s√°bado, 20 de diciembre de 2014

Capítulo XXIX



Lucas se qued√≥ parado sorprendido, y ante su mirada de sorpresa, y la de alguno m√°s que estaba a mi alrededor y se hab√≠a extra√Īado por los gritos, me di media vuelta tratando de salir de entre la gente.
Tard√© un rato en dejar atr√°s la mara√Īa de gente. No hab√≠a sido buena idea venir. Podr√≠a haberme tomado un descanso viendo la tele o cualquier otra cosa desprovista de escenas rom√°nticas, y despu√©s haber seguido con mis averiguaciones.
Una vez estuve tranquila respir√© profundamente. Ten√≠a las mejillas h√ļmedas, y las l√°grimas no dejaban de brotar de mis ojos. Pero no eran l√°grimas de tristeza. Eran l√°grimas de impotencia, l√°grimas de rabia.
Me detuve a observar el vaso lleno de licor que me había dado el chico de antes. Con una inexplicable sensación de enfado, tiré su contenido a la carretera.
-Miriam, ¿est√°s bien?- Lucas me cogi√≥ del brazo, oblig√°ndome a girarme para mirarle. Sus ojos reflejaban una sensaci√≥n de preocupaci√≥n.
Le mir√© con gesto fastidiado. ¿Acaso no era obvio? Por m√≠ pod√≠a volverse a su est√ļpida fiesta para desfasar todo lo posible y m√°s.
-Perfectamente.- Mentí secamente.
Me quedé sin palabras cuando Lucas se acerco a mí y me secó las lágrima.
-Yo no dir√≠a lo mismo. ¿Qu√© es lo que te pas√≥ con Sam?
Al pronunciar su nombre, pareció hacer un enorme esfuerzo por no poner una mueca despectiva, haciendo patente el odio irrevocable que sentía hacia él.
-Nada de tu incumbencia.- En el fondo agradecía su preocupación, pero no me resultaba cómodo hablar de este tema con él, teniendo en cuenta la relación que tenían Sam y Lucas.
Apretó los dientes, dolido por mi desconfianza.
-No quiero forzarte a contarme nada si no quieres, pero creo que contar las cosas siempre viene bien para aclararse. Adem√°s, tal vez pueda ayudarte a resolver lo que te preocupa.
Iba a rechazar amablemente su oferta cuando caí en lo que había dicho.
-¿A ti se te ocurre un lugar de Galicia en el que habit√≥ gente malvada anta√Īo, que fue castigada?- Pregunt√©, a sabiendas de lo extra√Īo que sonaba. Al fin y al cabo, por probar no perd√≠a nada.
-¿Me est√°s vacilando?- Pregunt√≥ Lucas directo alzando una ceja.
-Claro que no. Es importante.
-Y me imagino que no puedas decirme por qué.- Supuso en tono condescendiente.
Me encogí de hombros.
-Me temo que no… Pero te lo agradecer√≠a mucho si pudieses ayudarme. S√© que parece una tonter√≠a, pero en verdad es importante.
Lucas me miró con perplejidad, pero después desvió la mirada pensativo.
-¿No puedes decirme nada m√°s?
-No… Solo s√© eso. En el acertijo pon√≠a que era un lugar cercano a mi tierra en el que habitaron personas malvadas que obtuvieron su castigo finalmente. Solo eso.
-Ya…
Pasaron unos segundos en silencio.
-Si no se te ocurre, no pasa nada.- Dije con resignación. Tampoco es que me hubiese hecho muchas ilusiones de que lo supiese.
-¿Puede tratarse de una leyenda?- Pregunt√≥ finalmente.
-S√≠, claro. Ahora que lo dices, recuerdo que tambi√©n dec√≠a algo de que era un lugar encantado. ¿Por qu√©, se te ha ocurrido algo?
-¿Te sabes la leyenda de la laguna de Doni√Īos?
Negué con la cabeza, con nuevas esperanzas.
-Soy toda oídos.
Lucas sonrió, satisfecho con haber dado con la posible solución, y enseguida empezó a relatar la historia:

Cuenta la leyenda, que un d√≠a, hace muchos a√Īos, se encontraba la virgen paseando por la zona, cuando dio con la ciudad de Doni√Īos. Cansada por el largo viaje que llevaba, se acerc√≥ a esta en busca de provisiones y un merecido descanso. Sin embargo, el panorama que encontr√≥ no pod√≠a ser m√°s desalentador.
Los habitantes de la ciudad eran orgullosos, egoístas y crueles, y no la acogieron ni de lejos como se merecía. Desanimada, la virgen no tuvo más remedio que seguir su camino.
Pero por obra del azar, encontr√≥ a poca distancia, en la colina, una casa peque√Īa, aunque acogedora, que estaba habitada por un matrimonio de buena fe. Cuando llam√≥ a la puerta, se encontraba la mujer sola en casa, pero no dud√≥ en acoger a la virgen como deb√≠a. Le dio una bienvenida cordial y cari√Īosa, mientras charlaban sobre las gentes del pueblo, donde hab√≠a ido su marido a hacer unos recados.
La virgen no tardó mucho en irse de la casa, pero no había acabado todo.
Esa noche, el esposo de la mujer que la acogió, como consecuencia por una alucinación, corrió de vuelta a casa sin mirar atrás, con el miedo metido en el cuerpo. Cuando llegó allí, descubrió que solo eran imaginaciones suyas, pero no volvió a la ciudad por el momento.
A la ma√Īana siguiente, descubrieron que la ciudad entera hab√≠a sido cubierta completamente por las aguas, y que en su lugar se encontraba la ahora llamada laguna de Doni√Īos, bajo la cual, tradicionalmente estaba sepultada la ciudad con todos sus habitantes.

-Yo creo que se ajusta bastante a la descripción.- Dijo Lucas finalmente.
Me quedé pensativa reflexionando sobre la historia. La verdad es que podía ser. Tenía sentido.
-¿Y ese lugar existe realmente?
-Claro que existe. De hecho es un paraje precioso de Galicia. Te encantar√°.
-Muchas gracias, Lucas. Al final sí he hecho bien en venir.- Admití sonrojada.
Lucas se rió y miró al aparcamiento.
-¿Quieres que te lleve?
Le miré con gesto de sorpresa. Después me volví hacia la fiesta. Había un ambientazo, no me parecía bien hacerle venir conmigo en su propia fiesta.
-No hace falta. Vuélvete, que para algo están celebrando tu cumple.
-¿Y c√≥mo pretendes ir?- Buena pregunta.
-Andando. O en bus. O haciendo autostop.
-No digas tonter√≠as, Miriam. Est√° a dos kil√≥metros y medio. No es demasiado, pero dudo mucho que la encuentres en plena noche si no sabes d√≥nde est√°. Adem√°s, no hay autobuses que lleven all√≠, y me extra√Īar√≠a que te atrevieses a hacer autostop.
-Lo que t√ļ digas.- Repliqu√©, a√ļn a sabiendas de que ten√≠a raz√≥n.
-No te preocupes por la fiesta. No me cuesta nada llevarte. Si estos van a estar hasta tarde, me da tiempo de sobra de ir y volver quince veces.
-No es necesario.
-No es molestia.- Rebatió.
Finalmente suspiré resignada.
-Est√° bien. Pero, ¿no habr√°s venido en la moto?
Lucas se encogió de hombros.
-Di que es de noche y el viaje es corto. Es mejor que nada.
Solt√© un quejido al o√≠rle, pero no puse ninguna objeci√≥n. Encima de que hac√≠a el esfuerzo de llevarme, no me iba a poner yo a quejarme, ¿no?
Lucas se puso de pie en la moto para dejar que me subiera. Con cuidado de no moverme demasiado el vestido, me monté detrás suyo. Se sentó, y me agarré a su cintura, como había hecho tantas otras veces a finales de verano.
-¿Cu√°nto tardaremos en llegar?
-No mucho.- Dijo un segundo antes de arrancar.
No creo que nadie reparara en que nos hab√≠amos ido. La m√ļsica estaba demasiado alta, y hab√≠a demasiada gente como para eso.
Me agarré con fuerza a su cintura, con cuidado de no apretarle demasiado. Pero la verdad es que con el tiempo que hacía que no montaba en moto, me daba un poco de respeto. Sin embargo, igual que las otras veces, me gustaba la sensación.
Lucas ten√≠a raz√≥n. No se tardaba casi nada en llegar a Doni√Īos. Apenas si tardamos cinco minutos.
Aparcó la moto cuando terminó la carretera para empezar un sendero que se metía entre los árboles.
-¿Ya estamos?
-No creo que sea buena idea seguir con la moto. Pero te acompa√Īar√© hasta que lleguemos. Si es que puedo, claro.- A√Īadi√≥ r√°pidamente.
-Vale, como quieras.- Dije encogiéndome de hombros.
-Miri, ¿qu√© se supone que debemos encontrar all√≠?
Reflexioné sobre la pregunta. La verdad, es que ni siquiera yo sabía responder a ello. Imagino que a Sam, o una pista que nos llevase a él. Pero no tenía demasiada confianza. Podría esperarme cualquier cosa de esta gente.
-No lo sé exactamente. Pero imagino que sabré lo que es cuando lo vea.
Lucas me miró incrédulo. Finalmente puso gesto de resignación.
Yo misma sab√≠a lo raro que le deb√≠a de estar sonando todo esto. Lo que no me cuadraba era por qu√© me ayudaba. Y menos sabiendo lo… tirante, que hab√≠a sido nuestra relaci√≥n √ļltimamente. Pero a pesar de todo se lo agradec√≠a. Si no fuera por √©l, estar√≠a yendo a casa, andando y sola, y comi√©ndome la cabeza sobre el maldito acertijo.
-No quisiera sonar entrometido…- Comenz√≥ mientras and√°bamos por el sendero, con paso cauteloso.-, pero, ¿esto tiene algo que ver con Sam?
Di un respingo, aunque traté de disimularlo con el fin de que no notase que había dado en el clavo.
-¿Por qu√© dices eso?
-Por tu reacci√≥n cuando le mencion√© en la fiesta.- Empez√≥, haciendo aumentar el calor de mis mejillas.- Y por el hecho de que quieras explorar la laguna de Doni√Īos, en la cual tradicionalmente hay cientos de muertos, en plena noche.
Busqué la forma de responder a eso sin contarle demasiado.
-Es complicado de explicar.
-Trataré seguirte.
-No lo entiendes. No se trata solo de eso.- Dije mirándole a los ojos.- Hay cosas que no puedes, ni debes saber. Es mejor así.
-Ya he venido hasta aqu√≠. Por implicarme un poco m√°s no creo que pase nada.- Guard√≥ silencio, esperando una respuesta que no lleg√≥. No me atrev√≠ a mirarle, temiendo derrumbarme de un momento a otro.- Muy bien. Al menos, ¿puedes contarme qu√© es lo que ha pasado?
¿Es que no iba a hacerme ninguna pregunta f√°cil de responder aquella noche? Tragu√© saliva. No pod√≠a evadir tambi√©n responder a esto. Al fin y al cabo, al menos as√≠ no le pon√≠a m√°s en peligro de lo que ya estaba.
-“No puedes pasar a un nuevo cap√≠tulo si no has dejado de leer el anterior”.- Dije bas√°ndome en una frase de tumblr que le√≠ el otro d√≠a.- La culpa fue m√≠a por intentar mantener una relaci√≥n con Sam cuando a√ļn no hab√≠a aclarado las cosas con Marcos.
No s√© por qu√©, pero me dio la impresi√≥n de que mi respuesta no le extra√Ī√≥ demasiado.
-Lo imaginaba. No sé que tendrá ese tal Marcos. Me gustaría conocerle.- Comentó en tono petulante.- Y me gustaría decir que lo siento, pero mentiría.- Me miró a los ojos.
-¿Qu√© quieres decir?- Dije ante su mirada seria de color miel.
-Quiero decir que no puedo fingir que siento que lo hayáis dejado, porque más bien siento justamente lo contrario. Sigo pensando lo mismo que el primer día respecto a Sam.
Le miré incrédula.
-No puedo creer que hayas dicho eso.
-Lo siento por ti, Miri.
Desvié la mirada molesta.
-Puedes irte ya. Encontraré el camino yo sola.- Dije sin mirarle.
-No digas tonterías. No pretendía contrariarte. Solo quería que supieses que puedes contar conmigo , pero que no puedes pretender que finja que lo siento.
-Vale. Puedes irte.
-Vamos, Miriam, no puedes enfadarte por esto.
-¿Ah no?- Me volv√≠ a mirarle con expresi√≥n enfadada.- ¿Y me puedes decir de una maldita vez qu√© narices ha hecho Sam para que todos pens√©is que es un mierdas?
El rostro de Lucas se ensombreció.
-¿No lo recuerdas?
Le mir√© extra√Īada.
-¿Recordar el qu√©?
-Ya te lo dije en una ocasi√≥n. Creo recordar que era un d√≠a de madrugada, tras una noche que yo hab√≠a estado de botell√≥n con estos. Nos encontramos cuando t√ļ te dispon√≠as a encontrarte con √©l. ¿De verdad lo has olvidado?

2 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Acabo de descubrir tu blog, y no he leído el capítulo porque ya está demasiado adelantado. Me voy a pasar por las entradas anteriores y a empezar la historia desde el principio ^^

    Me quedo por aquí,
    ¡besos!

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    1. A ver si te gusta, muchas graciass por leerme linda.
      Un beso ((:

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