martes, 2 de diciembre de 2014

Capítulo XXVI



Se pararon los pitidos. Contuve el aliento.
-¿Diga?
Su voz sonaba más ronca de lo acostumbrado, pero no cabía duda. Era él.
*    *    *
Mil pensamientos pasaron por mi mente en ese instante. Mil recuerdos. Y en todos estaba esa preciosa mirada azul mar, y esa sonrisa que me provocaba escalofríos.
El corazón me iba rápido y lento al mismo tiempo. A pesar de todo lo que tenía pensado, lo que quería decirle, se me olvidó todo de repente al oír su voz.
Solo un pensamiento ocupaba mi cabeza en ese momento. Era él. Simplemente eso. Pero ya me parecía demasiado.
-¿Hay alguien?
Tenía un nudo en la garganta, pero por fin conseguí hablar.
-Hola, Marcos. Soy Miriam.
Hubo un silencio al otro lado de la línea. Habría dado lo que fuera por ver qué cara ponía al reconocerme. Ojalá hubiera podido verle.
Tardó un par de segundos en responderme.
-Miriam.- Como siempre, me estremecí al oírle pronunciar mi nombre. Me insulté mentalmente por emocionarme de esa forma con cada cosa que hacía Marcos. Era el capullo que me había arruinado la vida. Traté de centrar mis pensamientos a partir de eso.
-Sí.
Más silencio. No sé quién de los dos estaba más sorprendido de que estuviéramos hablando ahora mismo por teléfono. Desde luego, yo no me lo esperaba, a pesar de haber sido yo la que había llamado.
-¿C√≥mo est√°s?- Pregunt√≥ finalmente, ya recuper√°ndose de la sorpresa.
-Bueno, aqu√≠ andamos. ¿T√ļ?
Nada m√°s decirlo, me maldije por no haber resultado m√°s cortante. Estaba enfadada con √©l, no pod√≠a hablarle como si fu√©ramos “amigos”.
-Bueno…- Pasaron dos segundos.- No me esperaba que me llamases, la verdad.
-Yo tampoco.- Respondí francamente.
-¿Ha pasado algo?
Cogí aire, y traté de concentrarme en lo que le tenía que decir.
Una explicaci√≥n. Es todo lo que ten√≠a que pedirle. Despu√©s de todo lo que hab√≠amos vivido, no pod√≠a costarme tanto dec√≠rselo, ¿no?
-¿Miriam? ¿Sigues?
-S√≠. Sigo. Ver√°s Marcos… Creo que ya va siendo hora de que… bueno…
-Antes de que digas nada, quiero decirte que lo siento. Una vez m√°s. No quiero que pienses que lo hice por diversi√≥n. No era mi intenci√≥n hacer da√Īo a nadie.
-Pues lo hiciste.- Dije con el tono m√°s cortante que pude.
Pareció vacilar.
-Lo s√©. Y lo siento de verdad. Espero… Ojal√° alg√ļn d√≠a puedas perdonarme, Miriam. Hasta entonces… Trata de mantenerte a salvo.- Parec√≠a costarle mucho escoger las palabras adecuados, y sin embargo son√≥ todo tan real, tan sincero…- Lo cual no es poco.- A√Īadi√≥, en un tono m√°s sarc√°stico.
-¿Por qu√©?
-Bueno, ya sabes que el mundo de los √°ngeles tiene sus peligros, y √ļltimamente, m√°s, sobre todo para ti. Me he enterado de que te han seguido hasta Galicia, y…
-No, no digo eso. Dijo que por qué lo hiciste.- Le interrumpí ignorando su comentario, a pesar de la posible importancia del asunto.
-Me enga√Īaron.- Respondi√≥ finalmente, escueto.
Me qued√© a la espera de que a√Īadiese algo a su pat√©tica excusa, pero solo le sigui√≥ un envolvente silencio.
-Te enga√Īaron.- Repet√≠, con tono ir√≥nico.
-Sí.- Se limitó a afirmar.
-¿Eso es todo?
-Supongo que sí.
-Supones que s√≠. Te enga√Īaron.- Repet√≠, sin dar cr√©dito a lo que estaba oyendo. ¿No iba a decir nada m√°s? ¡Por lo menos podr√≠a haberse molestado en buscar una buena excusa!
-No puedo decirte nada m√°s ahora. Pero eso es lo principal. Me tendieron una trampa, Miriam.
-Y t√ļ me enga√Īaste a m√≠, ¿no? Y muy bien adem√°s.- Marcos abri√≥ la boca para hablar, pero apenas le dej√© empezar a decir la primera frase.- ¡Confiaba en ti! Pero he de admitir que me enga√Īaste muy bien. ¡Y tanto que muy bien! ¡Yo te quer√≠a, Marcos! ¡Y pensaba que t√ļ a mi tambi√©n!
Tenía la voz rota, y mis ojos estaban llenos de lágrimas. Por primera vez, estaba soltando toda la ira que me había ido guardando desde ese día.
-Miriam, por favor…
-¡Te odio, Marcos! ¡Eres un gilipollas!
-Ya s√© que est√°s enfadada Miriam, y de verdad que s√© que me merezco que me digas todo lo que me est√°s diciendo, y mucho m√°s, pero tienes que creerme.- Dijo en tono de s√ļplica.
 Cog√≠ aire. Las l√°grimas sal√≠an a borbotones por mis ojos.
-¡¿De verdad pretendes que te crea?! ¡¿Qu√© conf√≠e en ti?! ¡Est√°s loco si de verdad crees que volver√© a confiar alg√ļn d√≠a en ti despu√©s de lo que hiciste! ¡¿Sabes una cosa?! ¡Ojal√° estuvieras aqu√≠ mientras te digo esto! ¡As√≠ podr√≠a darte la patada en la entrepierna que no te di cuando estuve a tiempo!
Cuando acabé de decirlo, no me quedé a esperar su respuesta. Colgué rápidamente.
Cuando dejé el teléfono, empecé a sollozar incontroladamente. Estaba lloviendo a cántaros, pero en ese momento no me importaba.
Me qued√© apoyada en la cabina, sin dejar de llorar, de rabia y de tristeza. ¿Por qu√© hab√≠a tenido que acabar as√≠? ¿Y por qu√© ten√≠a que pasarlo mal por un chico al que no le importo nada?
Agradecí que no pasara nadie por la calle. Aunque estaba como para salir ahora mismo, yo iba chorreando. Parecía que me había metido en una piscina.
Sin embargo, no me moví de mi sitio. No conseguía calmarme.
Me parece que Sara tenía razón. No había sido buena idea llamar a Marcos. Al final solo había servido para empeorar las cosas.
Perdí la noción del tiempo que estuve ahí parada, llorando y mojándome sin parar.
Dicen que si fumas, mueres diez a√Īos antes, y que si bebes, mueres 30 a√Īos antes. Yo he llegado a la conclusi√≥n de que si te enamoras de un imb√©cil mueres cada d√≠a.
*    *    *
A la ma√Īana siguiente, me despert√© con unas ojeras que no eran ni medio normales. Hab√≠a pasado una noche horrible.
Primero me dejaba Sam, y después la discusión con Marcos. Volvieron a escocerme los ojos al pensar en él de nuevo.
Me sent√≠a como una tonta. Primero, por haber cre√≠do a Marcos cuando dec√≠a que me quer√≠a, y despu√©s, porque estaba peor por la conversaci√≥n con Marcos por tel√©fono que por la ruptura con Sam. ¿Por qu√© narices me pasaba esto?
Marcos era un imb√©cil, eso hab√≠a quedado demostrado, y Sam sin embargo es amable y cari√Īoso, y hab√≠a pasado momentos muy bonitos junto a √©l.
Sin embargo, la diferencia la tenía bien clara ahora. Lo que tenía con Sam no es amor. Me gustaba mucho, sí, es el típico chico perfecto, pero puede que precisamente por eso, no estaba enamorada de él. Y por mucho que me doliese admitirlo, no podía decir lo mismo respecto a Marcos.
Y es que a pesar de lo mal que me lo había hecho pasar, la diferencia había sido casi tangible en la conversación por teléfono. A pesar de que ni siquiera estábamos juntos físicamente, había conseguido emocionarme, hacerme sonreír, enfadarme, y hacer que el corazón me fuese lento y rápido al mismo tiempo en apenas unos minutos.
Y, aunque puede que me equivocase, de hecho siempre dicen que en la adolescencia se magnifica todo lo relacionado con el amor, y teniendo en cuenta que no ten√≠a mucha m√°s experiencia que se acercase a “amor” que la que hab√≠a vivido con Marcos y Sam, estaba casi segura de una cosa. De Marcos s√≠ estaba enamorada.
A pesar de los gritos, insultos y amenazas que le solté cuando hablamos, no podía evitar echar de menos el oír su voz.
Definitivamente, estaba tonta, decidí.
Mir√© mi reloj despertador. Apenas eran las nueve de la ma√Īana, pero estaba segura de que no iba a conseguir volver a conciliar el sue√Īo, por mucho que lo intentase. Y eso si es que en alg√ļn momento de la noche hab√≠a llegado a lograrlo, porque no lo ten√≠a muy claro…
Despu√©s de dar un par de vueltas m√°s en la cama, decid√≠ que no pod√≠a alargarlo m√°s, y sal√≠ desanimada de esta. Me esperaba un d√≠a muy largo…
Levant√© la persiana desganada. Fuera hac√≠a mucho sol. Eso me anim√≥ un poco.  Siempre me sent√≠a algo m√°s animada cuando hac√≠a buen tiempo.
Sin embargo, segu√≠a bastante deprimida. Saqu√© mi pantal√≥n de ch√°ndal gris claro del armario y una camiseta azul marino de manga corta muy ancha. Fui al ba√Īo a darme una ducha.
Me metí en la ducha y dejé correr el agua. Estaba muy caliente, tal vez demasiado, pero me relajaba estar así.
Finalmente, cuando no pude alargarla más, salí de la ducha, y poco a poco me fui vistiendo con el chándal. Era cómodo, lo ideal para hoy. No tenía ninguna intención de salir. Adiós a la fiesta de Lucas.
Tampoco ser√≠a mucha p√©rdida. No me hac√≠a demasiada ilusi√≥n ir, y con las pocas ganas que ten√≠a hoy de hacer nada…
Me quedé petrificada al entrar en mi cuarto. Una ráfaga de viento gélido me envolvió. La ventana estaba abierta de par en par, y sobre mi cama había una carta.
Era exactamente igual que la que recibí el otro día, y no me daba buena impresión, precisamente. La verdad, esto no me gustaba nada.
Miré a mi alrededor, asustada. Quien fuera que la había dejado, había estado en mi cuarto mientras yo estaba en la ducha.
Un escalofrío me recorrió de arriba abajo.
Me debatí entre abrirla o no. Tenía miedo de que fuese algo importante, pero a la vez, me daba pavor lo que pudiese encontrar ahí dentro. Además ya había tenido suficientes líos esta semana.
Le di varias vueltas al sobre entre mis manos. Como la √ļltima vez, no hab√≠a remitente.
Después de pensarlo un buen rato, abrí un cajón de mi escritorio y metí la carta al fondo, donde iba a tardar en volver a verla. O al menos eso esperaba. Me merecía un respiro. Y si no me lo daban, me lo iba a agenciar yo misma.
*    *    *
Se me había cerrado el estómago. Me obligué a tomar un zumo, al menos, pero no conseguí que me entrara nada más.
Durante toda la ma√Īana no hab√≠a dejado de darle vueltas a lo mismo. Y no dejaba de tener remordimientos por haberme portado as√≠ con Sam. No se merec√≠a que le pasase nada malo.
En el fondo, me alegraba mucho de que hubiese decidido darme un tiempo. Realmente es lo que necesito. Y me había hecho darme cuenta de que había llegado la hora de enfrentarme a lo que hacía unos meses me había destrozado.
Una prueba m√°s de que Sam era el t√≠pico chico perfecto. ¿D√≥nde estaba el fallo?
Ojalá le hubiese conocido antes. Quién sabe. Tal vez si hubiese estado con él cuando conocí a Marcos, nada de esto habría pasado.
Sabía perfectamente lo que me diría Carla de estar aquí. Que era nuestro destino estar juntos, y habríamos acabado así aunque los acontecimientos se hubiesen desarrollado de otra forma.
En cambio, yo soy de los que piensan que cada uno decide su propio destino.
*    *    *
Ya era casi mediodía cuando decidí que, en cualquier caso, debía hablar con Sam. Para darle las gracias, y decirle lo mucho que le apreciaba, como novio, como amigo, o como lo que quiera que fuese.
Llevaba toda la ma√Īana matando el tiempo leyendo, estudiando, viendo “Peque√Īas mentirosas”… Pero iba siendo hora de llamarle.
Entonces, recordé malhumorada que seguía sin móvil. Mierda.
¿Otra vez me tocaba ir a la cabina de tel√©fono?
Despu√©s de pensar r√°pidamente todas las opciones, decid√≠ que s√≠, era la √ļnica forma de contactar con √©l antes del lunes, teniendo en cuenta que no sab√≠a ni d√≥nde vive.
Por suerte, el n√ļmero de Sam s√≠ me lo hab√≠a aprendido. Sam siempre dec√≠a que era fundamental que en las parejas se supiese de memoria el n√ļmero de tel√©fono del otro. Personalmente, lo veo una tonter√≠a, pero como le hac√≠a ilusi√≥n, le hice caso y me lo aprend√≠.
Hoy me alegraba de que tuviese esa manía.
Cogí mi monedero del escritorio, y bajé a la calle sin cambiarme ni nada. Me daba demasiada pereza para ir a salir solo un momento.
Cuando llegu√© a la cabina, una oleada de recuerdos me inund√≥. Trat√© de sacar a Marcos de mi cabeza unos minutos y me concentr√© en marcar bien el n√ļmero de Sam.
Respiré hondo y apreté el botón de llamar.
-¿Hola?- Parec√≠a nervioso. Respiraba entrecortadamente. Mis alarmas enseguida se dispararon. Sin embargo, decid√≠ que era mejor soltarle lo que le quer√≠a decir cu√°nto antes.
-Sam, soy Miriam. Quería hablar contigo.
-No puedo hablar contigo.- Not√© como se hab√≠a puesto tenso de repente, con decepci√≥n.- No es personal, yo…
Oí como una voz de fondo, suave y bien medida.
-¿Sam?
-Me tengo que ir. Ten cuidado, y recuerda que te quiero.
Antes de que pudiese replicar, ya había cortado la comunicación. Sin embargo, había reconocido la voz que nos había interrumpido. Era la misma de la persona que me había estado llamando los días de atrás.

9 comentarios:

  1. Hola!!! te acabo de nominar a un premio en mi blog, p√°sate.
    http://qazwsxinmyworld.blogspot.com.es/

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  2. Que entrada m√°s bonita! Te he nominado a un premio:D
    Así que pasate por mi blog * http://pursuitit.blogspot.com.es/ *
    Un beso grande :) te sigo, espero que te pases por el blog y aceptes el premio/Tag ...y si quieres, sigueme:D
    Laura x

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    1. Aunque veo que también te ha nominado Lollypop al mismo premio :333
      Es que tu blog es precioso :DDD
      Laura x

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    2. Much√≠simas gracias, me alegro un mont√≥n de que te guste linda, y muchas gracias por nominarme, no s√© si todav√≠a podr√© pero ma√Īana sin falta me meto y miro lo del premio, un besazo ūüíē

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  3. Preciosaa la entrada! Me encantaría si te pudieras pasar por mi blog y opinar. Un besazo.
    http://unapromesadeazucar.blogspot.com.es/?m=1

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    1. Ahora me paso linda, me alegro de que te guste ^^ Un beeso

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