domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo XXVII



Enseguida un √ļnico objetivo ocup√≥ mi mente. La carta. La carta de esta ma√Īana ten√≠a que ver con esto, estaba segura de ello.
No me molest√© ni en colgar el tel√©fono. En lugar de ello, lo solt√© sin ning√ļn cuidado y sal√≠ corriendo hacia mi casa. Sam estaba en peligro, por mi culpa principalmente, y puede que en esa carta hubiese alguna pista sobre su paradero.
Si es que soy tonta. Llevaba recibiendo advertencias del personaje misterioso de las llamadas, e incluso de Marcos desde hacía días, y no me había tomado ninguna enserio. Y ahora era Sam el que iba a pagarlo.
Impaciente a más no poder, traté de abrir la puerta, pero me costó hacer encajar la llave con lo nerviosa que estaba. Cuando por fin conseguí entrar, no me paré a saludar a nadie, sino que subí directamente a mi cuarto lo más rápido que pude. Estaba segura de que esta gente no se andaba con rodeos, y cuanto antes le encontrase, mejor.
Me sentía fatal por haber estado pensando más en el imbécil de Marcos que en Sam.
Sin poder dejar de recriminarme lo que me temía que había pasado, por fin encontré la carta, entre los muchos papeles del cajón. Lo deje todo tirado por la mesa y por el suelo. Solo me importaba una cosa.
Cardiaca, abrí el sobre.
Desdoblé el papel de color blanco impoluto que contenía el mensaje. Como la otra vez, estaba escrito a mano, con una preciosa caligrafía en color negro azabache.
Sin poder tranquilizarme, leí lo que ponía, descubriendo que había acertado en mis suposiciones.

Querida Miriam:
Lo primero de todo, buenos d√≠as, querida. No queda nada para que volvamos a encontrarnos. ¿No te emociona la idea? Claro, que me imagino que t√ļ a√ļn no sabes qui√©n soy. A veces olvido que eres tan ingenua.
Pero no cometeré las mismas equivocaciones de la otra vez. Esta vez no, Miriam. Es mi turno. He de admitir que ya te subestimé en una ocasión. Y no volveré a cometer el mismo error.
El tiempo corre para tu querido Sam. Qué poco tiempo has tardado en reemplazar a tu amado Marquitos. Y cuán triste se pondría este de enterarse de que andas dándote besitos con otros.
Bueno, no quiero enrollarme demasiado. Ese no es el asunto que nos interesa ahora mismo.
Si quieres volver a ver a Sam antes de que sea demasiado tarde para ambos, has de ir a ese lugar encantado cercano a tu tierra, ese sitio que en su día fue habitado por personas crueles y paganas, que no tardaron en recibir su castigo. Como te pasará a ti.
Recuerda. La vida de Sam depende de ti. T√ļ le has metido en esto.

Un escalofrío me recorrió. Esta vez no se había limitado a darme a entender que algo malo iba a pasar. Esto era una amenaza real. Una amenaza hacia mí, pero también hacia Sam.
Respiraba entrecortadamente. Un lugar encantado cercano a mi tierra que hab√≠a sido habitado por personas malvadas, que hab√≠an recibido su castigo. Era una adivinanza. Pero, ¿qu√© significaba eso?
Ten√≠a los pensamientos bloqueados. No consegu√≠a definir nada con claridad. ¿Qu√© querr√≠a decir?
No dejaba de darle vueltas, pero no conseguí sacar ninguna conclusión en claro. Bueno, en realidad sí. Que había sido una egoísta, y que todo esto es culpa mía.
S√© lo que me dir√≠an Carla y Sara de o√≠rme. Que era una exagerada, y que yo no ten√≠a la culpa, pero esta vez, estaba segura de que s√≠ la ten√≠a. Yo hab√≠a metido a Sam en este l√≠o,  cuando ni siquiera le correspond√≠a a lo bien que me trataba, y ahora no pod√≠a ni sacarle de √©l.
Un lugar cercano que hab√≠a sido habitado por personas malas que hab√≠an sido castigadas. ¡¿Qu√© quer√≠a decir eso?! Necesitaba m√°s pistas. As√≠ no iba a llegar a ning√ļn lado.
Trat√© de encontrarle alg√ļn sentido, alguna semejanza con un sitio al que hubiese ido, pero result√≥ in√ļtil. No ten√≠a ni idea de lo que quer√≠a decir.
*    *    *
En todo el día, no dejé de darle vueltas en busca de una respuesta al acertijo. Además, tenía la sensación de que la respuesta estaba delante de mí, pero que no era capaz de verla.
Me estaba poniendo de los nervios.
Ya eran las cinco y media cuando alguien llamó al timbre. Mis padres se habían ido a dar un paseo. Me dijeron que si iba con ellos, pero realmente no me apetecía demasiado.
Con dolor de cabeza, bajé a ver quién era.
Abr√≠ la puerta envuelta en mi suave bata de color rosa claro. Era Jana. ¡Mierda! Se me hab√≠a olvidado completamente la fiesta de Lucas.
-Hola, Miri.- Salud√≥ con una amplia sonrisa.- ¿Qu√© haces todav√≠a as√≠?- Pregunt√≥ alzando una ceja en se√Īal de desconfianza.
-No me encuentro demasiado bien, Jana. No creo que pueda ir a la fiesta. Lo siento un montón. Puedes felicitar a Lucas por mí.
-¡Vamos, Miriam! ¿Podr√≠as haberte inventado una excusa m√°s original, al menos, no? O haberme dicho que no te apetece ir directamente. Y no finjas que lo sientes.
La miré con los ojos muy abiertos.
-Eso no es justo. Mira Jana, tengo un l√≠o encima que no consigo resolver por mucho que lo intente, y me est√° dando un dolor de cabeza que no puedo con √©l. Lo √ļltimo que necesito es ir a una fiesta. Solo quiero aclararme.
-Miriam, ¿y realmente piensas que aqu√≠ encerrada podr√°s aclarar tus ideas? Mira, ya s√© que hace mucho que no me cuentas ni la mitad de las cosas que te pasan, y lo entiendo perfectamente, pero por tus gestos y expresiones, s√© que no est√°s pasando por el momento m√°s sencillo de tu vida precisamente. Y lo que m√°s te conviene es una fiesta, aunque te cueste entenderlo. Te ayudar√° a desconectar, a relajarte. Apuesto a que no desconectas ni a la hora de dormir. Eso no es sano, querida. Y puede que una vez hayas conseguido dejar atr√°s todo durante un rato, retomes tus pesquisas con nuevas energ√≠as y resuelvas lo que tengas que resolver.
Me quedé callada. Francamente, me había dejado sin palabras. Lo peor era que sabía perfectamente que tenía razón.
-Puede que tengas razón.
-Sabes que la tengo.- Replicó.- Mira, tómate un ibuprofeno, te das una ducha para relajarte y en una hora vengo aquí a ayudarte a que te prepares para la fiesta. Mientras ayudaré en la playa a prepararlo todo.
-Est√° bien.
Jana se fue como había venido, dejándome en la puerta sin saber qué hacer. Había cambiado totalmente el panorama de lo que me esperaba para este sábado en un momento.
Aunque me alegraba de que hubiese venido. En el fondo sabía perfectamente que esto es lo mejor que podía hacer ahora. Y aunque me sintiese fatal por Sam, por muchas vueltas que siguiese dándole, no conseguiría nada yo sola.
Además, podía sacar el tema en la fiesta. Habría mucha gente, seguro que a alguien se le ocurría alguna idea respecto al acertijo.
Con nuevas esperanzas, fui a tomarme algo para el dolor de cabeza. Esperaba que surtiese efecto.
*    *    *
Estaba empezando a plancharme el pelo cuando Jana llamó a la puerta.
Bajé corriendo a abrirla.
-¡Hola!- Salud√≥. Tra√≠a consigo una bolsa enorme. La mir√© con desconfianza.
-Hola.- Sonre√≠.- ¿Qu√© has tra√≠do?
-Mi ropa para la fiesta y un par de cosillas por si querías algo.
-Ah. Bueno, no hace falta que…
-Venga vamos arriba, que tenemos muy poco tiempo.
-Vale, vale.
Subimos a mi cuarto y Jana se dejó caer en mi cama.
-Hay que ver c√≥mo pesa esto. ¿Qu√© te pensabas poner t√ļ?
-Yo hab√≠a pensado en pis pantalones negros y una blusa rosa y negra que tengo…
-Ni hablar.- Se negó Jana rotundamente. Esta fiesta la organizo yo, y tienes que ir algo más arreglada.
La miré dudando. La verdad, no había pensado demasiado en mi vestuario. Abrí mi armario en busca de algo que pudiese ponerme.
-¿T√ļ qu√© vas a ponerte?- Pregunt√© mientras segu√≠a pensando qu√© ponerme.
-Mira, me compré este vestido, y creo que es perfecto para la fiesta.
Abrió su bolsa y sacó un vestido con vuelo en la falda de color violeta, con la parte de arriba en forma de palabra de honor.
-¡Te vas a helar!- Dije observando el minivestido con gesto cr√≠tico.
-Dudo mucho que en la fiesta de esta noche vaya a tener fr√≠o.- Me gui√Ī√≥ un ojo. La mir√© con una mirada reprobatoria, entre risas.- Adem√°s, me voy a poner una chaqueta que me ha dejado mi t√≠a que abriga mucho, y eso con las medias va perfecto.
-Pero, ¿esto para la playa no es muy…? No s√©… ¿Inc√≥modo?
Jana se encogió de hombros.
-Vamos a estar la mayoría del tiempo en la parte del aparcamiento y la pasarela, y no te creas. Hoy no ha llovido en todo el día, así que imagino que esté seco, y la marea estará bajísima. Hazme caso, estará precioso.
- Si t√ļ lo dices… Pero yo no tengo nada tan… Arreglado para llevar a la fiesta, ¿eh?
-Para eso estoy yo y mi bolsa mágica.- Dijo segura de sí misma.
Sacó una falda de tubo con estampado étnico de la bolsa y una blusa negra. Paseó una mirada de esta hacia mí un par de veces, y finalmente la apartó a un lado.
-La verdad, yo eso lo ve√≠a bien, ¿eh?
-Confía en mí.
Qué miedo me da esa frase
Rebuscó un poco en la bolsa, y finalmente se le iluminó la expresión.
-Mira este.
-Oye, ¿cu√°nta ropa de fiesta tienes t√ļ?
-Me dio por ella este verano… Pero hoy nos ha salvado.- Dijo con expresi√≥n despreocupada.
Sac√≥ de la bolsa un vestido negro, compuesto por una especie de falda de tela muy fina que ca√≠a suavemente hasta por encima de las rodillas, y un top que ten√≠a forma de palabra de honor, y por la parte de adelante ca√≠a de la misma forma que la falda, y por la de atr√°s ten√≠a una apertura que dejaba entrever la espalda. Ten√≠a unos tirantes met√°licos muy finos, a juego con un bolso que ten√≠a de la fiesta de fin de curso del a√Īo pasado.
-¿No me voy a congelar con esto?
Me miró con cara de que hubiese dicho la mayor tontería del mundo.
-¿Fr√≠o? ¡Qu√© dices!- Replic√≥ confiada.- Te puedes poner tu cazadora de cuero marr√≥n claro. Te va perfecta. Con eso, con las medias, y con un poco de actitud,- me hizo un gesto c√≥mplice,- no pasar√°s ni pizca de fr√≠o.
-La verdad es que el vestido es precioso.
-Adem√°s, seguro que te queda genial. Vamos a prob√°rnoslos.- Dijo con un repentino entusiasmo.
Saqu√© unas medias trasl√ļcidas de mi caj√≥n y me las puse. Eran m√°s o menos gruesas, as√≠ que con un poco de suerte no pasar√≠a demasiado fr√≠o, al menos en las piernas.
Cogí el vestido y le eché un nuevo vistazo. La verdad es que me gustaba mucho.
Me lo puse y fui hacia el espejo.
-Te queda perfecto, Miriam.- Dijo Jana en tono alegre.
-Como pase frío, la culpa será tuya.
-Cae bajo mi responsabilidad.- Dijo en tono solemne.
Reí y volví a mirarme al espejo. Jana era algo más alta que yo, pero el vestido me estaba muy bien.
Jana mientras tanto acabó de probarse el suyo. El violeta la sentaba muy bien. Estaba realmente guapa.
-Me encantas.- Comenté.
Jana sonrió.
-Gracias. Ahora, me voy a poner las medias…- Dijo mientras rebuscaba en su bolsa.
Finalmente sac√≥ unas medias trasl√ļcidas con topitos opacos muy peque√Īos. Se las puso y volvi√≥ a mirarse al espejo. Tras un √ļltimo repaso, sac√≥ de la bolsa unos taconazos negros de impresi√≥n.
-¿D√≥nde vas con eso?- Dije con gesto de sorpresa.- ¿La fiesta no es en la playa?
-Así es, pero no pretenderás que vaya hasta allí con playeras.- Replicó en tono burlón.- Allí, para bajar a la playa nos descalzaremos de todas maneras.
-Es la fiesta más rara que he oído.
-Original.- Se defendió.- Es original, no rara. O especial, como lo prefieras.
No pude evitar soltar una carcajada. Puede que en otra cosa no, pero en eso tenía razón Jana. Su idea era verdaderamente muy original.
-Lo que t√ļ digas.- Buf√≥.
-¿Tienes zapatos para ponerte?
-Sí, de eso sí tengo.
Saqu√© de mi armario dos pares de zapatos. Unos eran plateados, los que utilic√© este verano para la fiesta de V√≠ctor… Y los otros eran unos botines negros con la suela marr√≥n oscuro. Ten√≠an un par de cent√≠metros de plataforma, y se ataban con cordones. Me los compr√≥ mi abuela por Navidad las navidades pasadas.
-Son preciosos los dos, Miriam.- Dijo.- Pero te pegan m√°s los botines. Lo √ļnico que igual son un poco inc√≥modos de poner y quitar…
Observé ambos pares de zapatos.
-Bueno, da igual. Si igual ni bajo a la arena.
Se encogió de hombros y sacó un neceser plateado de su bolsa.
-Ahora toca maquillarse.
Perd√≠ la cuenta del tiempo que estuvimos prepar√°ndonos. Me extra√Ī√≥ la falta de preocupaci√≥n de Jana por llegar tarde a una fiesta que ella misma hab√≠a organizado. Dudaba mucho que fu√©semos a llegar a la hora, a este ritmo.
Cuando terminamos de maquillarnos y peinarnos, nos miramos al espejo.
Jana se hab√≠a recogido la mayor parte del cabello con unas horquillas. Los mechones de la parte de delante le ca√≠an describiendo suaves hondas. Se hab√≠a pintado los labios de color rosa fuerte y se hab√≠a puesto sombra de ojos a juego con el vestido. Hab√≠a conjuntado este con un abrigo corto de pelo de color negro, que ten√≠a pinta de abrigar mucho. As√≠ cualquiera no ten√≠a fr√≠o…
Yo, por el contrario, me hab√≠a dejado el pelo suelto, cayendo libremente sobre los hombros. No me lo hab√≠a cortado √ļltimamente, y como me lo hab√≠a planchado parec√≠a un par de cent√≠metros m√°s largo de lo normal.
Respecto al maquillaje, me había pintado los labios de rojo, ante la insistencia de Jana, aunque por lo general no suelo usar ese color de pintalabios. Y en los ojos, me había aplicado sombra en distintos tonos de grises y pintado la raya. Con eso y con el rímel, mis ojos verdes parecían más grandes que otras veces.
-Perfectas. Simplemente eso. ¿Nos vamos?
-Claro.
Bajamos las escaleras mientras Jana charlaba despreocupadamente sobre la fiesta.
-Me alegro de que al final te hayas decidido a venir. Pero, ahora, ser√° mejor que vayas yendo t√ļ sola a la playa Cari√Īo. Ya sabes que tengo que encargarme de llevar a Lucas.
-¿Y c√≥mo se supone que tengo que ir?
Jana se quedó pensativa.
-Alba iba a ir ella sola con el coche de sus padres. Me lo dijo, porque me pidió que comprásemos también licor sin alcohol, teniendo en cuenta que después tendría que conducir. Si quieres la llamo.
Me encogí de hombros. No me entusiasmaba la idea. Me acordaba perfectamente de Alba. Una chica menuda, con el pelo claro y muy cortito, y con muchísimo carácter. Habíamos discutido millones de veces, pero en vista de que no me quedaban muchas más opciones, tuve que acceder.
-Est√° bien, como veas.
*    *    *
No es que resultase incómodo, precisamente, pero no fue una sensación demasiado agradable. Reencuentros con personas a las que no conocí demasiado, pero a las que probablemente conté más de lo que debiera en mis pasadas noches de borrachera, no son precisamente algo que disfrutar.
Me alegré más de lo esperado cuando llegaron Lucas y Jana.
Lucas fue felicitado por todos, entre risas y bromas, mientras Jana observaba satisfecha que su “original” idea hab√≠a resultado buena, al fin y al cabo.
Enseguida empezaron a sonar canciones de reggaet√≥n por los altavoces. Las luces creaban un ambiente espectacular, y por las mesas plegables que hab√≠an estado preparando empezaron a circular todo tipo de bebidas y alg√ļn que otro aperitivo.
-Hola, preciosa.- Me salud√≥ un chico con el que hab√≠a estado en varias ocasiones, pero que no recordaba ni su nombre.- ¿C√≥mo andas? Hac√≠a mucho que no te ve√≠a.
-Bueno, ahí vamos. He pasado por momentos mejores.
-Toma esto.- Me tendi√≥ su vaso, lleno de un l√≠quido de color oscuro, que desprend√≠a un fuerte olor a vodka.- Puede que el alcohol no sea la respuesta, pero en la mayor√≠a de las ocasiones, al menos hace olvidar la pregunta.- Me gui√Ī√≥ un ojo.
Esboc√© una fingida sonrisa y me moj√© los labios con el l√≠quido que me hab√≠a dado. Sin embargo no beb√≠. Lo √ļnico que me faltaba ya era ir ebria.
-¿Te gusta?
-Sí, esta bueno.- Mentí sin mucho entusiasmo.
-Quédatelo si quieres.
Se lo agradecí y estuve hablando un rato más con él. Después vi que Lucas estaba en una de las mesas sirviéndose bebida y decidí acercarme. Lo menos era felicitarle, teniendo en cuenta que era su fiesta.
-Voy a ver a Lucas. Me ha gustado hablar contigo. Ya nos veremos.- Evité tener que decir su nombre. La verdad es que me sentía fatal por no acordarme. Era un chico muy majo, aunque el físico no era su fuerte precisamente.
-Igualmente. Espero que sea así.- Se despidió con una sonrisa.
Me acerqué a Lucas sin demasiada prisa. Saludé tratando de parecer alegre, aunque no estoy segura de que funcionase.
-No esperaba verte por aquí.- Comentó sin mucho detenimiento al verme.
-Vaya, yo tambi√©n me alegro de verte.- Respond√≠ en tono sarc√°stico. Qu√© borde. Encima de que ven√≠a…
-No, no, si me alegro. Es solo que me ha sorprendido.- Se corrigió divertido por mi reacción.
-Ah.- Respondí seca. Tenía una inminente sensación de malestar que me impedía entablar una conversación medianamente decente con Lucas. Me volvió a la cabeza el acertijo. Traté de pensar en otra cosa.
-Pues me complace ver lo guapa que te has puesto para venir a mi fiesta.- Dijo con una irritante sonrisa.- L√°stima que ya tenga chica.- Me gui√Ī√≥ un ojo bromeando.
No pude evitar reírme.
-Sí, es una verdadera lástima.- Respondí siguiéndole la broma.
-Aunque claro, que t√ļ tambi√©n tienes a tu chico, ¿me equivoco?
Se me hizo un nudo en la garganta, y de pronto, me envolvieron unas irrefrenables ganas de romper a llorar. Desvié la mirada. Me entraron ganas de salir de aquí.
-Venía para felicitarte.- Dije sin mirarle a los ojos.
-No es que no te lo agradezca, pero no he podido evitar reparar en que has esquivado mi pregunta.
Tragué saliva. Busqué la manera de evadir la pregunta, y barajé la posibilidad de mentir, pero finalmente, no pude evitar que las lágrimas empezaran a correr por mis mejillas, rindiéndome y olvidándome completamente de la fiesta, del maquillaje y del hecho de estar rodeada de gente con la que no tenía ninguna confianza.
-Pues s√≠, te equivocas. Sam y yo ya no estamos juntos. Pero ni se te ocurra decir que me lo advertiste, porque aunque te cueste creerlo, ha sido mi culpa totalmente. M√°s bien, Sam ha sido el que se ha portado de maravilla conmigo y yo la que lo ha estropeado todo por mi ego√≠smo. Y por mi culpa Sam ha desaparecido. ¡Y en vez de buscarle no se me ha ocurrido otra cosa que venir a esta est√ļpida fiesta!

2 comentarios:

  1. Fuerte final de capítulo!! Pero bastante cierto... amo tu historia xD

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    1. ^^
      Me alegro de que te guste la historia, un beso

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