Volví a leer la carta por enésima vez. Estaba escrita a mano, con una caligrafía hermosa y muy cuidada. Por supuesto, no había firma, y tampoco fecha de escritura. Solo estaba el mensaje. Le di varias vueltas al papel en busca de alguna pista oculta, pero no vi nada. También volví a mirar dentro del sobre, pero con el mismo resultado.
Madre mía, me estaba rayando un montón con la tontería.
Despu√©s de pasar un par de minutos m√°s pensando en ello, finalmente decid√≠ apartar el sobre y ponerme de nuevo con los libros. Quer√≠a terminar de aprovechar la tarde, y me puse a escribir una redacci√≥n que nos hab√≠an mandado para lengua y literatura sobre las nuevas tecnolog√≠as. “Apasionante”, pens√© sarc√°sticamente sin √°nimos.
Cuando me faltaban un par de líneas para terminar, mi padre llamó a mi puerta.
-¿Est√°s ocupada?
-Estoy terminando una redacci√≥n para lengua. ¿Por?
-Era para hablar con Vero. Tienes que ponernos el Skype, y me imagino que t√ļ tambi√©n querr√°s saludarla. ¿Te falta mucho para acabar con eso?
-Qu√© va. Tardo un minuto. Enseguida bajo. Id encendiendo el ordenador de mientras si eso…
-Vale. Te esperamos en el salón.
Cerró la puerta y yo volví a concentrarme en acabar la conclusión. No era uno de mis trabajos más brillantes, pero hoy no me encontraba inspirada como para hacer algo mejor.
Guarde cuidadosamente la hoja en mi archivador azul y lo cerré.
Cuando terminé, bajé al salón, donde me esperaban mis padres sentados en el sofá.
-¿Ya terminaste?
Asentí con la cabeza.
-A ver.- Me acerqué al ordenador, ya encendido, que estaba sobre la mesita. Inicié sesión en la página. Tardó unos segundos en entrar.
-¿Ya est√° conectada?
Baj√© la lista de usuarios conectados. En efecto,  Vero estaba entre ellos. Asent√≠ a mi madre y me met√≠ en la conversaci√≥n con mi hermana. Enseguida recib√≠ una petici√≥n de video llamada por su parte.
Le di a aceptar y me senté en el sofá junto a mis padres.
En la pantalla, apareció una chica menuda, con grandes ojos verdes, como los míos, y cabello pelirrojo.
Mi hermana era guapísima. Y a los chicos también se lo parecía. Siempre se fijaban en ella, y como para no hacerlo.
Hoy se hab√≠a dejado el pelo suelto, cayendo en cascada sobre los hombros. Llevaba la blusa azul que la regal√© por su √ļltimo cumplea√Īos, y sobre sus rodillas estaba Luna.
-Buenas noches, familia.- Saludó animada.
-Buenas noches, Vero. ¿C√≥mo te va por los Estados Unidos?
-¡Perfect! Esto me encanta. Aunque os echo mucho de menos.- Dijo con gesto triste, aunque enseguida volvi√≥ a sonre√≠r.- Esta semana acabo los ex√°menes. ¡Estoy nerviosa!
-Suerte, cari√Īo.
-Miri, ¿t√ļ c√≥mo vas? ¿Se te est√° dando bien segundo?
-Sí.- Respondí sin mucho entusiasmo.- Yo también voy a estar de exámenes en breve.
-Mucha suerte, nena.
Por detr√°s de Vero apareci√≥ Adriana, su compa√Īera de habitaci√≥n. Era una chica muy responsable cuando se trataba de ex√°menes, pero seg√ļn mi hermana, se transformaba completamente cuando sal√≠an de la Universidad.
-Buenas.- Saludó con una sonrisa.
-Hola, Adriana. ¿C√≥mo est√°s?- Pregunt√≥ mi madre en tono amigable.
-Muy bien, se√Īora. Si me disculp√°is, yo me voy a poner a estudiar. Hasta otro d√≠a, familia de Vero.
Nos despedimos de ella, y Vero se puso los cascos y abrió un libro que no alcancé a distinguir de qué iba.
MI hermana nos estuvo contando muchas más cosas de su experiencia allí. Finalmente, desvió la mirada al reloj de aguja verde que había en la pared de su habitación.
-Bueno, familia. Yo me tengo que ir yendo, que me queda mucho que estudiar. Un besazo a todo. Pasadlo bien por el Ferrol por mí. Y suerte con las clases, hermanita.
-Sigue así, Vero. Mucha suerte.
-Suerte a ti también, linda. Ya hablaremos. Pásalo bien.
Vero se despidió con la mano una vez más y se desconectó.
-Bueno. Yo también me subo ya a mi cuarto.- Dije cerrando sesión del ordenador.
-Podías pasar más tiempo con nosotros.- Dijo mi padre así como quien no quiere la cosa.
-Otro d√≠a.- Dije a modo de disculpa. Me apetec√≠a estar un rato escuchando m√ļsica.
Se encogió de hombros, y subí las escaleras sin prisa. Cuando entré en mi cuarto, terminé de recoger las cosas de clase e hice la mochila del día siguiente. Después, encendí el ordenador.
Mientras cargaba, saqu√© mi neceser con los pintau√Īas y los extend√≠ por la mesa.
Me qued√© pensativa un momento. Finalmente me decant√© por pintarme las u√Īas de color azul cielo.
Empecé a pintarme la mano izquierda mientras terminaba de cargar el ordenador. Después, me metí en youtube y puse una lista de reproducción de Maldita Nerea.
Mientras sonaban las canciones, me pinté cuidadosamente la otra mano. Perfectas.
De la que se secaban, me puse a buscar frases. No sab√≠a muy bien por qu√©, pero me encantaba leer frases cortas de amor y de la vida. Me gustaba sentirme identificada con ellas. Aunque √ļltimamente siempre que lo hac√≠a terminaba deprimida, pero no s√©, me apetec√≠a.
Ya sé que suena como una tontería, pero además, me ayudaba a aclarar mis ideas. Las frases me ayudaban a entender qué sentía en ese momento.
Hubo un momento en el que me cansé de la lista de reproducción y cambié a una variada con recomendaciones de lo que me gustaba escuchar.
Sonaba la canci√≥n de “Thank you” de MKTO cuando se complet√≥ la b√ļsqueda de frases. Quer√≠a editar una foto que ten√≠a con Sam, para poner una frase debajo.
Ojeé rápidamente algunos de los posts de la página.
“Si vas enserio, d√≠melo para no fallarte. Si no, d√≠melo para divertirme”
“Romper a llorar viendo viejas fotos, viendo como un error puede cambiarlo todo”
“No me arrepiento de nada, simplemente hay cosas que no volver√≠a a hacer”
Todas las que llamaron mi atención me recordaban a Marcos. Sacudí la cabeza tratando de alejarle de mis pensamientos.
Segu√≠ leyendo frases de amor para poner en mi foto con Sam, pero ninguna me acababa de convencer. Las √ļnicas con las que me sent√≠a identificada, eran demasiado sosas o no ten√≠an mucho que ver con √©l.
Después de un rato sin dar con ninguna buena, decidí ponerme a editar la foto.
Era una foto en la que salíamos abrazados, sentados en un prado. La iba a poner en un collage con otra en la que salíamos en la misma postura, pero esta vez besándonos.
Hab√≠a decidido regal√°rsela por su cumplea√Īos, el 29 de noviembre. Ya era la semana que viene.
Sin embargo, se me hizo inc√≥modo, no era una sensaci√≥n agradable preparar el regalo. Me vino a la cabeza el recuerdo del fin de semana, cuando “discutimos” por lo de Marcos…
Hoy no había hablado con él.
Me promet√≠ que ma√Īana hablar√≠a con √©l y aclarar√≠a todo lo que se hab√≠a quedado suelto el otro d√≠a. Sam era lo mejor que me hab√≠a pasado desde hac√≠a tiempo.
*    *    *
No vi a Sam en toda la ma√Īana. Fui a buscarle en el recreo, pero Jaime, un chico de su clase, me dijo que ya hab√≠a salido.
Había pensado en buscarle a la salida, pero Fátima me paró de camino.
-Buenos días, Miriam.
-Buenos d√≠as.- Salud√© con gesto impaciente. ¿Ahora que quer√≠a? ¿No ten√≠a suficiente con quitarme el m√≥vil?
-Ya vino tu padre a por tu tel√©fono. No s√© qu√© te habr√°n dicho en casa, pero espero que lo de ayer no vuelva a repetirse, se√Īorita. La pr√≥xima vez las represalias no ser√°n tan generosas, no lo olvide.
-Claro.
“Si hab√≠a sido una tonter√≠a. Cu√°ntas vueltas le estaba dando la t√≠a… Ya son ganas de fastidiar”
-Que tengas un buen día.- Dijo, en mi opinión con un toque sarcástico, cuando yo ya había empezado a alejarme.
-Adiós.- Dije secamente.
Bajé corriendo las escaleras hasta llegar a la puerta principal. Miré a mi alrededor, pero estaba abarrotado todo. Sin embargo, no había ni rastro de Sam.
¿Por qu√© me daba la sensaci√≥n de que me estaba evitando…?
*    *    *
El jueves confirmé mis sospechas. El día anterior habíamos estado en un grupo de gente en el recreo, y a pesar de que traté de hablar con él a solas varias veces, siempre tenía preparada alguna excusa.
Hoy fui directamente a su clase y le llamé a solas. Me miró distraído, sin inmutarse.
-Dime.- Dijo secamente, sin mirarme a los ojos.
-¿Podemos hablar fuera?
-Iba a ir con Javi y unos amigos a tomar algo a la cafetería.- Respondió rápidamente.
-¿Se puede saber qu√© te pasa?
-¿Por qu√© lo dices?- Ten√≠a la mirada fija en el reloj de la pared. Era exasperante.
-Ni me hablas, ni me miras desde hace d√≠as. ¿Por qu√© est√°s as√≠?
-¿Hace falta que te lo explique?- Dijo en un tono sarc√°stico y despectivo que no me gust√≥ nada.
-Claro que hace falta.- Respondí en tono cortante.
-Muy bien.- Dijo.- Salgamos fuera.
Observé como echaba a andar con paso decidido hacia el exterior del instituto. Enseguida eché a andar rápidamente detrás de él.
Cuando salimos fuera, nos sentamos en un banco que había debajo de un roble enorme.
Le miré a los ojos. Por primera vez en todo el día, él me miró a mí.
Le aguanté la mirada unos segundos.
-¿Me vas a decir qu√© te pasa?- Pregunt√© finalmente, intentando sonar confiada.
Sam desvió la mirada un segundo, pero enseguida volvió a centrarse en mí.
-Ahora sí.
-¿Y bien?
Pasaron dos segundos antes de que empezase a hablar.
-Mira, Miriam, ni t√ļ ni yo somos tontos. Y ambos sabemos lo peligroso que puede ser… lo nuestro.- Comenz√≥ a contar, en tono claro y seguro.
-¿Y?- Pregunt√© sin saber muy bien a d√≥nde quer√≠a llegar. Eso ya lo hab√≠amos hablado hac√≠a tiempo, ¿no?
-Le he estado dando vueltas desde el s√°bado, y… ¿realmente vale la pena? ¿Vale la pena correr estos riesgos por algo de lo que ni siquiera nosotros mismos estamos seguros?
-¿Qu√© quieres decir con eso?- Tragu√© saliva.
-No vale la pena arriesgarse por lo que no vale la pena tener.- Dijo finalmente, con tono gélido, sin inmutarse.
Sus palabras calaron en mí como un cazo de agua helada. Por fin comprendí por qué me llevaba esquivando toda la semana. Por qué estaba tan frío conmigo.
-¿Eso es lo que significo para ti?- Pregunt√© con la voz rota. Sent√≠ que me escoc√≠an los ojos.
Sam esbozó una sonrisa triste.
-¿Y qu√© significo yo para ti, Miriam? ¿Significo lo mismo que signific√≥ un d√≠a ese Marcos? Sinceramente, no lo creo. Ni t√ļ le has olvidado, ni yo estoy dispuesto a ser tu segundo plato.
Entonces entendí de qué iba esto. Tenía que ver con lo que dijo el anciano de la tienda de los collares, y también con lo que le respondí cuando me preguntó con Marcos.
Me maldije a mí misma mentalmente por no haber sido capaz de dar una respuesta convincente.
-T√ļ no eres mi segundo plato.- Replique. Sin embargo, en vez de sonar calmada, como era mi intenci√≥n, me tembl√≥ la voz.
-¿Est√°s segura?- Pregunt√≥ con una media sonrisa melanc√≥lica.- Porque desde luego, yo no lo estoy. Yo hace tiempo que super√© mi √ļltima relaci√≥n. Pero no puedo decir lo mismo de ti. Miriam, me gustas mucho. Pero esto ha dejado de tener sentido. Si es que alguna vez lo tuvo.
Por sus palabras, y su forma de decirlas, comprendí que llevaba tiempo pensando en cómo decírmelo, y cuándo hacerlo.
Me sequé los ojos con la manga. No había más vueltas que darle al asunto. Sam ya había tomado su decisión, y a mí solo me quedaba aceptarla y tratar de comprender sus motivos.
-¿Me est√°s dejando?- Pregunt√© por fin, con expresi√≥n seria, pero ya calmada.


8 comentarios:

  1. Me encanta. Cosas como: "Ninguna historia se vive dos veces." parecen tan sencillas y sin embargo me hacen reflexionar tantísimo.- y me da mucha pena. Pobrecitos. Y pobre Miriam. Solo porque él crea que "puede ser peligroso." En fin, una seguidora más :).
    Yo recientemente estoy iniciando en el mundillo y me gustaría conocer tu opinión, (si tienes tiempo): http://foreverlostinmyownwonderland.blogspot.com.es

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    1. Muchísimas gracias ^^ Me alegro un monton de que te guste linda (:
      Ya... Pero te acabar√° sorprendiendo la historia al final
      Enseguida me paso!!
      Un beso y gracias por pasarte y leerme (:

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  2. Hola Miriam! Soy Laura de http://pursuitit.blogspot.com.es/
    Muchas gracias por pasarte por mi blog:D
    Bonita entradaaa
    Laura x

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    1. Gracias a ti linda (:
      Me alegro de que te gustee ^^

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  3. “Si vas enserio, d√≠melo para no fallarte. Si no, d√≠melo para divertirme”
    “No me arrepiento de nada, simplemente hay cosas que no volver√≠a a hacer”
    Amo esas dos frases <3.<3

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    1. Jaja me alegro de que te gusten, gracias por leerme (:

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